La marcha LGBTTTI cumple 41 años en México y por acá se habla de ese orgullo que el rock nacional dejó de lado. Este es un extracto del texto que viene en la versión impresa de nuestro número 172 de Revista Marvin.

TXT:: Wenceslao Bruciaga

Para el colectivo gay nacional, probablemente el número 41 tenga un compromiso histórico mucho más condensado que cualquier acumulación de decimales, derivado del polémicamente célebre Baile de los 41, aquella fiesta que sucedió en la calle de La Paz (hoy Ezequiel Montes de la Ciudad de México ) en noviembre de 1901 y cuyas damas que descendían de los carruajes llamó la atención de un policía que prestó minuciosa atención a lo extravagante de los invitados: “Fue necesario pedir el refuerzo de los altos jefes policiacos y numerosa gendarmería para que realizaran la aprehensión de los concurrencia.

La razia fue la más famosa del porfiriato y en ella cayeron 41 individuos, 19 de los cuales iban vestidos de mujer, así como una mujer auténtica que se encargba de cuidar la casa… entre los detenidos había hijos de las “mejores familias capitalinas” y “lagartijos” muy conocidos en la prefiguración de la Zona Rosa que fue la calle Plateros, hoy Madero” escribe Miguel Capistrán en el capítulo Un día como hoy hace más de ciento incluido en el libro México se escribe con J: una historia de la cultura gay, y añade: “Sobre el caso, a partir del escenario de la muy difundida reunión “gay” de aquellos tiempos, la cual para muchos constituye en gran medida nuestro Stonewall…” Capistrán no es el único: muchos historiadores y activistas coinciden en apuntar el pomposo Baile de los 41 como el punto cero en la historia de la visibilidad y los derechos de la ruptura sexual buga que en México lleva las siglas lgbttti y quizás por eso es que el rock nacional nunca ha sido un aliado bien intencionado, ya no digamos estratégico, en la resistencia cultural del arcoíris, porque al movimiento lgbttti nacional le persigue una romántica añoranza por la travesti insubordinación que supuso El Baile de los 41, al final, surgida de las entrañas de la aristocracia porfiristas y esa noción de orgullo homosexual, emperifollada, sembró raíces en personajes como Salvador Novo o Xavier Villaurrrutia cuya amanerada exquisitez se erigió como el primer, y único, modelo gay de inevitable ejemplo a imitar a las generaciones posteriores. No se puede desechar el hecho de que el Stonewall Inn era de vena corrosiva y lumpen y su estética marginal serviría de inspiración para grupos de protopunk travestido como los brutales New York Dolls sin tomar en cuenta todo el legado del glam.

LGBTTTImx marcha rock nacional

Foto: astrolabio.com

Foto de portada: vibracionescapital.