Michael Denner y Hank Shermann son los guitarristas de Mercyful Fate, una legendaria banda de black metal y, para entender Masters of Evil (2016), hay que revisar la historia musical de estos “titanes”.

TXT :: Carlos Martin Schwab

A diferencia del resto de las bandas de la primera ola del black metal de principios de los ochenta, todas ellas europeas (Venom, Bathory y Hellhammer/Celtic Frost), Mercyful Fate se basó en un sonido más progresivo, con temas complejos, muchos cambios de tempo y varios solos de guitarra en cada uno de ellos.

Tal calidad y complejidad imprimió a fuego el nombre de esta banda en la historia del metal. “Si escuchas el primer álbum de Captain Beyond (1972) y Sad Wings of Destiny, de Judas Priest (1976), entenderás mejor el sonido de Mercyful Fate”, me dijo Denner. Pavada de influencias… Los dos primeros álbumes de Mercyful Fate, Melissa (1983) y Don’t Break The Oath (1984) son de escucha obligatoria para cualquiera que se autodenomine metalero.

Michael Denner – FOT :: Barbara Preuss

Lo primero que notas en Masters of Evil es que, a pesar de que el sonido de las guitarras en el metal ha cambiado en forma radical desde los ochenta hasta ahora -donde lo común es escuchar amplificadores rectificados-, es que el sonido de las guitarras de estas dos leyendas no cambió, lo que ayuda a que la nostalgia del sonido de Mercyful Fate obre a favor.

Hank Shermann – FOT :: The Pit.de

Los temas, todos ellos con música de Hank Shermann, se compusieron por sumatoria de partes, donde los estribillos son poco claros y es poco previsible cómo continúa una parte hacia la otra, característica que mantiene la expectativa del oyente intacta a lo largo de cada canción.

Las letras de Sean Peck, su vocalista, aportan el “satanismo” suficiente para cerrar el ambiente: como cantante, aunque uno siente que debe llenar los zapatos del enorme King Diamond, su labor es altamente destacada, aportando gritos cuando realmente hacen falta. En batería, el gran trabajo de Snowy Shaw (también ex Mercyful Fate) se escucha algo opacado por una no muy acertada producción del sonido de su batería (se extraña el sonido de Kim Ruzz, de Mercyful Fate) pero, tal como el trabajo del bajista Marc Grabowski (ex Corruption), se ajusta al disco sin defraudar.

Para finalizar, lo principal es que el sonido y la calidad instrumental de esta legendaria dupla (tanto como lo son Tipton/K.K. Downing en Judas Priest y Murray/Smith en Iron Maiden), están ahí de nuevo, junto con un puñado de temas de suficiente calidad como para que Lucifer sonría… otra vez.

Referencias: aparte de los discos mencionados de escucha obligatoria, que te permitirán apreciar el ADN del sonido de estas bestias, escucha el EP que lanzaron como primer trabajo de la banda, Satan’s Tomb (2015). Más info en http://dennershermann.com/

No more articles