El día de hoy se confirmó el fallecimiento de Scott Walker, artista visionario quien pasó de ser un ídolo pop de los sesenta a un músico conceptual de gran envergadura.

La confirmación del deceso vino a través de un tweat de su sello discográfico 4AD:

Nacido en el año de 1943, Scott comenzó su carrera musical en la adolescencia como aspirante a ídolo juvenil de la escena rocanrolera norteamericana.

Su primer gran acierto llegó con la formación de The Walker Brothers, proyecto que lo hizo reconocido por toda Inglaterra.

Más tarde, a finales de los sesenta, Walker iniciaría una prolífica carrera en solitario la cual traería consigo 4 álbumes de culto.

Después de esta etapa, tendrían que pasar casi treinta años para que el mundo pudiera volver a saborear otra bocanada sonora de Scott.

Fue así como, en el año de 1995, el músico resurgiría con Tilt, producción decididamente experimental la cual dejaría más que sorprendida a la crítica especializada.

Es a partir de aquí que el músico inicia con una etapa de carácter intermitente que serviría de incubadora para álbumes de grueso calibre como son The Drift (2006), Bish Bosch (2012) y Soused (2014).

Las últimas décadas de vida de Walker fueron un auténtico misterio el cual transita entre la realidad y la especulación fantástica.

Más de uno afirma que gran parte de su existencia la pasó en reclusión, sumido en la creación artística.

Muy probablemente, el retrato más justo de esta figura lo encontramos en Scott Walker: 30 Century Man, documental en el que leyendas como David Bowie, Brian Eno, Sting, Thom Yorke, Jarvis Cocker, Damon Albarn y Johnny Marr se dan cita para celebrar la carrera de este gran artista.

D.E.P