Para muchos, el Corona Capital es sinónimo de diversión y fiesta; sin embargo, para otros, este evento representa una jornada llena de trabajo y esfuerzo. A continuación, te ofrecemos algunos testimonios de los héroes anónimos quienes hacen posible uno de los fines de semana más intensos de la Ciudad de México.

Roberto
Vendedor de Cervezas
43 años
5 años trabajando en el festival

Lo único preocupante es el clásico “malacopa”. Es de ellos de quienes debes de cuidarte. A veces la gente ya está muy borracha y no mide consecuencias. Varias veces me ha tocado que, cuando estás ofreciendo entre la multitud, nunca falta el que te quiere robar una cerveza. Las agarran sin que tú te des cuenta, mientras estás despachando a alguien más. Afortunadamente siempre hay quien te avisa y hasta te defiende. Somos más los honestos.

Gaby
Elemento de Seguridad
25 años
3 años trabajando en el festival

No es fácil ser mujer y trabajar en esto. La gente sabe que eres más vulnerable. Nunca me ha tocado ninguna situación verdaderamente peligrosa, pero es más difícil que la gente te haga caso. Al festival viene gente de todo tipo, desde banda muy fresa hasta personas bien loquitas. El año pasado me tocó ver una pelea entre dos chavas que ya estaban muy borrachas. Se pegaron muy, muy feo. La gente es muy eufórica.

Abel
Vendedor de Cervezas
31 años
4 años trabajando en el festival

Para mí es como fiestear y trabajar al mismo tiempo. Obviamente tienes que estar al pendiente de tus cosas porque, a fin de cuentas, es lo que te da para vivir; pero me gusta mucho el ambiente y la verbena. Generalmente te topas con gente muy buena onda y educada. Algunos hasta te invitan a echar relajo con ellos. Por mí encantado (risas), pero el asunto es que nosotros estamos aquí para trabajar y no podemos darnos el lujo de que nos gane el desmadre. La única vez que me di chance fue hace dos años, por unos 20 mins. ¡Hasta me di mis besos con una chava!

Daniel
Elemento de seguridad
27 años
Primer año trabajando en el festival

Creo que lo más raro es el hecho de que hay reglas que pueden romperse, pero no del todo. El festival tiene sus propias leyes. Nuestra tarea es simplemente canalizar a la gente. Para los incidentes difíciles están los policías de verdad. Nosotros podemos tomar un poco de distancia y analizar las cosas de forma más detallada. Me ha tocado ver mucha droga y alcohol decomisado en la entrada. Si te metieras al “jurídico” –hay una carpa para asuntos legales al lado de la entrada- verías que tienen de todo en la mesa: chelas, pomos, perico, mota. Si eres abusado y no te las encuentran, ya rifaste; pero si se dan cuenta te meten ahí, te quitan tus cosas y te tienen un rato detenido. Es una tontería porque, a final de cuentas, la gente viene a divertirse.

Carmen
Vendedora de pizzas
38 años
6 años de trabajar en el festival

Tengo un problema en particular: me dan mucho miedo las multitudes. Cuando se termina uno de los grupos y todos salen como un río de gente, me dan bastantes nervios. Es como estar en una película de monstruos (ríe). Especialmente cuando los muchachos ya están con hambre y quieren “bajonear”. Se aglomeran a tu alrededor y quién sabe cómo le haces para mantener el orden en tus cuentas. La verdad es que se le agradece bastante a los muchachos, la mayoría de ellos son gente lindísima y tranquila.

Itzel
Edecán
24 años
Primera vez en el Corona Capital

El principal problema siempre es el de los tipos que piensan que estás aquí para que te liguen. Nunca falta el “mirrey” malacopa que no entiende que estás trabajando y te quiere convencer de que te vayas con él y sus amigos. La mayoría comprende a la primera, pero de vez en cuando te topas con tipejos verdaderamente necios que no agarran la onda. Obviamente me encantan todas las bandas del festival, pero yo estoy aquí para trabajar y pagarme mi carrera, no puedo darme el lujo de irme a fiestear como todos los demás.

Ricardo
Vendedor de Cervezas
33 años
6 años de trabajar en el festival

El festival es algo muy grande, viene muchísima gente. Es normal que se den conflictos de todo tipo. Sería imposible tener a tanta gente reunida y que no pasara nada, pero creo que todo sale bien. Son más las buenas experiencias. La gente se cuida entre sí y se echa la mano en caso de ser necesario. En general creo que siempre hay saldo blanco. Una vez me tocó ver cómo a un chavo muy alto cargo a una chica muy chaparrita para que pudiera ver. Creo que ni se conocían. Hay un aire de auténtica camaradería en el ambiente.