CARTA EDITORIAL

Se cierne sobre nosotros el 13 aniversario de Marvin. Se sabe que es un número cabalístico, inquietante, lleno de superstición, que siembra incertidumbre, o al menos expectativa de que suceda “algo”. Lo que sea.

En nuestro caso, “lo que sea” que ha de suceder es una magna celebración. Una conmemoración que empezó hace cuatro años con la primera edición del Festival Marvin, un lujoso cumpleaños y que como dice la canción, “casi sin querer” se convirtió en un emocionante compromiso anual entre nosotros y los amantes de la música que rondan la capital mexicana. Compromiso festejador que se reanuda el próximo 17 de mayo y que numerológicamente reta de frente al “cabalismo” del número 13.

Aquí tendemos sobre la mesa un nuevo número de Marvin que servirá de antídoto a lo esotérico; un número dedicado a la ciencia, desde la perspectiva del arte, del cine y, por supuesto, de la música. Lleno con manifestaciones muy edificantes, nacidas de la experimentación, de la prueba y el error, de la curiosidad; de la inquietud de resolver las incógnitas de la existencia en general, del arduo trabajo de años de esfuerzo constante (13 por lo pronto); de la causalidad y no la casualidad.

En este número 13, repasamos la trayectoria del “científico” músico Thomas Dolby, quien ha glorificado a la ciencia con canciones, por décadas; Los Planetas, banda que aparece en nuestra portada y que desde su nombre mantiene una constante exploración en el cosmos del sonido y sus capacidades melódicas a partir del ruido; Ariel Guzik, mexicano, soldado de la invención y autor de máquinas monumentales impensables, capaces de unificar la música, la naturaleza y los sentidos humanos con matemática, física, química, acústica y más. Ciencia pura.

Revisamos las cintas a contados 24 cuadros por segundo del reciente filme de Spike Jonze, Her: una obra vestida con futurismo, tecnología y análisis del comportamiento humano, ecuación auténticamente conmovedora.

Descubrimos la obra plástica de Klari Reis, nacida genuinamente in vitro y llevada a las galerías de pintura a competir ventajosamente con artes más empíricos.

Conseguimos recopilar un listado de libros fundamentales para disfrutar verdaderamente a la ciencia exacta desde nuestro lugar de “hombre común” que no domina fórmulas, técnicas ni terminologías siquiera, pero con sed de saber.

Logramos concretar una sesión de preguntas y respuestas con René Drucker, titular de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del Distrito Federal, en la que nos revela una serie de proyectos maravillosos que suenan de película fantástica y, sin embargo, están sucediendo en el preciso momento que lees estas líneas.

Y es en este número de exploración y aventura (para la bitácora: puntualmente el 119), uno antes del número de aniversario, que el dedicado equipo de investigadores de la cultura que compone Marvin, abre la puerta para honrarme recibiéndome como integrante activo de un viaje que ocurre desde hace más de una década, y del cual sólo había sido testigo presencial. ¡Como Spock sumándose al Enterprise, en Star Trek!

No te despegues de esta aventura, porque ya está más que demostrado que mes con mes vas a descubrir algo con qué alimentar tu mente y corazón; el gusto de acompañarte es mío.

~Uili Damage

 

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