Cada día celebro que pertenezco al gremio de personas que no han perdido la capacidad de sorprenderse con las cosas del mundo y que, además, está absolutamente consciente de que quedan muchísimas cosas por descubrir. En sólo un par de días quedé impactado al enterarme -primeramente-, de que Indonesia está compuesta por una cantidad inmensa de islas; ¡nada menos que 17 mil! (casi imposible para la mayoría de nativos aprendérselas de memoria, por poner un ejemplo).

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Al día siguiente, varios expertos apuntaban que el nutrido grupo de ínsulas localizadas al sur de Chile no tienen una cartografía perfecta y para los habitantes cercanos son entidades que se encuentran en movimiento; vamos, ni la tecnología se ha impuesto a la creencia popular. Muchos australes aseveran que esas variaciones de localización son una constante ancestral. Algo similar me ocurre con la música, mientras llevo a cabo la búsqueda constante de sonidos sorprendentes y que apabullen mis sentidos. Mi más reciente encontronazo es con el disco Nuba nova (Buda Musique, 2021) que presenta una contundente re-actualización de un estilo tradicional de la zona del Magreb (noroeste africano) conocida como Malouf.

Y anoto re-actualización dado de que se trata de un homenaje post-mortem para el músico que fuera el primer renovador de está música. Hamdi Benani murió en septiembre del año pasado a los 77 años de edad a causa del virus que asola a la humanidad. Por fortuna, dejó escuela y Mehdi Haddab es un continuador muy avezado de tal corriente -junto a su grupo Speed Caravan-. Ellos decidieron rendir un valiente homenaje a un artista que logró difundir su propuesta internacionalmente y que se hizo de un lugar en la escena francesa.

Benani fue un violinista y cantante muy dotado, que también impactaba a través de su vestimenta; siempre se presentaba en público ataviado con un traje completamente prístino; lo que valió el sobrenombre de “El ángel blanco”. Este argelino traspuso todos los cartabones de la tradición al incorporar desde los años setenta al Malouf una instrumentación rockera (bajo, batería y guitarra eléctrica), que además incluía al órgano Hammond; lo que sirvió para acentuar esas añejas propiedades psicodélicas y darle un nuevo cariz al trance que provocan.

Tanto Benani, como quienes prosiguen en el Malouf, resaltan en ella la influencia de la música andalusí, que precisamente se expresa en el concepto de la Nuba, plasmado también en el título del álbum, pero acompañado de la palabra Nova que lo catapulta frenéticamente al presente y ese es precisamente el punto medular del disco. Desde la inicial “Hosn el Habib”, el sonido y el tratamiento son absolutamente actuales; atrás queda la parte contemplativa y se le agregan elementos muy interesantes, como una talk box que procesa la parte vocal. La pieza se acerca a la música electrónica up beat, pero con una marcada presencia de la batería.

Todo este proceso de adaptación llevó su tiempo, pues Haddab trabajó el material en Francia, para luego regresar a Argelia y montarlo juntos en camino a una gira argelina durante 2008 y que remató con presentaciones en el parisino Cabaret Sauvage y en el Institut du Monde Arabe; tras de haber rodado ampliamente los temas fue que los grabaron, pero los acontecimientos lo sellan como una obra póstuma en la que se nota que se volcó creativamente el discípulo sobre el tratamiento musical.

Nuba nova es sólido de principio a fin y reserva una grata sorpresa en el tema final; en “Kursi Zidane” la estética sonora del mundo árabe se combina, nada menos, que con una guitarra surf a lo Dick Dale, un entrecruzamiento muy a lo Quentin Tarantino, al que Haddab admira. En las 10 composiciones que integran el álbum, Hamdi Benani, Mehdi Haddab & Speed Caravan se muestran como una unidad muy bien cohesionada y que entendía como enriquecer e innovar a un acervo riquísimo, lo que también es evidente en el tema más representativo de Benani, “Jani ma jani”, que contiene la participación del hijo del cantante, además de un vibrante oud eléctrico.

En la cultura nada permanece inamovible; la evolución es una constante y ahora la sorpresa llega desde África del Norte. La tradición musical árabe alzando un vuelo vigoroso rumbo al futuro.