#SangredeMetal
Por Luis Jasso

El día que llegó la alternancia política a México con la victoria del panista Vicente Fox, el país cambió. Cada quien decidirá si fue para bien o para mal, pero ciertamente hubo un cambio, una variante en la dinámica, una competencia que antes no existía, una alternativa.

Hoy, el mundo del metal vive algo muy similar con la filtración del nombre Domination México, un festival curado por Ocesa, empresa que, hasta hoy, no había incursionado por cuenta propia en el concepto festivalero dentro del marco del metal.

Habrá quienes recuerden carteles tipo festival como aquél con Iron Maiden, Queensryche y Halford, o años más tarde el mismo Maiden con Morbid Angel, Carcass, Atreyu, Lauren Harris y Ágora; alguno por ahí con Korn y Marilyn Manson pero todos ellos fueron conciertos aislados con carteles de varias bandas que, ni llevaban el mote de festival, ni mucho menos estaban planteados y desarrollados como tales.

Hoy, con años de experiencia en ese formato de la mano de conceptos exitosos como Vive Latino y Corona Capital, Ocesa incursionará formalmente y sin socios, en el mundo del rock pesado.

La clave para entender lo importante de la noticia y el por qué enmarcarla en el concepto de la alternancia es que el año pasado se aliaron con Live Talent para hacer en conjunto el Hell and Heaven.

El resultado fue la conformación del mejor cartel metalero que se haya visto en México y uno de los mejores en el contexto de los festivales del mundo. Sin embargo, por razones que correspondería exponer a ambas empresas y que al final del día no son relevantes para el metalero, la coalición ya no existe y hoy tenemos un nuevo concepto para paladear, el Domination México.

El anuncio formal se hizo a manera de teaser en las redes sociales de Ocesa. Lo demás en torno a la alternancia es solamente poner a funcionar las neuronas y, sin atreverme a dar más detalles que los que resultan obvios, exponer mi punto de vista.

Hace algunos días, el sitio noticioso rockero Summa Inferno (especie de vocero de Live Talent) dejó correr (como anuncio pagado además) una información de que Hell and Heaven regresará en 2020. Con la llegada de Domination se entiende entonces que Ocesa y Live Talent han separado sus caminos y que el público tendrá la oportunidad de la competencia y la alternancia.

Hace apenas unos meses se dio a conocer oficialmente que nuestro país ya no sería (por lo pronto) sede del Knottfest, otro festival de metal que en su momento realizaba la empresa Zepeda Brothers, lo cual dejaba de nuevo al metalero con sólo un par de opciones aparentes: Heaven and Hell y Force Fest.

Hoy, con las reservas del caso (aún no se ha anunciado formalmente si Force Fest se volverá a hacer o no), lo que se sabe es que en el futuro próximo habrá por lo menos dos oportunidades de festivales de metal en formato “Open Air”, o al aire libre.

Denostar nunca lleva a ningún punto de beneficio, así que e lugar de crear una bola de nieve a favor de uno y en contra de otro, lo que parece ser más sensato es aplaudir la alternancia. Cada verano, Europa tiene su temporada de festivales.

Dentro de ese contexto, el público tiene un puñado de grandes opciones que ofrecen distintas experiencias y una pléyade de festivales más pequeños y especializados. En cuanto a los masivos están Wacken (Alemania), Hellfest (Francia), Rock Fest Barcelona (España) o Sweden Rock (Suecia), por ejemplo. Cada uno tiene su estilo, su forma de trabajar, su encanto.

Hoy, que México tenga por lo menos un par de festivales masivos organizados por entidades distintas, con formas de trabajo y visiones divergentes, se debe aplaudir. Hoy, el metalero tendrá en casa la oportunidad que le había sido negada por años, la de tener alternativas y poder escoger.

Pero eso es sólo en CDMX, a nivel general, Monterrey ha regresado con un par de festivales, Tijuana ya tiene su propio concepto y en el subterráneo se mantienen otros como el Eyescream Metal Fest. Hoy es un buen día para ser metalero en México porque con la llegada de la alternancia llegará también la competencia y, necesariamente, el incremento en cuanto a calidad.