33 1/3 es una serie de libros que comenzó a publicarse en 2003. Cada volumen se dedica a estudiar a profundidad el contexto histórico, artístico y personal de un disco clásico del pop/rock. La serie cubre un amplio rango de tipos de música, discos, bandas, artistas: el #25 es sobre Kick Out The Jams de MC5, y el #110 sobre Bithces Brew de Miles Davis. En esta serie de publicaciones en Marvin, reseño mis libros favoritos de la colección 33 1/3, dedicando esta tercera entrega al correspondiente al álbum In Utero de Nirvana.

TXT :: Saúl Ramos

Durante mi adolescencia, justo en la época en la que empecé a consumir música ávidamente, mi papá empezó a viajar muy seguido a Estados Unidos. Le iba bien. Viajaba a ciudades interesantes: San Francisco, Atlanta, Miami, Chicago, New York, Tampa (¿Tampa?). No recuerdo por qué viajaba tanto pero sí recuerdo que me traía buenos discos, algunos recién salidos, como In Utero de Nirvana que recibí una semana después de ser publicado.

Una de las constantes de la serie 33 1/3 es la disección de los discos canción por canción, para atribuirles significado, contexto y origen a cada una. En este libro de Gillian G. Gaar sobre el último álbum de estudio de Nirvana, esto funciona especialmente bien porque el seguimiento de algunas canciones se remonta a épocas pre-Nevermind y relata las mutaciones que van sufriendo hasta llegar al resultado que se publicó en 1993.

“Scentless Apprentice”, por ejemplo, nació como un jam largo y agresivo en el que los tres miembros de la banda probaban melodías, riffs y figuras con soltura hasta encontrar la combinación perfecta. La letra, según Cobain, está inspirada en el libro El Perfume de Patrick Süskind, y la escribió cuando la parte instrumental estuvo lista. Escuchar el demo de esta canción, todavía en gestación, fue lo que convenció a Steve Albini de producir In Utero a pesar de las polémicas entre la banda y él “por su sonido crudo y alejado de Nevermind”, explicó el mismo Albini.

La figura de Steve Albini es bastante protagónica en la historia que cuenta el libro. Desde antes de siquiera aceptar trabajar en el disco, la prensa ya especulaba sobre el resultado de juntarlo con Nirvana. El relato continúa con una sesión de grabación de sólo 2 semanas en Pachyderm Recording Studio, en un área rural remota de Minesota, donde floreció la amistad entre Nirvana y Albini, pero también una larga batalla de declaraciones mediáticas entre los ejecutivos de la disquera y el productor. Un representante de la disquera declaró a la prensa que el disco que Nirvana estaba por lanzar, producido por Albini, era impublicable. Al principio la banda no estuvo de acuerdo, pero la recurrencia en las críticas recibidas sobre la mezcla y la calidad del sonido del disco los hicieron dudar y buscar a Albini de nuevo para re mezclar el disco. El productor se negó y se fue prácticamente a la quiebra. Finalmente sólo 2 canciones del disco fueron remezcladas por Scott Litt (un ingeniero conocido por trabajar con R.E.M.). 

nirvana

FOT :: Charles Peterson: Frances Bean Cobain y Kurt Cobain, ante el collage usado para la contraportada del álbum.

In Utero salió a la venta y eventualmente alcanzó el éxito comercial que todos pensaron que no tendría. En el mercado negro circuló la versión pirata con las mezclas originales, más crudas y ruidosas de Albini. Fue censurado en Asia y algunas tiendas departamentales de Estados Unidos por el collage de la contraportada con fetos y el título de la canción “Rape Me”.  Una de las anécdotas más oscuras del libro cuenta cómo el señor que aparece en el video de “Heart-Shaped Box”, bajó sangrando de la cruz donde estaba crucificado durante la filmación. Los paramédicos del set lo llevaron de emergencia al hospital donde unos estudios revelaron que tenía cáncer. El señor no sabía que estaba enfermo. Murió poco tiempo después. Ese fue el único video que tuvo In Utero. También fue uno de los últimos discos que me regaló mi papá…