Estás haciendo un montón de cosas. Tienes un lanzamiento ahorita. Cuéntame toda la historia.
“La verdad es que no hemos parado. Llegó el momento de apretar tuercas. Llevo en la música desde los catorce años y llevo diez en que empiezo a meter una mezcla de cuestiones prehispánicas a mi música”.

TXT :: Uili Damage

“… Yo estudié en Berklee y por lo mismo toqué mucho jazz, toqué mucho rock y me fui hacia la electrónica”.
¿En qué instrumento te clavaste cuando hacías rock y jazz?
Fui percusionista. Me dio una tendinitis fuerte por pasarme de lanza, por estar practicando cinco horas diarias, más ensayos, más conciertos y súmale reventar y tocar.
Entonces llevo ya un rato clavado en esta fusión de música prehispánica con tendencias futuristas. O sea, le pongo música electrónica. Pero aquí piensan que la música electrónica es el EDC y la verdad es que la música electrónica empieza como un género de exploración sonoro, que a mi eso es lo que me llama la atención, ¿no?, ¿hacia dónde podemos ir? Ahora tengo un proyecto muy grande con jazzistas, donde estamos fusionando toda esta cuestión de electrónica con música un poco contemporánea por ponerlo de alguna forma.
Pero por ejemplo, lo que hacía Jorge Reyes era más ritual ¿lo tuyo no es eso?
Llego a lo ritual: de hecho el grupo con el que tocó Jorge Reyes mucho tiempo que eran los Nok Niuk llegó a tocar conmigo. Yo he vivido mi trabajo en varias “cadenitas”: uno es lo ritual y la mezcla de toda esto. Además, a mí me encanta toda la onda atmosférica, la cuestión ritual es algo que me gusta muchísimo, entonces meter una cosa así cuando te invitan al zócalo y los convences de que te dejen mostrar tus loqueras frente a 120,000 personas, se vuelve un ritual contemporáneo muy cabrón.
Mi próximo disco, que está por salir es una fusión de jazz con música electrónica, con música prehispánica; invité a Alex Mercado que es un pianista de jazz de los que están haciendo más ruido en el mundo ahorita. Fuimos al zócalo a tocar música prehispánica y se hizo una cosa alucinante con un número de 25 minutos; de ahí llegó este proyecto y hemos estado muy contentos haciendo estas cosas. Entonces no paro.
Ahora estoy trabajando en este disco y en la continuación de Prehispánica Electrónica. Siempre hay cosas pasando.

Entonces ¿terminas este y de regreso al estudio?
Bueno, este ya lo estamos grabando y lo hicimos en dos sesiones, sólo que ahora pausamos por que Alex Mercado está de viaje. Estamos grabando en Estudio Trece, que es un gran estudio y súper bonito. Alex y yo nos conocimos en Berklee y él era como una vaca sagrada, siempre ha tenido esa onda como de niño nerd, volado, como un niño genio, y hemos estado tocando mucho, hicimos un concierto, tocamos en el 175 Aniversario de Moët & Chandon y en el Museo de la Ciudad; ahora me voy a Milwaukee porque tengo cinco conciertos allá con los grupos más importantes de música prehispánica que son La Tribu y los Nok Niuk; después regreso y toco solo en San Ildefonso con un show mucho más electrónico experimental; después nos vamos a Mérida, luego Guadalajara, en diciembre con Alex Mercado en el Zinco, en la Ollin Yoliztli…
¿Qué está pasando en la música experimental aquí en México? ¿Hay una movida, hay un público? Porque de repente se siente como que, si hay una exposición y se amarra con un evento de música experimental, sucede y después desaparece.
No sé si esté bien o mal lo que yo hago, pero de alguna forma no pertenezco a ninguna escena. Ni pertenezco a ninguna mafia musical de las que hay aquí. Soy un artista que hace muchísimas cosas. Yo nunca me metí en un grupo. No toco en los festivales indies de México, no toco en los festivales de electrónica de México de siempre. Pero estoy tocando en el zócalo, re inauguramos el museo de Viena de etnología, tocamos en el Amsterdam Dance Event, tocamos el 15 de septiembre en Los Angeles; o sea, más bien, quien me invita es porque conoce mi trabajo y el gobierno te tiene confianza: como cuando me invitaron a lo de la Estela de Luz, como recibir el desfile del Día de Muertos en el Zócalo… Por eso me he enfocado en mi música y quien me quiera invitar chingón y quien no está bien. Además la respuesta me parece chingonsísima, y también, en lo que he estado trabajando mucho ahorita es en reinventar mi música y mi sonido.
Por eso el colaborar con todos estos jazzistas que admiro de toda la vida: porque hay muchos invitados que para mí son vacas sagradas de la música, a quienes les hablé sin conocerles y se aventaron a grabar al estudio. Primero fue con Alex para ver por dónde iban las grabaciones, porque tampoco está tan fácil componer para estos weyes. O sea ¿le estás hablando a ‘Einstein’ para decirle que va a hacer? Pues no. La onda más bien es decirles “aquí está el café y las galletitas y vente a echarle coco conmigo”.
¿Montas una cosa así con tus propios medios, un show completamente pagado por Alyosha?
Sí, es una produccionsota…
¿Jala más Alyosha en México que Alyosha fuera de México?
No, yo creo que hoy en día no hay un industria musical que apoye el tipo de proyectos que yo hago, no hay una industria musical en México como tal, más que las disqueras que ya se están yendo para abajo, o sea, la música está en una transición muy rara ahorita. Entonces lo que tú necesitas para funcionar internacionalmente es que te metan en un ciclo de festivales y darte el rol, y de ahí, a que te conocen y “llegas”, es un proceso muy largo y cansado. La chamba de un artista hoy en día no es solo meterte al estudio a hacer música chida, también hay un chingo de chamba afuera. Incluso pensar en ¿qué hacer para que un cabrón en Japón o en Viena se entere que esto se está haciendo en México?. Es un proceso muy interesante y me parece una escalerilla por donde vas subiendo poco a poco. Yo obviamente no tengo la infraestructura como algún día la tuvo Warner o esta gente, que apoyaban las giras completas de sus artistas.

