El confinamiento del COVID-19 pensé aprovecharlo para “mejorar” un libro que meteré a un concurso literario. Desde hace años trabajo desde mi casa y todos los días ando en chanclas, un short del Real Betis, una playera de Phoenix Bodies y recientemente me rapé por aburrimiento. Concentrarme al 100% en los ocho relatos que reviso es complicado. También me comprometo con algunos medios y debo entregarles textos. Para eso debo de echarle un ojo a mi correo electrónico. El último y que venía de una agencia gabacha decía: “Javier can you check please”. Éste tipo de emails no suelo ponerles atención: son press kit’s de bandas o artistas que nunca me gustan ni me interesan. Sin embargo, tal vez porque el coronavirus nos ha hecho más sensibles y estoy oyendo mucho pop, revisé la propuesta; vi unos videos musicales y decidí dedicarle unos párrafos a LASTMONDAY.

TXT:: Javier Ibarra

Pero, “¿quién diablos es LASTMONDAY?”, fue lo primero que me pregunté, mientras movía los pies y mi cabeza escuchando Yo tiguerito, un mixtape de reggaetón y trap que pertenece al joven artista de raíces dominicanas. Los once tracks me agradaron: su sonido fresco llamó más mi atención. Y, en cuanto supe que LASTMONDAY es del Bronx, barrio ubicado en New York, creo que entendí mejor su propuesta musical.

New York, sonoramente hablando es especial. Hace poco The get down y los primeros capítulos de Hip hop evolution (producciones de Netflix) nos dieron una idea de cómo eran las fiestas clandestinas de los años setenta en la Gran Manzana, en Distritos como el del Bronx, donde la comunidad afroamericana mezclando R&B-soul-funk dio pie al origen del baile (breakdance), canto (MC’s), música (DJ’s) y arte (graffiti). Mientras que por otro lado, uno latino, este barrio también tuvo otro cántico popular con la salsa, un género que igualmente explotó en la década de 1970, gracias a cantantes y músicos del calibre de Héctor Lavoe, Willie Colón, Ray Barreto, Eddie Palmieri o Johnny Pacheco.

LASTMONDAY, precisamente combina estas dos culturas neoyorkinas, junto con otros sonidos que fue escuchando en otras décadas y por los edificios del Bronx: merengue, bachata, dembow, los cuales son de origen dominicano. Sus canciones, por lo mismo traen una porción de pobreza, peligro y la añoranza de la vieja música urbana, cuando surgían pandillas como los Ghetto Brothers, la diversión se convertía en baile, y las calles estaban repletas de adolescentes raperos y salseros que, sin planearlo, inventaban movimientos para las nuevas generaciones.

Hoy la música urbana es el reggaetón y el trap. La juventud latina que crece en la Gran Manzana, como LASTMONDAY, quien de día trabaja como arquitecto para ganarse la vida y ayudar a su familia, aun cuando tiene la influencia de raperos estadounidenses, da a entender que ya no busca convertirse en famoso cantando en inglés, sino que encuentra su arte, creatividad y vocación en sus orígenes: haciendo canciones en español, describiendo el sentir hispano que creció escuchando el reggaetón “Oye mi canto”, en lugar que la salsa “La murga”, o el rap “Juicy”.

La carrera de LASTMONDAY apenas inicia. Hasta el día de hoy ha lanzado cuatro canciones, de las cuales hay videos musicales. El reggaetón “Gato d’ella” muestra el entorno donde se desenvuelve. “Audemars” es un experimento visual de la pandemia del coronavirus (no pudo regresar a New York, se quedó varado en Miami, Florida y grabó el videoclip). “Panamera” es una oda al trap latino hecho en el Bronx (su coro es bastante pegajoso). Y, por último, “Freestyle cruda” es un perreo muy divertido. 

Haber crecido en el Bronx y pertenecer a la nueva camada de artistas urbanos, en el año 2020, el más extraño de nuestras vidas, trae proyectos como el de éste neoyorkino-dominicano llamado LASTMONDAY, quien le da igual samplear en sus canciones a Big Pun & Fat Joe con Tego Calderón, DMX con Ivy Queen, o 2Pac con El General. Eso transmite en sus canciones, y es lo que vendrá en Yo tiguerito, su próximo mixtape que sale a finales de mayo.