A unos pocos meses de que se estrene el documental Aquí No Pasaba Nada, que cuenta la historia de Dangerous Rhythm, la primera banda de punk en México, Piro, voz y líder del grupo y de su evolución Ritmo Peligroso, realizó una serie de entrevistas con músicos, periodistas de rock y miembros de la escena punk/new wave en México para recordar aquella época y hablar de la pertinencia de un documental de este tipo.

Aquí iremos presentando parte de esas entrevistas, realizadas por Pilar Ortega, Carlos Andrade, Mauricio Hammer y Héctor Rojas.

FOT :: Mauricio Hammer

Jorge “Chiquis” Amaro es un caso notable en el rock mexicano. Productor, multi-instrumentista, compositor, arreglista, productor, ingeniero de sonido, ha sido una figura constante y fundamental en el trabajo de muchas bandas de rock mexicano.

En la siguiente entrevista, Piro le pregunta a “Chiquis” sobre su experiencia con “el Dangerous” y sus impresiones del nuevo documental Aquí No Pasaba Nada, de Pilar Ortega y Películas Tecamachalco -creadores también del documental Just like Heaven: La historia de Super Sound.

Más que una entrevista esto es una plática para hablar de los primeros años de Dangerous Rhythm y del inicio del punk en México… ¿Tú qué andabas haciendo en 1978?

Estaba en quinto de primaria y correteando vacas en Guadalajara, porque la zona donde yo vivía era donde terminaba la ciudad en ese tiempo, entonces eso era lo que había, vacas.

Y de esas cuatro o cinco manzanas, esa periferia es de donde salieron Kenny y los Eléctricos…

En esa Colonia Chapalita estaba Kenny, estaban los Rock ‘n Pills, que ahora son los Rostros Ocultos; estaban los Maná, que eran Green Hat Show y luego Sombrero Verde; a cuatro casas de la mía ensayaba La Revolución de Emiliano Zapata…

Y en qué año llegaste a la Ciudad de México.

Por primera vez llego en el ’82, ’83, gracias a mi amigo Arturo Ibarra, guitarrista de Rostros Ocultos, que tú bien conoces…

Somos colegas del Rock en Tu Idioma Sinfónico.

Exacto, me trajo como baterista del grupo Mask, donde cantaba José Fors, tocaba José Franco, Javier Barragán el bajo, Arturo el guitarrista y yo era el baterista, tenía catorce años más o menos y me acuerdo que fue en esa época que empezó a gestarse, por medio de Ricardo Ochoa, el movimiento de Comrock.

Pero regresando al ’78 en Guadalajara, yo ya había tenido contacto con Simon & Garfunkel, Wings, Bowie, porque tenía amigos que me enseñaban ese tipo de cosas, pero lo que me sorprendió también fue que un día prendí la televisión, no me acuerdo ni qué canal era, y de pronto vi a unos pinches vatos tocando. Un pelón con una guitarra, echando brincos y tirándose al piso y unos pinches locos, y resultó que eran Dangerous Rhythm. Y luego pasaron meses y me los vuelvo a encontrar en un programa que se llamaba “XETú” y luego ya es cuando se gesta lo de Comrock, vengo a México con Mask a firmar contrato con Comrock, donde estaban ustedes, estaba Kenny, estaba el Tri, Luzbel, los Rock n’ Pills -que ya eran Los Clips-, y me tocó hacer toda esa gira.

¿Ese fue tu primer contacto directo con la banda?

El primer contacto directo, mucho antes de lo de Comrock, fue esa vez que vine a México con Mask y los vi tocar a ustedes en el Satélite Rocks, en 1982.

Era buen venue ese lugar.

Era muy buen venue, era el único lugar donde los DJ’s mezclaban con láser discs [risas] y tenían la primera consola decente, y el primer “P.A.” decente de un lugar; y el monitoreo… me acuerdo que era impresionante tocar ahí porque sonaba poca madre. Esa fue la primera vez que los vi, yo estaba bien chavito, pero creo que estábamos bien borrachos y no me acuerdo muy bien…Luego cuando se empezó a organizar lo de Comrock se me hizo finalmente conocer bien a Dangerous: Llegamos a un concierto al Magic Circus, donde iban a tocar Kenny and the Electrics, Dangerous Rhythm y Mask y me acuerdo que el Magic era una discoteque súper fresa pero que se usaba también para eventos de rock y se atascaba y se ponía chingonsísimo.

Y llegamos y estaban ustedes haciendo la prueba de sonido, pero ya no como punks, ya no estaba la alineación de Dangerous Rhythm, sino estaban Jorge “El Gato Arce” y Jorge Dávila y me quedé pendejo. Le dije a Arturo: “Oye güey, qué hacemos aquí”, así como diciendo “dediquémonos a otra cosa”. Me acuerdo que fue impresionante porque fue la primera vez que yo vi a una banda donde todos tocaban tan bien, tan amarrados, y tenían unas propuestas impresionantes, ya estaban convirtiéndose en un híbrido entre el punk y música más latina.

¿Tú crees que Dangerous Rhythm merece tener un documental?

Por supuesto que sí. Yo creo que, sin decir algo sólo porque estás aquí, la historia de Dangerous Rhythm parte al mismo tiempo que gente como los Sex Pistols, Black Flag, bandas súper punks que estaban en otros lados, y yo creo que los ingleses se deberían haber enterado de Dangerous Rhythm porque la verdad no le pedían nada a Johnny Lydon y su banda y a todos los que estaban haciendo punk en esa época.

¡Gracias!

Es la verdad, cada vez que oigo sus discos, que están en inglés y están bien aguerridos y hechos sin pensar, se ve que entraban a estudio y quién sabe qué traían encima y desataban la furia y es de los discos de música punk más hermosos que pueda haber en el planeta, al nivel de los que te he mencionado… No debe haber un documental, ¡debe haber un monumento!

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