Imaginen la película más piñata de acción de Hollywood. No sé, “Contracara”, “Los Indestructibles” o “Rápido y Furioso”, por ejemplo. Muchas veces resultan divertidas por exageradas. El clásico: de tan malas se vuelven buenas.

Pues lamentablemente la realidad del país supera la ficción. Jalisco vivió el viernes pasado balaceras, persecuciones, militares contra capos de la droga, operaciones especiales del Ejército, secuestro de automóviles, incendio de camiones, bloqueos de avenidas…

Tal como ha pasado en Nuevo León, Tamaulipas o Veracruz, la violencia real supera al cine. Fosas clandestinas donde desentierran decenas de cuerpos, tambos con ácido para desintegrar a los rivales, túneles para el trasiego de drogas, decapitados, colgados, pistas de aterrizaje exclusivas del narcotráfico…

Junten ahora los guiones de “Sin City”, “Scarface”, “Goodfellas” y “The Goodfather”, se quedan cortos con la violencia en México.


Y si de realidades hablamos, la política no se queda atrás. La próxima elección presidencial no se ganará, sino se perderá. Me explico:

Los votantes no elegirán por las propuestas de los cuatro candidatos, elegirán en base a los muchos o pocos errores que cometan. No por las cosas “buenas”, sino por las malas. Es cosa de resta más que de suma.

Que si Peña Nieto no lee y lo poco que lee lo hace en un telepromter. De pena ajena que el candidato del PRI haya leído el “Sí, protesto por la grandeza de México”.

Sólo por que no salió en los medios, pero seguro había personas con carteles frente al público con leyendas como “aplausos”, “ovación”, “bravo señor presidente”.

Que si a Josefina Vázquez Mota se le vació el Estadio Azul en pleno discurso. Sí, acarrearon gente en pleno sol, sin refresco y torta gratis. Obvio nadie aguantó y poco a poco se quedó con las gradas solas.

Que si a Gabriel Quadri no lo pelaron los gringos y que anda de rijoso en su cuenta de Twitter, o que si Andrés Manuel López Obrador sigue amoroso y sin poder pronunciar las eses.

Nadie habla de las propuestas. Tampoco hay muchas.


Ya para rematar la triste realidad del país, un mirrey llamado Juan Pablo Castro, identificado con las corrientes jóvenes del PAN, tuvo a bien recriminar que en la Ciudad de México se permitió “el matrimonio entre jotos” y el aborto.

No le bastó despotricar contra los derechos de las mujeres y personas homosexuales, ¡no señor! El papaloy éste dijo que la activista transexual Agnes torres se mereció ser asesinada, porque según él, abusaba de jóvenes.

Hasta el momento hay 164 denuncias en su contra por actos discriminatorios. ¡Qué tipo!


Si no están buscando a Juan Pablo Castro en “La jaula de las locas”, arrastrándolo fuera del closet o…

@RodolfoZapata