Estos músicos escoceses nos presentan Screen violence, un álbum conceptual que describe la interacción entre el ser humano y la tecnología a través de diez canciones que combinan el pop sintético y el cine distópico de David Cronenberg. La banda ya había anticipado que este nuevo trabajo marcaba un antes y un después en su carrera; desde el sencillo “He said, she said” hasta la colaboración estelar en “How not to drown”, con Robert Smith, el trío ha enfocado su propuesta hacia terrenos más oscuros, sin olvidar la luminosidad pop. Conversamos pantalla a pantalla con Martin Doherty, quien nos comparte detalles de su nueva odisea.

TXT:: Jacobo Vázquez

Chvrches llegan al cuarto álbum en un momento en el cual las carreras de las bandas son cada vez más cortas.

Éste es todo un logro, muchos no llegan al cuarto disco. La gente de las disqueras debería darte un reconocimiento por haber alcanzado un punto así por el simple hecho de que todavía hay gente interesada en la música que haces. En lo personal, considero que es buen momento para evaluar tanto el pasado como el futuro; no me gusta la idea de hacer un álbum que demuestre la madurez de una banda, sino que signifique la oportunidad de mirar hacia adelante con emoción. En este caso, se trató de hacer un álbum futurista en el contexto de Chvrches, utilizar nuestro bagaje en función de una propuesta y estar más seguros de hacia dónde queremos llegar desde este presente. Pero, sobre todo, lo que hicimos fue algo interesante para la gente que nos sigue.

Me imagino que fue un reto grabar Screen violence, tomando en cuenta el momento que estamos viviendo.

El álbum anterior decidimos hacerlo enteramente en el estudio, y me pareció muy cool; para este disco empezamos a trabajar las canciones mientras estábamos de gira, fuimos grabando ideas casi todos los días en nuestras laptops hasta que llegó un momento en el que tuvimos suficiente material y decidimos hacer un álbum. Fue muy emocionante ver la cantidad de ideas que fueron surgiendo en este proceso.

“He said, she said” fue lo primero que hicimos y enseguida surgió “Good girls”. Esa etapa inicial de grabación en Los Ángeles fue increíble. Luego, el mundo se detuvo y nos tuvimos que encerrar cada quien en su casa. Esta situación nos orilló a adaptarnos rápidamente; nos dio tiempo para desarrollar con más calma todas esas ideas que habíamos grabado en nuestras computadoras. Fue un proceso inusual, pero al final me siento muy orgulloso del resultado, te puedo decir que de los álbumes que hemos producido, Screen violence es el disco con el que me siento más feliz.

El concepto de la obra tiene que ver con la vida a través de las pantallas; me recuerda las historias de J.G Ballard, o a la serie Black mirror.

Esas referencias tienen que ver con el statement de Screen violence. En mi caso, estuve viendo muchas películas de David Cronenberg, especialmente Videodrome. Y me di cuenta de que la conversación que propone la película no ha cambiado hasta nuestros días; sobre todo esa obsesión por las relaciones a través de la pantalla. Se han vuelto más pequeñas, las pantallas; y el internet más rápido. Todo en la palma de nuestra mano. Pero, en esencia, esa idea que propuso Cronenberg no ha cambiado en lo absoluto.

Me parece que Lauren captó muy bien estos conceptos en las letras de las canciones. Aunque hay cosas muy personales en su lírica, nos emocionó mucho ver cómo cada una de sus letras reforzaba la idea que teníamos para Screen violence. No sólo se trata del voyerismo que vemos en Instagram, nos parece que hay cuestiones más universales que se desprenden de esta crisis tecnológica que estamos viviendo, y ni hablar de cómo influyen los medios de comunicación. Por otra parte, también nos dimos cuenta de lo mucho que nos gusta el cine de ciencia ficción de los años 80 y la música de esas películas; traemos todo eso en el ADN.

Hablando de los años 80, tienen un sencillo con Robert Smith, “How not to drown”. Smith es sin duda es un referente de aquella década. Además, es responsable de dos de los álbumes más representativos de la música dark, Pornography (1982) y Disintegration (1989)

Justamente esos son mis discos favoritos de toda la vida, bueno (también el OK Computer, de Radiohead). Podría pasar horas platicando sobre Robert Smith, sobre cómo ha habido momentos en la historia de la banda donde me he detenido a observar y a procesar lo que nos ha pasando, como trabajar con él. Una grata experiencia. Yo no habría hecho música si no hubiera sido por The Cure. Estuve en una banda emo a los 17 años de edad, y cuando conocí la música que componía Robert Smith, cómo se movía entre el pop y la tristeza en el mismo álbum, para mí se convirtió en un ejemplo a seguir.

En el caso de Pornography, esa capacidad para llegar a lo profundo de la tristeza; y en Disintegration, cómo logra una canción pop con una intro de cuatro minutos… Todo esto cambió la forma en la que escucho la música hoy día, así como la manera en la que compongo. Todo gracias a The Cure. ¿Quién me iba a decir que aquel chico de 17 años que fui, en el futuro haría música con Robert Smith?