Es un tanto complicado seguirle el paso a las bandas o nuevos proyectos musicales que aparecen cada tanto. Si se presta demasiada atención a un “escenario” te pierdes algo interesante que está sucediendo prácticamente al lado. Hace apenas unas semanas escuché a Molinette Cinema, pero me encontré en sus canciones hace unos días.

TXT: Aldo Mejía

Los vi en el Foro Del Tejedor en la apertura de su gira a propósito de su reciente epé, El Futuro, el cual cuenta con cinco canciones y estrenaron el pasado 9 de agosto. Le preceden su epé debut Papalote (2015) y el larga duración Era del Vacío (2018).

Aunque yo los vi en pleno 2019, les antecede una trayectoria de casi cinco años y, por lo que pude ver al googlearlos, algunos cambios en su alineación. Un par de guitarras, un violín y una batería dan como resultado una banda fresca con un candor especial en sus letras.

Tiempo, por ejemplo, habla de una relación amorosa a distancia que está floreciendo y en la que existen las inseguridades lógicas. Si pasa mucho tiempo entre cada mensaje que se envían o si los sentimientos son lo suficientemente fuertes para resistir la distancia.

En Ansiedad le canta a esas sensaciones corporales -que distan muchísimo de los simples nervios- que algunos tenemos el infortunio de padecer. Aquí también se sujetan a las relaciones de pareja en las que una persona puede aminorar dichos padecimientos, con confianza, comprensión y empatía, puede ayudar a controlar la mente.

En vivo, aunque no pueden llevar todos los arreglos que incluyeron en el estudio, se siente un dinamismo especial. Reconozco en Molinette Cinema un grupo joven en el que no hay grandes egos y sí un enorme entusiasmo por tocar.

Tal como lo sugiere su nombre, en sus canciones se puede distinguir una especie de narrativa emparentada con el cine: pausas dramáticas y subidas emocionantes que no necesitan de pirotecnia para lucir. ¡Fantásticos! Encajarlos en un género musical, además de difícil, sería injusto pues hay una exploración de ritmos en cada canción.

Molinette Cinema: el candor de una banda joven

Mientras que en Tiempo se percibe una orquestación que baila sobre una línea de bajo, en Dark Room hay un dejo de pop oscuro como de la década de los ochenta, aunque más fresco. Es esta una de las canciones que tiene esa estructura ascendente que emociona. Bajo y violín protagonizan, a mi percepción, el track termina de forma abrupta, como dejándote con ganas de más.

En vivo, el violín no queda relegado en ningún momento. Enmarca y se pasea entre las canciones acentuando sus cualidades de forma delicada. Desierto es una muestra de ello, tanto en vivo como en el disco.

Se nota una preparación musical y una planeación dedicada en los conceptos que van liberando. Fechas han tenido por todo el país, y apuesto que van a tener muchas más. Date sus EPs y su disco en plataformas digitales, en sus gigs podrás hacerte con ellos en su versión física.

No les pierdas la pista, en serio.

Aquí están sus redes: