Durante los últimos años, la oferta de festivales se ha multiplicado cuantitativa y cualitativamente en México. En el norte, el Hellow Fest nace por la inquietud de Fran Martínez, melómano y joven emprendedor que siempre soñó con hacer un festival que ayudara a sanar las almas de los espíritus jóvenes en Monterrey.

Un texto de Vicente Jáuregui

Fotos por Orquídea Vázquez

Con Coachella como punto de referencia y calidad, Fran decide aventurarse a la producción de eventos desde muy joven hasta que un día decide que es momento de crear el festival más importante de su ciudad. A contracorriente con el clima de violencia e incertidumbre que se vivía en la ciudad, el cometido es convertirse en un espacio de libertad donde la música sea el puente para sanar el alma. Este 2018, el festival se encuentra más que consolidado y así lo demuestra su reciente edición el pasado 25 de agosto en el Parque Fundidora. Platicamos con Fran, CEO y fundador del Bud Light Hellow Festival sobre este proyecto que se ha convertido en su mayor sueño en la vida.

Platícanos cómo ha cambiado la manera de curar el festival con los años.

La curaduría se ha vuelto más sencilla. Antes nos quebrábamos mucho el coco. Ahora hay indicadores, métricas de redes sociales que nos dicen qué es lo que quiere la gente. En esta empresa todo mundo opina y generamos una consenso para llegar al cartel de cada año. Mi esposa tiene un gran peso, ella es arquitecta y tiene un gran gusto artístico y musical. Generalmente analizamos diferentes line ups. Hay las opciones A, B y C. La idea es no llegar al C, ya nos pasó un año y al final era muy distinto a la idea original. Entonces tratamos de apegarnos a lo que realmente visualizamos desde un principio. Este año por ejemplo, surgió la idea de traer a Jimmy Eat World, a todos nos hizo sentido. No somos un tutti frutti de bandas pero tampoco cerrados a un solo mercado. Disfruto mucho trabajar en equipo y que todas las decisiones se hagan así pensando en llegar a la mejor.

¿Qué tan difícil ha sido el sortear los retos para arrancar y consolidar al festival?

Ser promotor independiente es algo que me apasiona. Ha sido muy difícil consolidar el festival, pero aquí seguimos y cada vez más fuertes. Cuando comenzamos, las empresas muy grandes ya estaba haciendo shows y dificultaron las cosas en los primeros años, pero aprendí mucho en el camino. Siempre vamos corrigiendo, tenemos la visión de ser persistentes, mejorar y desarrollar el mejor producto. Así llegó la idea de Kendrick Lamar, ahí surge el parteaguas que nos abrió muchas puertas.

Hablando en términos de la industria, ¿dirías que encontraron ya su nicho de mercado?

Somos un festival muy ecléctico, no nos preocupamos sólo de un nicho. Por ejemplo, tenemos un escenario dedicado a la música electrónica llamado EDM village, este año le meteremos más producción para que la gente que disfruta esa música sienta que está a la par de otros festivales de electrónica en México. Este año, de venir de Kendrick Lamar, que es un artista muy clavado en su onda, ahora vamos con Maroon 5, una banda que es muy difícil de bookear. Nuestros seguidores han sido gente muy clavada en la música, pero también el pop está ganando terreno y nos gusta. Maroon 5 me gusta mucho y llevo 15 años detrás de ella. Ahorita ya sabemos la que viene el año que entra, es una banda mucho más grande que cualquiera que hayamos tenido antes.

Mucha de la comunicación la hacen en inglés, ¿es por capturar a un público extranjero o es algo aspiracional?

Monterrey tiene muchos extranjeros que vienen a estudiar, por eso comunicamos muchas cosas del festival en inglés. A parte, todo mundo habla inglés, si tenemos un mensaje importante la mayoría lo entenderá.

Coméntanos algo de tus favoritos de este año.

Yo no me pierdo a Mija, que es DJ, a Jack Novak que está muy guapa y a Gareth Emereth; todo eso en la parte electrónica. Obviamente Álvaro Díaz, un artista al que yo le apuesto machín, para mí él puede ser el próximo J Balvin. Yo nunca he sido del reguetón, pero creo que hay artistas chidos, como estos nuevos latin sounds que hemos apoyado en los últimos dos años. Siento que Álvaro está en la nueva onda, tipo Bad Bunny, que es medio gánster y al final es el trap latino. También Kali Uchis, para mí es una Lana del Rey latina. Grouplove está cheesy pero me gusta. Desde luego Grizzly Bear, que ya los vi en el festival de la competencia y son increíbles. En realidad todo me gustó de este año… Tyler the Creator está con madre. Por más cheesy que es, Maroon 5 es una banda que me gusta y que puedo ver acompañado de mi esposa y mis hijos.

¿Qué los hace diferentes del resto de los festivales en México?

De entrada, fuimos el primer festival grande en Monterrey. En 2012 y 2013 las cosas se pusieron feas y decidimos no hacer nada porque estábamos cansados de la situación. Ahí surge un nuevo festival que ha crecido mucho, lo cual me da gusto porque es bueno para la industria. En ese momento pensé que era momento de aventarme otra vez. Algo que nos hace diferente es que buscamos lo más fresco y detrás de cada artista hay una negociación larga. También nos gusta mucho que el arte del festival sea el mejor, para llegar a algo que nos guste son cinco meses de estar cambiando cosas hasta que nos encanta. En cuestión de escenarios buscamos a los mejores proveedores, siempre pensamos cómo podríamos innovar. Nuestro objetivo siempre es mejorar y enriquecer la experiencia. Creo que al final del día, los line ups de los 4 grandes festivales de México están al mismo nivel. Lo que nos hace diferentes es la experiencia. Ahorita el objetivo fue tener bandas triple A, entonces nos concentramos en tener una experiencia triple A también. ¿Cómo lo logras? Enriqueciendo cómo comprar una cerveza, cómo tener un mejor acceso, que esté más bonito, que la gente se sienta a gusto. Nuestro lema es ofrecer un día de libertad, el festival es un espacio donde cada quién puede ser lo que quiera ser. El festival surge en un punto muy complicado para Monterrey, entonces lo creamos como un espacio para que la gente la pase increíble. Para nosotros lo importante es cómo restaurar almas. De ahí surge la idea de que el Hellow Fest es una celebración: un día de libertad.

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