Frescura y nostalgia unidas bajo una voz que invita a viajar por el mundo y el tiempo; así es la propuesta musical de PAZ COURT, quien con su nueva producción Veranito de San Juan, se está presentando en nuestro país durante Julio y Agosto, al lado de Carmen Ruíz, en una gira con el apoyo del Ministerio de Las Culturas y Las Artes del Gobierno de Chile.

Con una trayectoria de más de diez años, Paz llega el día de hoy explorando en músicas que abarcan hasta el bolero, el pop y por supuesto su mayor influencia, el jazz. La cantante originaria de Linares, Chile cuenta con proyectos musicales de gran reconocimiento en su país como Jazzimodo, Tunacola y el espectáculo teatral Los viudos de Marilyn, y ha logrado que su música sea parte de programas de TV y películas muy notorios en su tierra.

Con su primer trabajo solista bajo el brazo, Cómeme -producido por Andrés Landon con la colaboración de Juan Manuel Torreblanca en algunos tracks-, visitó nuestro país, presentándose en el Festival Siguientescena de Querétaro y en club El Imperial en Ciudad de México entre otros.

Con una puesta en escena vintage, una melancolía latente, colores primaverales y rescatando sus raíces de la canción romántica latinoamericana, nace Veranito de San Juan, su segundo disco solista, estrenado en enero de 2018.

paz court

Ahora se trata de un recorrido que va del pop al jazz, incluyendo canciones propias y algunos covers; el proyecto cuenta además con un documental estrenado por las pantallas de 13C, su participación en Lollapalooza Chile 2017 y el primer lugar en el XIII Concurso de Composición Musical Luis Advis con la canción “Lloraré”.

Al lado de la cantautora Carmen Ruíz, (tecladista y corista de artistas como Natalia Lafourcade y Meme Del Real de Café Tacvba; exintegrante de Torreblanca y Centavrvs), se embarca en una serie de presentaciones íntimas en varias ciudades de nuestro país, destacando la que se llevará a cabo el Foro del Tejedor el próximo 11 de agosto de 2018.

Aquí la conversación que tuvimos con Paz:

Hay un gran trabajo visual en tus videos…

Me encanta el tema audiovisual desde siempre. Incluso lo que hicimos en las bandas que estuve antes, para mí es fundamental al momento de entregar la música y expresarse con todas las herramientas que uno tenga como artista.

¿Siempre has trabajado con el mismo director?

No: El primer sencillo, “Sufrir” lo hizo Pablo González; con él hice varios videos de mi primer disco solista y de mi antigua banda Jazzimodo. Después, “Amor Amor”, con Manuela Espiñeira y después, “Veranito de San Juan” tiene dos versiones. Una es una recopilación de imágenes del lanzamiento del disco que hizo Lucas Soffia y después una artista mexicana, María Coutiño hizo el lyric video.

¿Con quién te gusta más trabajar?

Pablo es mi favorito porque nos conocemos hace más tiempo y llevamos tiempo colaborando, una complicidad especial. Le doy una idea y la aumenta; no tiene trabas creativas, es grandilocuente. Pero de todos modos me gusta poder ir trabajando con gente distinta que también le puede aportar a mi trabajo; una cosa es cómo se ve uno mismo y otra son estas miradas complementarias que surgen y te ayudan a verte de una manera más completa.

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Tu imagen en los videos está muy clara y muy definida. Es complementaria de la música. ¿Sucede lo mismo en el escenario?

Depende del formato y del foro. En los conciertos que estoy haciendo con Carmen la puesta es minimalista, pero cada vez que tengo la oportunidad de hacer algo que vaya un poco más allá, lo hago. De hecho, este disco lo hice con la Orquesta Florida y en vivo, con ellos, lo primero es la iluminación: yo trabajo con una iluminadora que está vinculada al teatro, porque la luz es la escenografía básica del show, que te permite crear una atmósfera y un discurso visual súper vintage. Todo viene del amor por lo análogo, las herramientas elementales del escenario, lo humano. Nunca he sido muy fan de usar visuales. Y cuando hay oportunidad de poner otros elementos uso papel metálico, globos… cuando hicimos el video de “Veranito de San Juan” parecía una graduación [risas]. Fue muy natural para mí porque en mi familia todos son muy artistas; yo soy la más chica de cuatro hermanos, y por ejemplo, mi hermana es bailarina, mis hermanos dibujaban, bailaban, tocaban música -siempre fueron muy melómanos-, mi abuelo era poeta… siempre hemos tenido esas herramienta súper a mano para expresarnos y todas estas cosas surgieron intuitivamente. Desde la primera banda que tuve yo empecé a crear un personaje en el escenario. Después pude ir profundizando, he tenido espectáculos de cabaret. Yo no estudié teatro, pero tengo esa veta súper presente. En estos shows acústicos estoy todo el tiempo tocando, pero cuando puedo liberarme del instrumento, en verdad soy muy histriónica y me encanta poder exprimirlo al máximo y lo hago cada que tengo la oportunidad.

