La fiebre de las biopics llegó para quedarse y, en esta ocasión, es el turno de Elton John de ser inmortalizado en la pantalla grande gracias a la fantástica Rocketman.

Uno de los primeros aspectos que es necesario resaltar es que, de cierta manera, esta cinta es todo lo que Bohemian Rhapsody no pudo ser.

A diferencia de la narrativa bastante tradicional propuesta por la cinta de Bryan Singer, esta nueva entrega -dirigida por un valeroso Dexter Fletcher- se desentiende de perspectivas canónicas para ofrecernos un relato en el que realidad y ensoñación se fusionan de forma homogénea. Misma situación en la que tiene mucho que ver el empleo del género musical como un constante catalizador contextual y anímico.

A grandes rasgos, podemos decir que el principal acierto de esta cinta es ese carácter plenamente inmersivo con el que logra introducirnos en la historia de Elton John.

Lejos de apresurarse de forma precoz, Rocketman se da su tiempo para hilar una compleja travesía musical que pareciera más una fábula de piratas y gitanos que una historia de la vida real.

Misma situación a la que se suma la actuación de un gigantesco Taron Egerton quien es capaz de contagiar un amplísimo espectro de emociones con tan sólo un semblante.

Si bien, la cinta cuenta con una calidad narrativa y visual impresionantes, su punto flaco es el mismo que parece ser el de todas las biopics actuales: la necesidad del desenlace edulcorado, del carpetazo benigno, de la normalidad redentora; misma resolución que, en esta ocasión, llega mediante uno de los recursos más baratos del cine de carácter biográfico: los datos finales, mismos que anuncian que Elton John ahora es un ente “absolutamente funcional” quien ha hecho las paces con sus demonios personales.

La única pregunta que nos queda al respecto es: ¿por qué buscar este remate tan burdo? Estamos seguros de que Elton, al igual que cualquier otro ser humano, merece conservar su derecho a la individualidad compleja.

Independientemente de este pequeño crimen, no cabe duda de que Rocketman es una auténtica delicia audiovisual que nadie debe de perderse.

No more articles