El mapa sonoro colombiano en los últimos años ha dado de qué hablar y una de las bandas que conforman aquel atractivo circuito independiente es Margarita Siempre Viva, desde las tierras de Antioquia. Mateo “Margaro” nos platica un poco de cómo la banda ha alcanzado la germinación que hoy en día presume.  

TXT:: Daniel Pichardo

Crudeza y electricidad es lo que representa La luz que dejaste regar, el primer disco de larga duración que la banda dio a conocer en 2017. “El proceso de hacer aquel disco  estuvo cargado de mucha incertidumbre porque era la primera vez que grabábamos, pero todo empezó a suceder muy orgánicamente; estábamos haciendo canciones de jóvenes que vivían experiencias en la cotidianidad”, menciona Margaro, guitarrista y voz de la banda. 

Ese mismo año, apenas unas semanas después, Margarita Siempre Viva grabó su primer EP, Habitación de flagelos en C. Una cara más tranquila y relajada que mostraron al desempolvar viejas canciones. “Es curioso porque siempre nos preguntan acerca de ese disco y cuál fue la razón por la que lo grabamos en formato acústico, pero en realidad no fue porque nuestro baterista, Camilo, se hubiera fracturado las manos, sino debido a que simplemente así se sincronizó el tiempo”, dice Margaro.

Esa pequeña semilla fue creciendo durante los años siguientes con Primavera febril y Lentas nubes de fuego. Discos donde hubo más libertad, experimentación. Ambos trabajos sirvieron para comunicarse como una banda de ráfagas de guitarra. Intensidad y melancolía expandiendo un universo musical. Se iba gestando lo que sería su segundo LP, Letanías del jardín, la cohesión de su arsenal de sonidos. “En ese disco podemos encontrar una canción muy electrónica que no tiene guitarras y aparte tiene unas barras de rap. Fue un experimento muy chévere que nos animó a hacer música instrumental y  crear capas sonoras, no necesariamente acompañadas de una voz”. 

Margarita Siempre Viva cuenta con cinco integrantes con sus respectivos alias: Bicho, Cristiano, Bichito, Margaro y Mora. Cada uno aporta y genera toques lírica o musicalmente hablando, como fichas de rompecabezas que van completando una idea o un mapa. “Margarita Siempre Viva no puede ser nada sin alguno de sus integrantes, todos aportamos a la esencia que le da el toque a la banda. Cris y yo estamos ahí envueltos en las letras o música, el Bichi es una persona que nos mantiene muy firmes en la batería; igual que con el Bicho que es nuestro productor y, siempre ha tenido la valentía de grabar nuestros discos. El Mora es la tercera cabeza que escribe y compone”, cuenta Mateo al respecto. 

El 30 de abril de este año el grupo sacó su EP El Paraíso de las puertas, cinco canciones que muestran cómo ha florecido la agrupación de Colombia. Un disco que habla de la soledad y lo rutinario; la despedida de una persona que ya no está con nosotros y genera un alivio. “Comenzamos a experimentar con el math rock y otras influencias. Este EP muestra lo que es la nueva Margarita”. Canciones como arcilla, para irlas moldeando, letra por letra y sonido por sonido.

Para Margarita Siempre Viva lo importante es acercarse a las personas, compartir una flor en sus conciertos para que la euforia llene a la persona que la recibe. Es por ello que quieren reactivar con los conciertos en directo, para no marchitar sentimientos. “Yo creo que la pandemia nos bajó de muchas oportunidades, pero no nos frenó, porque no nos ha quitado la capacidad de seguir trabajando o produciendo; primero que todo es mirar si se puede empezar a tocar con las medidas y ya después de eso, quizás el otro año lanzaremos otro disco. Hay Margarita para rato”, ríe Margaro

Margarita Siempre Viva sigue haciendo música, floreciendo de una manera firme y clara. Alimentando esta intensidad en una línea potente que ha mantenido a la banda de Antioquia cinco años sin parar en la escena independiente.