“El perfume del incesto no lo tiene otro amor” Maria Felix dixit.  Dónde acabaría hoy la diva con semejante declaración, en la tierra que terminó el Fideicomiso, la de la prohibición, un lugar antes innombrable y hoy muy frecuentado, qué fácil resulta prohibir en el 2020.

El Fidecomiso es bastardo, huele a colmillo privado con lana pública. Para los del olimpo de Coyoacán, las damas bien con prendas indigenistas, eso es un anatema. Lo público debe ser puro como la virgen María, no ensuciar sus manos con la ambición del individuo, ese ente que es molestia salvo cuando va a votar, y menos debe ser mancillado por la execrable figura del intermediario.

Para quien tenga duda sobre la opacidad de un fideicomiso, un informe del año 2018 de la ONG Fundar titulado “Fideicomiso El arte de Desaparecer Dinero Público” señalaba que “La confidencialidad prevalece en el 33% de los fideicomisos”. El motivo de semejante nivel de secretismo es el “el principio de confidencialidad”. Esto en cuanto a los fideicomisos de origen privado. Los de dinero público, que se llevaron el 15% del presupuesto del 2018, último gasto público before Juarez II, según este informe, que hoy parece una guía de trabajo 4T,  se volvían opacos por no contar con suficientes mecanismos de control interno. Esto a pesar de que en todo fideicomiso público hay representantes de Gobierno.

Pues sí, el recurso público no debería tener intermediarios entre su emisor y destinatario. Veremos qué sucede con los millones que iban al cine, los damnificados de huracanes, víctimas de la violencia y demás.

Esperemos que esta drástica medida, sin plan alternativo de financiación para los rubros afectados salvo unas peregrinas promesas, vaya mejor que cuando supuestamente sacaron la corrupción del extinto Seguro Popular. Al ver cómo un anciano de la serranía de Veracruz, que se atiende de un cáncer en el hospital general de CDMX, además de las muchas horas en camión para ser atendido en la capital, debe pasar el via crucis de la renovación de su carnet hospitalario cada tres meses, en vez de manera anual, como sucedía con la anterior administración, antes de ser bendecidos por tanta integridad, pues al contemplar semejante situación se llega a extrañar la corrupción. Más de un ciudadano de los que la Transformación iba a salvar, no se está haciendo estudios y tratamientos de seguimiento y de lucha contra el cáncer, por la sencilla razón de que no son capaces de superar el nuevo entramado burocrático.

Puede ser que el hambre de logros de unos pocos favorezca a muchos, que un mecanismo que sitúa en el mismo nivel el interés público con las ambiciones individuales, sea más humano que la maquinaria estatal. En esto como en muchas cosas el tiempo dirá y la Mañanera negará.

Bien visto, con la cifra de afectados Covid, muertos y desempleados, igual el Estado acaba por destinarlo todo a una sola carta, a la de salvar el país a cómo sea, para eso hace falta todo recurso disponible pues al final de la partida está el destino de este gobierno.

Cicerone exclamó que “de hombres es equivocarse; de locos, persistir en el error”, el poder genera un tipo de locura ajena a las personas corrientes. A más poder más riesgo de errores, y en la dinámica para prevalecer al mando no hay sitio para la enmienda. Aceptar haberse  equivocado no cabe en la mente de los nuevos líderes entre lo mesiánico y lo ‘sanchopanzista’.  Si Trump enferma de Covid lo primero que hace, ante el primer síntoma de mejora, es quitarse la mascarilla en público.

Erdogan, presidente de Turquía, no cesa en su intervencionismo militar. A Siria Libia Irak Chipre y las aguas disputadas con Grecia en el Mediterráneo, suma el Alto Karabaj, desatando una guerra entre armenia y Azerbaiyán. Erdogan puede que haya dado el paso de más que un día dio Sadam Hussein invadiendo Kuwait, pues esta intervención en Karabaj molesta tanto en Moscú como en Washington desde el divergente  punto de vista de Redvoltaire. Lo cierto es que Erdogan y Azarbayan no están solos. En 2016 el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, firmó  un acuerdo de venta de armamento con el presidente azerí. Evidentemente Israel sabía contra quién serían utilizados los sofisticados drones de la empresa de Israel Elbit systems.

Ir de la razón crítica al populismo es el camino habitual de la política, como en el arte del underground al mainstream, o de la experimentación al conformismo. Pocos políticos o artistas hacen el camino inverso. Sí lo ha hecho la argelí franesa Sabrina Balleaouel.  La hasta ahora cantante de r&b, acaba de publicar un EP titulado We Dont  Need To Be Enemies en el que destapa su inquietud política y electrónica, dando voz a otro líder que se perdió en la auto indulgencia, Nasser.

Mientras esperamos que la fortuna en forma de vacuna nos devuelva nuestras vidas,  la geo política y la política local no para. Cuando nos sean devueltos los espacios de esparcimiento, asuntos como el cine en México dependerán de un señor de gobierno, sin intermediario,  figura satanizada que a cambio de un pedazo del pastel involucra el dinero de todos en proyectos sin fines de propaganda moral o social, arte, con su capacidad de incomodar. Cuesta imaginar un funcionario decidiendo financiar guiones como el de la película del 2009 Daniel y Ana. Los personajes creados por el naturalista Michel Franco,  se enfrentan  a los desoladores efectos de un incesto obligado tras ser secuestrados.

Aunque bien pensado, como Daniel y Ana son unos hermanos adinerados y eso sí lo ratifica las Mañaneras, el levantamiento de fifís, igual el estado soltaba la feria.