Hubo un tiempo en que el estudio de grabación jugó un papel fundamental para el éxito de los músicos, aunado, claro está, a la labor de un productor y un equipo técnico capaz de conseguir la más alta calidad de sonido posible. Sin duda, Sir George Martin fue el mejor de los ejemplos de lo que podía llegar a hacer un productor; su trabajo con The Beatles lo confirma.

TXT:: Jacobo Vázquez

Al separarse el combo de Liverpool, George Martin trabajaría de manera discreta dentro de la industria musical inglesa, misma que lo llevaría a plantearse un sueño. ¿Y si hubiera un estudio de grabación ideal, uno que estuviera en medio de un ambiente que favoreciera la creatividad de los músicos? El sueño se concretaría en 1979 en una isla del Caribe: Montserrat (considerada la esmeralda de la región), donde Martin escribiría una de las páginas más entrañables en la historia de la grabación musical.

A través de testimonios y anécdotas de músicos y productores que visitaron los AIR Studios en la década de los años 80, además de un increíble archivo de imágenes, la directora Gracie Otto concreta Under the volcano. Durante hora y media vemos desfilar figuras de la talla de Paul McCartney, Stevie Wonder, Chris Thomas, Sting, Andy Summers, Stewart Copeland, Midge Ure, Ringo Starr, Elton Jonn, Mark Knopfler y Nick Rhodes, quienes combinan sus historias con las de algunos residentes que estuvieron ligados a los AIR Studios. Así somos testigos del proceso de creación de canciones que se convirtieron en hits absolutos de la historia del rock mundial.

El trabajo de edición contrasta los diferentes momentos que vivieron los AIR Studios durante su corta pero fructífera existencia, y cómo éstos beneficiaron más a algunos músicos que a otros. En ese sentido, Under the volcano no sólo nos muestra una época dorada (plena de grandes presupuestos, viajes en aviones privados y la capacidad de comprar un bar en una noche de fiesta), sino que nos permite ver el nacimiento de una nueva era; donde es posible grabar incluso en la palma de la mano, con la ayuda de un teléfono celular.

Al final una reflexión prevalece: ya sea en un gran estudio de grabación en el Caribe o con un celular, lo importante siempre serán las canciones. Y esas, ni un volcán podría destruirlas.