Librepensadores, socialistas, ateos y “elegebetienses” cuentan desde ahora con un lugar de reflexión y oración: ¡El Templo de Oscar Wilde!

TXT :: Alejandro Acevedo

“La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”, este sería con toda seguridad- el primer mandamiento de la religión que hubiera creado Oscar Wilde, escritor legendario que hoy, en Londres, tiene su propio templo.

Los creadores de dicho recinto son McDermott & McGough, una mancuerna que lleva veinte y tantos años realizando diversos trabajos artísticos.

El Templo de Oscar Wilde es un espacio para que la comunidad queer continúe -a decir de otras religiones- ¡pecando! Aquí reforzarán sus creencias wildeanas (“La primera obligación es ser totalmente artificial. La segunda, nadie aún la ha encontrado”); ensalzarán a sus apóstoles (San Alan Turing, San Harvey Milk…) y afianzarán sus anhelos: “No quiero ir al cielo. Ninguno de mis amigos está allí”.

“Cristo predicaba el amor; Oscar Wilde, la belleza”, ha dicho en una entrevista Peter McGough. Y vaya, este templo-museo es hermoso, hasta los visitantes que nada tienen que ver con la cultura gay nos darán la razón.

Amén de mostrar aquí algunas imágenes del recinto, diremos que aquí se respira un misticismo exquisito que aplaudiría John Ruskin, ese esteta-socialista-cristiano amigo de Oscar Wilde.

The Oscar Wilde Temple estuvo en nueva York (2017-2018); ahora se puede apreciar en Londres (2018-2019)… Roguémosle al Santo Niño de Macuspana (que al igual que John Ruskin es socialista y es cristiano) nos traiga a México The Oscar Wilde Temple.

Descubre más de este espectaular reinto en su sitio oficial y despidamos esta nota transcribiendo el décimo mandamiento Wildeano: “Sé tú mismo; el resto de los papeles ya han sido escogidos”.