Alrededor de seis años tuvieron que pasar antes de escuchar una canción inédita de Bengala. Lo de ellos, me platican, no fue una separación sino una pausa. Sentían que habían perdido, en el transcurso del tercer álbum, ese sonido que los caracterizó al principio y sin aviso o explicación de por medio, se detuvieron.

Con Déjala Ir reanudaron el proyecto y poco a poco fueron soltando canciones hasta consolidarlas en un cuarto disco de siete tracks: Laberinto. El nuevo episodio también vino acompañado de una serie de presentaciones en festivales. La más importante quizá sea la que dieron en la edición 2019 del Vive Latino.

TXT: Aldo Mejía

¿Encontraron el sonido que buscaban?

Diego Suárez: Sí, sentimos que estamos rockeando con la energía del principio, pero con un sonido más actual, y unos años encima. En el primer disco no teníamos más el instrumento de cada quien y un cuarto de ensayo, se compuso con nada más que mucha energía.

Ahora tenemos más posibilidades sonoras, un estudio propio, aparatos, efectos y elementos con los cuales jugar. Pero creo que la energía que estábamos buscando se logró.

Me explican que se metieron al estudio en tres ocasiones para componer. A cargo de la producción estuvo Milo Froideval, y al no haber un hilo conductor entre las canciones -salvo por un arpegiador-, fue él quien les ofreció cierta uniformidad.

Sin embargo, Jesús Herrera acepta que al ver su pedalera delante de él no sabía a bien qué iba a suceder. “Siempre es un poco caótico volver a sacar tu sonido, o encontrar el sonido que quieres”, dijo el guitarrista.

Para llegar a Laberinto, se metieron al estudio en tres ocasiones para componer. “Fuimos minuciosos en cuanto a los sonidos y con el tiempo que dedicamos a cada sesión, no fueron muchas pero sí concisas”, recuerda Diego.

Sus fans esperaron cinco años para ver al grupo arriba de un escenario, durante ese tiempo, sus seguidores les pedían volver a pesar de que cada uno había adquirido nuevos proyectos. Pero afirman que la respuesta y la emoción a este nuevo capítulo han sido proporcionales a las peticiones de su regreso.

¿Hubo temores o dudas en el proceso?

Diego Suárez: No era temor, teníamos muy claro que si no salían rolas no íbamos a regresar. Que si hacíamos un disco teníamos que tener rolas que nos encantaran y a partir de ahí, retomar el en vivo. Si no había química, qué se yo, nos volvíamos a dar tiempo y en otro momento lo volveríamos a intentar.

Pero salió y a partir de ahí empezaron a fluir las ideas. Si tuviéramos más tiempo respecto de nuestras actividades diarias, habríamos hecho un disco más largo. Pero las responsabilidades no dejan que le dediquemos seis u ocho horas a Bengala en el cuarto de ensayo. Ahora nos juntamos una o dos veces a la semana si bien nos va, pero con eso salió un disco increíble.

Descifrar el laberinto: entrevista con Bengala

Cuando les pregunto sobre los aspectos en los que se consideran mejores músicos, Amauri Sepulveda bromea: “Creo que al retomar las primeras canciones, hay cosas que nos salen mejor o peor”, dice mientras ríe con Jesús y éste continúa. “Yo me tardé un rato en sacar las canciones. Y como no las hemos tocado todas no sé qué tan bien nos salgan; a lo que voy es que descubrí que te empiezas a viciar y las llevé más lejos de lo que eran.”

¿Cómo fue reencontrarse con sus primeras canciones con toda la experiencia de por medio?

Amauri Sepúlveda: Volvimos a sacarlas de forma más sencilla. Luego de tantos años como que empiezas a hacer una caricatura de la misma canción, y creo que les pasa a todas las bandas, como que es natural. Pero es importante entender la canciones de Bengala y volver a la base de lo que eran. Y sí estamos tocando mejor, la experiencia se va a acumulando, no hay de otra. La memoria muscular entra cuando no recordaba claramente la canción, pero los dedos sabían a dónde ir.

“A mí me pasó en unas canciones que sentía que las tenía borradas y sentía que me iba a tardar mucho tiempo en sacarlas. Pero a los dos días había vuelto al ritmo”, recuerda Jesús mientras hace ademanes de acordes con la mano.

¿Cómo conviven en el setlist sus canciones más “viejas” y las recientes?

Diego Suárez: Las de Oro, ese tipo de canciones de Bengala me encanta tocarlas y me ha dado emoción volver a ellas. Por las más grandes me da la impresión de que no pasó nada de tiempo en realidad, siento muy parecido a como se sentían hace cinco años. Tocar Carretera se siente casi igual. Y las nuevas me emocionan.

Me platican que hace cinco años, cuando la vida de Sigue parecía disminuir, tenían que pensar en un cuarto disco. Pero las canciones que tenían en la mesa no les convencían y pararon sin más. A diferencia de la percepción de sus fans, este tiempo pasó con rapidez y resultó ser saludable.

“Lo mejor es que encontramos la manera de componer y hacer música que nos gustara. Me imagino que así será en el futuro, si siguen saliendo rolas, seguiremos; si nos volvemos a encontrar con un bache creativo, pararemos. Sin ningún problema”, concluye Diego.

Mientras espero a entrar al cuarto de ensayo para realizar esta entrevista, se escuchan los acordes que hace más de diez años me llenaban de emoción con la experiencia que adquirieron en el camino. O quizá suenan igual, y soy yo quien con la edad de por medio les ha dado otro significado.

Reanudaron el camino y lo convirtieron en Laberinto. Del otro lado, se percibe el estruendo de Bengala.

Descifrar el laberinto: entrevista con Bengala

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