Cuando el punto es crear arte sin que importe generar millones, surgen propuestas que alcanzan la gloria por méritos ajenos a los comerciales. Ahí, el amor y dedicación que se consiguen por parte de los fans es mucho mejor recompensa que las monedas. Trouble es una de esas bandas que se entregaron a la música con limpieza, y mucho de lo ganado se lo debe a la voz de Eric Wagner.

TXT:: Luis Jasso

Aunque eso del Big Four es una etiqueta que se inventaron algunos medios y que se ha popularizado sobre todo por el impacto que ha tenido Metallica en la historia del metal, desde que existe el término para las bandas de thrash metal se ha aplicado para otros subgéneros. Cierto, es debatible e incluso ocioso, pero poner esa etiqueta es una manera de destacar a las bandas importantes de cualquier sub género. En ese sentido, el Big Four del doom suele destacar a Pentagram, Saint Vitus, Candlemass y, por supuesto, Trouble

Su impacto es incuestionable, sobre todo dentro del doom. Y si bien el sonido propiamente es atribuido a los guitarristas (hay una historia que dice que alguna vez James Hetfield y Lars Ulrich subieron al escenario tras un concierto de Trouble para ver la configuración de los amplis y tratar de descubrir el origen del sonido de la banda), en Trouble en particular la figura del cantante siempre fue de alto impacto. Eric Wagner tenía un estilo muy característico para ofrecer sus letras.

En sus primeros discos con Trouble, Wagner hablaba mucho sobre temas bíblicos (la furia de Dios, como se muestra en el Antiguo testamento) y luego expandió su alcance hacia la psicodelia y la miseria y la muerte, entre otras cosas. Estuvo en dos etapas de la banda, la primera dejó para la inmortalidad seis discos, de los cuales Psalm 9 y The skull son considerados piedras angulares del género. Luego figuró de igual forma entre  2000 y 2007, tiempo en el cual la banda lanzó su séptimo larga duración, Simple mind condition, pero volvió a salir para buscar otros sonidos y crear otros proyectos.

Fuera de Trouble, Eric creó LID con Danny Cavanagh, de Anathema, para grabar un discazo llamado In the mushroom, en el cual mostró que podía cantar de manera distinta a la clásica que se le conoció en Trouble. Después le dio forma a otras bandas como The Skull y Blackfinger y apareció como invitado en la voz con Probot. Wagner murió hace unos días por complicaciones del Covid-19; como muchos, por decisión propia no estaba vacunado. Descanse en paz una de las voces míticas del doom.