Cuba ha dado mucho de qué hablar desde que ‘relajó’ varias disposiciones en la isla. Además de albergar, recientemente, al convaleciente presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Entre que Fidel Castro sigue fuerte como un roble y los rumores de que Chávez está a punto de morir por el cáncer que lo afecta, los cubanos podrán salir del país sin el engorroso y exclusivo permiso que tenían que tramitar, para no huir en balsa hacia Miami.

Familias enteras se han separado en Cuba por restricciones como ésa. En la casa albergamos una vez a una familia de cubanos (mamá, papá, hijo e hija) que vendió todo en la isla, sacó los ahorros del colchón y buscó ayuda de personas en México para llegar a Estados Unidos, como refugiados.

Afortunadamente, y después de una larga travesía de abusos tanto en Cuba como en México, mis amigos cubanos viven, trabajan y estudian en Kentucky. Son gente trabajadora, inteligente y de bien.

Para poder salir de Cuba, se necesitaba un permiso y la invitación de alguien en otro país. Al parecer, ahora sólo es necesario tener pasaporte. Y digo “al parecer”, porque el gobierno de los hermanos Castro siempre tiene un pero en la lengua.

Con el documento, los cubanos podrán permanecer fuera hasta 2 años, sin perder sus propiedades y los derechos de volver a su país de origen.

Sin embargo, algunos profesionistas como los médicos, militares o deportistas, no podrán salir tan fácil pues el Gobierno los considera indispensables y altamente calificados. Ellos deberán hacer un esfuerzo extra, de nuevo.

Por obvias razones, Estados Unidos (principal destino de los cubanos exiliados) prepara ya nuevas normas al respecto.

Para darnos cuenta de lo que es vivir en Cuba, sólo hace falta leer y escuchar a la bloggera, Yoani Sánchez (@yoanisanchez), con quien he tenido la posibilidad de conversar sobre lo difícil que estar allá, no sólo de vacaciones.

Arrestos, violaciones a los derechos humanos y a la libertad de expresión son el ‘pan nuestro de cada día’.

Carencias básicas, alimento racionado, trabajo escaso mal pagado y falta de acceso a la tecnología son algunas de las causas por las cuales habrá un éxodo próximamente. En los siguientes meses, si la disposición es real, sabremos de cientos de anécdotas sobre familias que se volvieron a reunir, quizá en Miami, quizá en la Ciudad de México…

Nos leemos en Twitter: @RodolfoZapata

 

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