Las apuestas subieron a última hora de la noche electoral  a favor de Trump. El movimiento del dinero, que no solo indica inercias, también las orienta, vio algo de menos riesgo y un buen beneficio en la victoria de Trump. 

A estas horas apostar por Trump es más arriesgado, también, por lo tanto, más beneficioso en caso de ganar.

Betfair Exchange calcula se han jugado 500 millones de dólares en esta carrera presidencial. Récord de apuestas en un evento no deportivo.

El filósofo Edmund Burke, escribió que “el juego es un principio inherente a la naturaleza humana.”. El juego, perseguido por ejércitos de salvación y últimamente por izquierdas salvadoras, como la gobernante en España que esta semana prohibió el patrocinio de casas de apuestas a clubs deportivos, y la presencia de personajes famosos o celebres en spots de las mismas, entre otras medidas.

“Un dólar ganado en el juego es el doble de dulce que un dólar ganado en tu sueldo”, decía Eddie Relámpago Felson, a ver cómo eliminamos esa adrenalina del cuerpo a base de leyes. Pocas cosas hacen latir el corazón como el galope del caballo por el que apostaste superando rivales hasta entrar el primero por la meta. Pero mejor no difundirlo, por lo menos le pueden aplicar tres tipos distintos de leyes coactivas.

Una pequeña victoria de la libertad, para algunos libertinaje, como si hubiese diferencia: Oregón votó ayer a favor de despenalizar la posesión de cocaína y de heroína. Se aproxima un poco más la formula ¿¡mágica!? para mermar la violencia y la marginación, innecesarias, que la prohibición produce en el acto de consumir drogas.

Biden está a dos estados de la victoria, Trump necesita triunfar en todos  o que funcionen los subterfugios legales ya puestos en marcha. Seguro los apostadores cuentan con esta posibilidad. “No nazcas con instinto para el juego si no tienes sentido de las probabilidades”, aconsejaba el financiero Jack Dreyfus.

Si entre las probabilidades con las que cuenta Donald The Gambler Trump están las milicias no se sabe, pero se dice, sobre todo activistas opuestos que llegan rodados tras estos meses pasados.

Parece que Trump no va a aceptar la derrota, lo ha gritado al viento, su grito- tweet es STOP THE COUNT!, no quiere que le den las notas del examen.

Le dan aire los 4 millones de votos mas que ha recibido con respecto al 2016, y el aumento de su votante negro, mujer y latino. En los barrios los problemas se ven distinto.

Independientemente del ganador final, la victoria moral, que puede ser sobre la que cabalgue el caos, se la apuntará Trump y le arrastrará a una versión gringa del AMLO vs Calderon. ¿Carpas en el Obelisco un año?

El convencimiento generalizado de que el idealismo y la censura vencerán como Arcángel San Gabriel sobre las huestes del mal, no acaba de funcionar.

La victimización como eje de ideológico genera un efecto de odio en el otro, da igual que te creas blanco expulsado, negro marginado, mujer no reconocida, religioso no respetado, si hay victima hay verdugo y al verdugo ni agua.

No existe victoria posible de la superioridad moral, solo imposición. Y ahí la brecha entre unos y otros nos lleva a la confrontación.

No sabemos si las apuestas manejaron el factor Covid. Se esperaba fuese el gran aliado de Biden que debía dar el empujón final de una sociedad espantada por la masacre en vidas, resultado, entre otras cosas, de la mala gestión del gobierno, para que votasen Democrata. Estados duramente golpeados como Florida no le han pasado la factura.

Para ponerle banda sonora a este momento de probable fragilidad institucional y ruptura social, entre las últimas producciones USA, destaca la de la iraní establecida en LA, Maral.  Push es su primer trabajo, entre el punk, el dub. el spoken word y el electro, en el que da cabida a las tensiones que se adueñan de un mundo donde la melancolía tendrá música de folk fantasmagórico.

Hace unos días el FBI denunció a Irán por injerencia en el proceso electoral de EEUU, mediante noticias falsas. El único objetivo , según el FBI , sembrar el caos.  No parece que necesite EEU y el mundo mucha ayuda ilegal para que la confusión invada la realidad social. La polarización política, la sobre información siempre manipulada, las armas legales, la exposición obligada del yo, la pandemia, la vida volcada en lo virtual, la fortaleza de las religiones, la militarización del espacio público, las guerras abiertas y las no cerradas, la polución, la especulación… nos llevan al caos, ¿qué apostamos?