¿Cómo funcionó en Veranito… ? ¿Las canciones dieron paso a las imágenes o tienes ideas definidas que te gusta musicalizar?

Yo pienso que a diferencia con mi debut solista Cómeme, este ya llegó muy claro al estudio, en términos de la sonoridad y el imaginario al rededor. Para Cómeme, yo tenía ciertas “cartas” que podía ir destacando algunas más que otras. De hecho el proceso de entrar al estudio fue muy espontáneo: trabajé con Andrés Landon, con quien hice el primero y Esteban Súmar, que es mi guitarrista y director musical, entonces me conocen mucho. Yo empecé a cantar jazz a los catorce años y siempre he “alucinado” escuchando a las orquestas de jazz antiguas. Uno de mis discos favoritos es Lady in Satin, de Billie Holiday… Siempre pensaba “me encantaría poder sonar así algún día” y la idea de la orquesta viene como una respuesta a eso, de poder tocar estos arreglos locos y hacer esa música a la antigua. Por otro lado está toda la parte latinoamericana: me inspiro en Lucho Gatica, Benny Moré, y por otro lado, Elvis Presley, Los Panchos… Todo eso estaba disponible en el imaginario. Siento que “Sufrir” responde a esta idea vintage y en “Amor Amor” una versión más contemporánea de esta música, con elementos más contemporáneos, pop, indie…

De las canciones de Veranito, ¿Cuál fue el resultado que más te sorprendió?

“Veranito de San Juan”, el tema del disco me sorprendió mucho, el arreglo que le hizo Esteban, llevó la canción a un lugar inesperado. Cuando la compuse la imaginaba como un huayno, que es un ritmo del norte de Chile, de la parte andina. Y me sorprendió que este sonido tan latinoamericano terminara así [con ritmos y orquestaciones muy cercanas al sonido indie noventero, estilo Polyphonic Spree, que a su vez brota de las exploraciones orquestales del Brian Wilson y Beach Boys]. Nunca me hubiera visto cantando 0 algo así, al principio me costó trabajo acomodar la voz y cuando salió el disco y la canción se volvió la favorita de la gente, fue una sorpresa muy linda y un gran incentivo a probar nuevas cosas. Es lo que te decía sobre la riqueza que te da la mirada de otra persona y eso fue esta canción.

¿Te regresarías al estudio a moverle algo a la grabación?

No, me encanta como está: es una fotografía excelente de su momento y fue un trabajo muy espontáneo: entramos a grabar al estudio y nadie había escuchado el material. Fue a la antigua, con partituras y a tocar. El solo hecho de que toque la orquesta lo hace mucho.

¿Ya diste tu concierto favorito?

Todo el tiempo aparecen nuevos favoritos. Tengo los que me recuerdan el motivo de por qué uno hace lo que hace, los que te ponen en un trance en el que te dejas llevar y todo sucede. Hace poco, en Chile tuvimos uno excelente en el que celebramos la Noche de San Juan… siempre han habido esos y espero que sigan habiendo.

En esta gira, tocando con Carmen, ¿hacen canciones juntas?

Sí, cuatro canciones. La aventura ha sido bien divertida. La verdad es que nos conocíamos de habernos visto un par de veces, no éramos amigas, pero empezamos a compatibilizar mucho por las redes sociales; yo vi que ella tocaba con arpa, contrabajo y cello y yo también toco con un arpista y esos instrumentos que son más del mundo clásico al servicio de la música popular… Empezamos a conectar, le dije que quertía venir, empezamos a sacar fechas y logramos una gira de ocho fechas. En el avión venía pensando, “ojalá que nos llevemos bien”, no nos conocíamos; con mucha expectativa, con la sorpresa. Y en vivo somos como el Yin y el Yang. Su música es más baja, potente, obscura, y yo pajaritos, colores y cuando cantamos juntas suena muy bien. Seguro al final de la gira vamos a hacer más de cuatro canciones juntas. Yo toco con su banda, adapté mis canciones a su formato.

¿Regresas con banda completa pronto?

En Chile sigue el trabajo con la orquesta cuando regrese, si bien es la quinta vez que vengo a México, seguiré haciendo cosas en cualquier formato. Ahorita es una gira de promoción, para dar a conocer el disco.

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