Seguro ya lo saben: hoy se cumplen 50 años desde que el metro de la Ciudad de México comenzó a dar servicio. Probablemente nuestros abuelos llevaron a sus hijos a pasear en el tren desde Zaragoza hasta Chapultepec y de regreso, ubicándose estación por estación con los diseños realizados por el genio Lance Wyman.

El Tren Metropolitano, la gran promesa del transporte eficiente que llegó a una ciudad marcada con sangre de estudiantes y maquillada con el espectáculo de la hazaña olímpica. Imagino claramente, como dicen los versos de Chava Flores en “Voy en el Metro” —¡Que se quite de la puerta! -y luego luego que me quito— a los chilangos apantallados, cautelosos y, como suele suceder en los inicios, obedeciendo las normas.

De aquella utopía no queda más que una imaginación. En cambio sobreviven millones de historias, narrativas que no nacieron del sueño político, sino en los flujos cotidianos, reales, que han construido la verdadera identidad del monstruoso D.F.

Vagones como escenarios

Bardos, juglares, faquires, vagabundos, músicos y pregoneros ocupan el paisaje de los trenes y nos demuestran lo que la televisión no alcanza a retratar. Es en esas narrativas donde nacen las canciones sobre el metro: testimonios que se forman sobre el ritmo que dictan los encuadres de vagón. Y entre todas, con sus géneros y ritmos diferentes, sin duda constituyen una breve historia del México contemporáneo.

Desde Chava Flores, quien quizá es el autor de la primera canción sobre el tema, hasta los raperos que estación tras estación van intercambiando rimas por monedas. El metro cruza todos los días la mente de los cantautores defeños. Es esa “la música urbana” y hasta este momento, en que me dispuse a compilar canciones sobre el subterráneo, comprendo la amplitud y la fuerza de ese término. No se trata propiamente de un género, sino de una relación entre quien habita un espacio y decide platicar con él.

Numen – El rap del metro

Por eso es natural que las canciones sobre el metro que más recordamos correspondan a iconos del rock de los ochenta y los noventa: “Heavy Metro” de Botellita de Jerez, “Estación del Metro Balderas” de Rodrigo Gonzalez, “Camino a ninguna parte” de Los Estrambóticos, “Metro balderas” o “El Fantasma” de El Tri, “Metro busco amor” de Los Lagartos, “El metro” de Café Tacvba; son algunas de ellas.

Todas esas bandas aprendieron a escribir con los maestros de otra generación —como Chava Flores, León Chavez Teixeiro o Jaime López— a quienes muy probablemente escucharon mientras cruzaban la ciudad.

Todos los géneros del metro

Si nos acercamos más hacia estas fechas, la producción de música que habla sobre el metro parece haber desaparecido —hay más poemas que canciones, como este de Ricardo Suasnavar—; quizá se encuentra enterrada bajo la vorágine reguetonera que se ha preocupado más por hablar sobre el sexo o el amor (y también está chido que así sea). Sin embargo, aunque no hablan sobre el sistema de transporte, sería injusto no considerarlos como parte de la historia del metro porque suceden dentro de él. Y para ejemplo basta el romantic style de Nigga que aún suena —y en vivo — en pleno vagón.

¡Cuántos discos piratas compraste en el trayecto de tu escuela a la casa! ¡Cuántas cumbias, trovas y sones no han llegado a ti de la mano de un vendedor ambulante!

¡Cuántos extranjeros, al conocer esa fuente inagotable de personajes y situaciones, han decidido hacer su propia versión de “Voy en el Metro”!

El chilango de hoy

Es obvio, la identidad de los chilangos es una mixtura, su corazón late bajo tierra y circunda las estaciones: somos riqueza atascada, cochambre sabroso, drama y romance entre las crisis. No he descubierto nada nuevo, pero ahí les baila una conclusión medio atrevida: las bandas que conforman la escena musical contemporánea del país han dejado el fanatismo por los géneros a un lado y han aprendido de lo que sucede todos los días en el metro: el intercambio. Y para muestra, estos botones (algunos de ellos mis favoritos) que hoy le están cantando al naranja.

*La foto de portada es obra de Juan Pablo García.

**Esta selección conmemorativa, más defeña que cedemeca, no conoce de géneros pero sí conoce de colaboradores —Ivan Nieblas, Israel Ramírez, Israel Pompa Alcalá, Eduardo Santaella, Deztro Sound, Nicolás Ruiz, Diego Elgarte, Zuriel López, Rodrigo Flores Sanchez y Enrique Álvarez— a quienes agradezco su amabilidad.

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