Oscuro, introspectivo, obsesivo y arrogante. Luis Ernesto Perea, también conocido como Dr. Manhattan, El Profesor o, simplemente, Proof, ha construido un mito a su alrededor utilizando al rap como cimiento y a la escritura como cemento. Para los griegos, el Minotauro era una bestia sangrienta, devoradora de carne humana encerrada en un laberinto, esperando a que llegaran sus presas. Justo el espíritu que domina a Proof como artista.

TXT:: Aarón Enríquez

Foto:: Hugo Rodríguez / Only Company

En su laberinto, Proof tomó un atajo certero para dar un madrazo que inevitablemente atrajo la mirada del mundo del rap a sus rimas. En su primera batalla escrita en Línea Dieciséis, contra Amehr, enseñó los colmillos y demostró que era cosa seria, asestando jabs con referencias a la literatura y ganchos embarrados con el cloroformo de la cultura pop. Pero ese momento no fue casualidad; era un golpe premeditado, como el mismo Proof lo explica:

“Estaba seguro de ser uno de los mejores en México, aunque nunca había batallado. Nada más estaba esperando a que me invitaran. Sabía que dejaría marca. Fue mi apuesta y salió bien, porque además en ese momento salió Rap de horror, premeditadamente. Muy buena jugada”.

Ese episodio colocó a Proof como un contrincante importante en el mundo de las batallas escritas y, cual púgil de barrio, fue escalando su nombre en los carteles. Pasó de ser la pelea de apertura para colocarse en las estelares a la velocidad de la luz. Por su parte, Rap de horror se convirtió en un clásico instantáneo dentro de su discografía y generó un aura de culto que, sin embargo, Proof ya venía construyendo desde los años de Amarillismo y Líneaz Muertaz; su primera maqueta formal y el grupo en el que compartió micrófonos junto a Lirika Inverza y Rapoz Mortem, respectivamente.

El mito

“Los dioses son unos hijos de puta, hermano. El Minotauro es creado por la ira de Poseidón. La mitología dice que Minos, el rey de Creta, le pide a Poseidón una prueba de que está con él y éste le manda un toro blanco hermoso, con la condición de que sea sacrificado en cuanto llegue a Creta. Pero el rey es tan ambicioso que intenta engañar a Poseidón y conservar al toro. En su ira, Poseidón hace que la reina Pasifae se enamore del toro para avergonzar al rey. Esa disputa sin sentido entre reyes y dioses hace que Pasifae solicite la ayuda de Dédalo para disfrazarla de res y que el toro blanco la posea, cosa que consigue. A raíz de eso es que se crea el Minotauro, quien no tiene ni vela en el entierro”.

Proof explica así el mito que no solamente le ha dado nombre a su más reciente álbum, sino también a una de sus mejores canciones hasta el momento. El asunto le ha servido para crear un mito propio alrededor suyo, basado en la literatura y en su imagen de artista incomprendido, escribiendo rimas desde la soledad, al fondo del laberinto. Una de las figuras fundamentales para la construcción de su pasión literaria es Julio Cortazar. En Los reyes, el escritor argentino coloca al personaje principal como un poeta libre pensador; contrario al relato griego, el Minotauro se sacrifica ante Teseo para liberar el espíritu de la poesía y el suyo mismo, junto al de los pueblos de Cretos y Atenas, oprimidos por los reyes. Aunque no deja de ser una bestia de instinto sangriento.

Ese trasfondo en el Minotauro de Cortazar es otro de los pilares en la construcción de Proof como MC. En su laberinto es un atormentado que habla de drogas, sangre y calle, de su visión desencantada del mundo y de su relación con el diablo y con sus propios demonios, pero en el fondo se redime a sí mismo a través del rap. “El diablo es una figura que significa tentación. Mucha gente no lo admite, pero a todos les cae muy bien el diablo. Se me hace como dios: tal cual no existe, pero el concepto que se ha hecho la humanidad a partir de él es interesante. Es alguien a quien culpar cuando algo te sale mal o te ganan los instintos”.

La arrogancia del que escribe

Sabes que la llevas de gane cuando nunca dudaste que te querías dedicar a algo específico. Pero para ser escritor y rapero se necesita mucho más que una línea recta en el camino. Para conseguirlo, es fundamental el arrojo que solamente te pueden dar la arrogancia y la ignorancia adolescente, pero sobre todo el talento. “Yo tenía que escribir. Mi ego de escritor me hacía saber que podía hacer mejores canciones que varios de los raperos que veía por ahí. Nunca tuve duda de que iba a vivir de lo que escribía. Me ayudó mucho la edad y la seguridad de la juventud. Porque de morro no sabes nada, solamente haces las cosas. Los raperos comparten algo con los escritores: el ego de sentirse los mejores”.

La tradicional retórica del rap que enfrenta al MC contra todos es algo que Proof ha abrazado muy bien desde sus inicios. La prueba son sus batallas. En ellas ha derrumbado titanes y titanes han querido derrumbarlo a él. Pero si de algo ha estado  consciente es de que su talento lo ha llevado a sentarse en la mesa con los mejores. Le emociona contar que en Minotauro hay una colaboración de Muelas de Gallo, MC al que respeta, aunque también hay referencias a escritores como Henry James en “Otro giro de tuerca”; “Dime Henry James, es el que más se me acerca”: la frase llama la atención porque Proof se asume a sí mismo como un MC del nivel de escritores canónicos. Las referencias literarias son un recurso que utiliza constantemente en sus canciones.

“Lo que más me gusta en una obra es cuando vas en el tercer libro de un autor y vuelve a aparecer una idea que ya había utilizado antes. Te das cuenta de que no lo puede dejar de decir. Esas obsesiones me gustan y por eso las replico. Voy dejando pistas, no como si fueran un secreto o un tesoro, sino un camino. Yo leía a Cortázar y él me llevaba a Borges o a Stevenson; Kerouac hablaba de Ginsberg o de Burroughs y me llevaba a leer a los beats. Los mismos escritores me regalaban libros. Que alguien que te gusta te recomiende a sus escritores favoritos es un regalazo”.

Con una década de carrera, el Minotauro de Proof sale a reclamar su trono en el reino de asfalto de la Ciudad de México junto al resto de su generación. Perea forma parte de una camada de MC’s que se forjó batallando en la explanada del CCH, junto a nombres como Lobo Estepario, Jack Adrenalina, Forastero, Aczino o Faruz Feet. Una generación de oro del rap mexicano que alcanza su madurez soltando golpes de alto calibre. Como prueba, Minotauro.