Siempre he dicho que la religión debería ocupar un lugar en el mismo estante de las cosas públicamente destructivas como las drogas, el tabaco, los refrescos de cola, las armas, Justin Bieber y las guerras.

Nuevo Jerusalén en Michoacán es el poblado donde la fanaticada religiosa tiró e incendió ya dos escuelas públicas, porque según ellos, la educación no la ordenó su virgen aparecida.

Ahí las mujeres no pueden usar pantalón o minifalda y deben tener la cabeza cubierta, nadie bebe alcohol y están prohibidas las escuelas laicas, pues son cosa del diablo… más otras tonterías.

Nuestra mancillada educación no sólo tiene que pelearse con los Flanders, también tiene que padecer a la líder de los maestros laicos: Elba Esther Gordillo, quien está que se va, pero no se va del cargo.

Por ahí comenzó el rumor de que buscaba relevo, lo cierto es que ella misma salió a decir que ‘ni maíz’, que se queda hasta que los maestros digan otra cosa. Al puro estilo de “Yo no soy de Acapulco…”, la maestra de los mil ocho mil reafirmó lo que ya sabíamos: ella no es del Sindicato, el Sindicato es de ella.

¿Cuántos maestros trabajan en México? ¿“2 mil 35 mil doscientes”?

Y mientras la Gordillo y los Jerusalenos michoacanos hacen papilla a las escuelas (cada quien a su modo), el presidente celebra sus 50 años de edad no sólo con brindis y abrazos, también con revelaciones…

Resulta que tuvo amenazas reales de que le iban  a tirar el avión presidencial los capos de la droga. En tono dicharachero, Calderón cuenta que le valió un sorbete la amenaza y se trepó con todo y cubas al avión…

¿Será una especie de ‘ja-ja’, estilo Nelson, con dedicatoria a los Zetas? ¿Si no se lo tiraron a él, si a Juan Camilo Mouriño y a José Francisco Blake Mora, dos de sus hombres más cercanos?

¿El preciso se habrá disfrazado como Dave Grohl para pasar desapercibido? ¡Ya lo descubriremos!

Así transcurre el regreso de los niños a las aulas… entre el tráfico infernal, michoacanos poseídos por la virgen, Elba Esther tomando clases con el Conde Contar y Felipe Calderón disfrutando que terminó vivo el sexenio.

Si no están estacionados en triple fila frente a una escuela, encomendándose a un santo o riéndose de la maestra, los espero en Twitter:

@RodolfoZapata

 

 

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