El surgimiento del rock alternativo fue un fenómeno ambivalente el cual se concretó a partir de pequeñas victorias que anunciaron de forma apocalíptica la llegada de nuevas inquietudes sonoras que se contraponían de forma directa a los cánones que, durante siglos habían, sido consustanciales a la música popular. Doolittle (1989), el segundo álbum de estudio de The Pixies, podría considerarse como uno de los pilares más importantes dentro de dicha edificación.

El día de hoy celebramos el aniversario número 30 de esta increíble producción la cual destaca como una suerte de oráculo conceptual el cual auguraría de forma temprana la llegada de ese sonido plenamente ecléctico que sería la piedra angular de la contracultura noventera.

Desde el arranque de la potente aunque decididamente melódica “Debaser”, pasando por clásicos irrepetibles como “Wave of Mutilation”, “Here Comes Your Man” y “Monkey Gone to Heaven” para llegar a la pesadísima y pregrungera “Gouge Away” -auténtico himno a las formas de vida más transgresoras- este álbum nos recuerda que la fórmula secreta para toda revolución artística es el atrevimiento sin concesiones.

A lo largo de esta placa somos testigos de una serie de fusiones verdaderamente insólitas en las que oscuridad estridente y dulzura pop se fusionan sin prejuicios para gestar un prodigio que destaca por su rabiosa belleza.

A treinta años de su lanzamiento, esta producción se siente completamente actual y refrescante; como si el paso del tiempo sólo le hubiera servido de maquillaje embellecedor.

 

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