Un baterista posee la cualidad de cohesionar platillos y tambores con precisión y solidez. El músico y su instrumento estallan de forma simétrica y emotiva, con la suficiente fuerza para derribar edificios gracias a las pisadas en su bombo. Alfonso André ha conseguido algo parecido con Caifanes desde hace décadas y a él nos acercamos para charlar sobre los nuevos pasos del ahora trío. 

TXT:: Daniel Pichardo

En su carrera musical, Alfonso André ha contribuido a mantener el compás y ritmo en Caifanes, con su larga cabellera castaña como emblema. “Soy amante de la música y escucho distintos géneros, creo que eso va dejando pequeñas semillas en mi cabeza; cuando me pongo a componer algo o a arreglar una canción, siempre me dejo fluir y trato de no racionalizar demasiado las cosas, empiezo a tocar sin tener nada en la cabeza y ahí salen ideas”, recalca el propio músico. 

“Realmente no sé tocar algún género perfectamente, pero tengo algunas nociones por la música que he escuchado; entonces, cuando empiezo a componer, dejo que todo salga, no fuerzo nada”, continúa Alfonso. Caifanes, El diablito, El silencio, El nervio del volcán: ahí pueden palparse las transformaciones de André; aunque no sólo las musicales, sino también las físicas. ¿Quién no recuerda los días de ropas oscuras y cabellos alocados en los que la banda interpretaba “Amanece”? 

Respecto a aquellos primeros años, el música recuerda: “Saúl traía una idea clara de una canción y nosotros lo que hacíamos era arreglarla para darle un sonido más caifán. Personalmente he contribuido dentro de algunas rolas que salieron de palomazos, como “Hasta que dejes de respirar”. Yo llevé la melodía y él le puso voz”.

A pesar de separaciones y tensiones internas, el espíritu caifán no ha dejado que las cosas se detengan o desaparezcan totalmente. “Perdimos a miembros fundadores y hubo cambios de integrantes. Los que seguimos mantenemos el trabajo que veníamos haciendo con Caifanes para llegar a Jaguares”, dice André; “Para mí no son bandas separadas; representan continuidad”. 

Sobre su carrera como solista, André abunda: “En Caifanes estoy en la batería; en mi proyecto personal canto y a veces toco percusiones. Me siento orgulloso de los dos discos que he editado (Cerro del aire y Mar rojo), pues en ellos me he mostrado como músico y persona”. En ese sentido, Alfonso comenta que le “gusta que las cosas salgan lo mejor posible, y aunque obviamente la perfección total no existe soy bastante clavado en los detalles”. 

Después de la pausa sufrida por los eventos masivos debido a la COVID-19, Caifanes comenzará una gira a finales de julio en la Ciudad de México, los próximos 23 y 24 de julio en la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez, dentro de la modalidad de Palcos. Después, los músicos recorrerán  Estados Unidos. El plan: reconectar con los asistentes, recuperar la simbiosis entre músicos y público que se perdió por un largo rato.

“Es raro presentarse así”, señala André; “nunca será lo mismo estar con toda la gente arremolinada, como solía ser”. Y para rematar, ofrece señales de lo que sucederá en el Citibanamex Conecta en Vivo en las fechas anunciadas: “Para estos conciertos decidimos desempolvar algunas rolas de Jaguares y adaptarlas al sonido de Caifanes. Las estaremos tocando en los conciertos que vienen. Disfrutaremos, después de la sequía que tuvimos”.