Pero ahora el internet está de nuestro lado…
Sí y no, porque es una trampa ¿hasta dónde puedes llegar si no caes en un nichito? Si no, entonces me vuelvo YouTuber. Igual está interesante, no es queja; nada más es un proceso interesante porque no paras.
¿Cuándo tienes en mente publicar lo que estás haciendo ahorita?
Este año tienen que salir los discos. ¿Cuándo? Aún no lo sabemos y es algo que debo hablar con Alex porque era una cuestión de empatar el estudio con sus tiempos y yo necesito dos días porque sale otro disco ahí: De improvisación -estructurado pero improvisado al fin-. Éste me parece muy interesante porque se abren panoramas inesperados, muy inesperados. Y me gusta llamarles improvisaciones estructuradas para que tengan forma, porque cuando está todo muy abierto, nadie lo va a escuchar. “Sympathy for the Devil” es una improvisación: esos güeyes se metieron al estudio y salió una de las canciones más épicas de una generación. Entonces me parece muy lindo componer así también, muy interesante y además meterme así al estudio.
¿Entonces la misión es sacar dos discos este año?
Con Alex es uno y otro con diferentes artistas que admiro mucho. También la continuación de Prehispánica Electrónica y estoy ya pensando en otro para el próximo año.
¿Los publicas tu solito?
Yo tengo una disquera que se llama Ajenjo y mis discos siempre salen por ahí. Por eso me sorprendí de que llegó a segundo lugar de ventas en iTunes en world music, porque si fue “a la punk”, ¿para qué andas buscando que alguien te apoye?
¿En Ajenjo sacas a más músicos?
Sí, ahorita acabamos de sacar a unos croatas que tienen un proyecto increíble con un chavo que se llama Khosh y que tiene un video increíble. Y pues nos mandaron su disco; también charteó como en el lugar número 12 de ventas. Sacamos los discos de Tonana y siempre estamos apoyando más proyectos y a otra gente.
¿Qué tanto aprovechas a la gente que de repente fichas, en tus propios proyectos?
Nada, no es el objetivo. De alguna forma se me ha hecho fácil hacer esta plataforma, esta infraestructura y si yo puedo apoyarlos, los apoyo. Al final no gano, no pierdo. A veces terminamos perdiendo, pero al final hay que movernos, sino nos movemos no sale. La verdad es que mis esfuerzos siempre son a mis posibilidades, pero sí creo que siempre hay que sembrar, porque si no siembras, nos la pasamos en quejas. Y es muy difícil trabajar así, entonces más bien a darle para adelante.
De entrada, vivir de la música ya es un privilegio en esta época.
Pues mira, yo he vivido de la música desde los 14 años y no conozco otra vida. Te lo juro. Y la verdad me quedo sin varo seguido y he tenido varo en otros momentos. Pero la verdad pienso que si fuera abogado, sería muy similar. No puedo imaginarme trabajando en una empresa con un sueldo mensual.
Supongo que también por ahí tengo un ángel que me cuida.