TXT: Toño Quintanar

Pennywise transformado en el tiburón de la cinta ¡Jaws!

A lo largo de la novela original, Pennywise toma la forma de algunos de los monstruos más emblemáticos del Séptimo Arte, siendo Drácula, la Momia y el Hombre-Lobo Adolescente algunas de las muestras más memorables de dicho asunto. Una de las transformaciones más estrafalarias y delirantes del payaso ocurre cuando un pequeño se asoma al desagüe de Derry y se topa con un gigantesco escualo quien, aparentemente, se trata, ni más ni menos, que del legendario monstruo marino protagonista de la cinta ¡Tiburón!

Orgía subterránea.

Mucho se ha hablado de esta escena la cual, sin temor a equivocarnos, podemos definir como el momento más controversial de la novela original. No hace falta explicar por qué esta secuencia no fue incluida en ninguna de las versiones fílmicas; sin embargo, no cabe duda de que su impacto dramático hubiera valido el escándalo. Esta escena del libro sugiere una emotividad sumamente intensa la cual reafirma de forma palpable ese vínculo que habrá de mantener unidos a Los Perdedores durante el resto de sus vidas; mismo aspecto que se siente un tanto parco en la nueva adaptación del 2017. Además, no cabe duda que incluir esta secuencia hubiera hecho de esta cinta algo verdaderamente destacable y no una película más del montón. En esta secuencia, los Perdedores se encuentran perdidos en las cloacas y, ante una muerte inminente, Beverly decide unirlos para siempre haciendo el amor con cada uno de ellos.

El verdadero Patrick Hocksteter.

Patrick Hocksteter es uno de los “malhechores humanos” más legendarios de la novela original. En la nueva versión fílmica, lo vemos instalado en su papel de matón junto con Henry Bowers y compañía; sin embargo, en el libro se nos muestra con una personalidad mucho más psicópata, misma que lo lleva a recrearse torturando y matando animales indefensos para después arrojarlos a una nevera destartalada. Al mismo tiempo, Patrick protagoniza una secuencia sexual junto con Henry en la que ambos se masturban mutuamente. Esta secuencia es atestiguada por una Beverly quien se encuentra oculta tras los árboles. A diferencia de lo que ocurre en la nueva versión fílmica; Patrick es atacado por un enjambre de sanguijuelas-mutantes-voladoras que son producto del poder de It. El muchacho pierde el conocimiento y, cuando se despierta, descubre a un hombre con la cara derretida –It no logra decidir qué forma adquirir debido a la perturbada mente del muchacho- quien termina por asesinarlo.

Ed Corcoran.

No cabe duda de que, de entre las terribles historias descritas por Stephen King en su novela, no existe una más triste que la del pequeño Ed Corocoran. Referido de forma fugaz en la cinta de Andy Muschietti como una víctima más de It, en el libro original se nos introduce de forma sumamente detallada a su trágico destino. Ed y su hermanito Dorsey son hijastros de un hombre violento y abusivo quien –bajo cierta influencia psíquica de It– acostumbra golpearlos. Esta situación se recrudece de forma paulatina hasta que, durante una de estas recurrentes palizas, el padrastro asesina de forma “accidental” al pequeño Dorsey. Es en este momento que Ed decide escapar de casa –una secuencia que de por sí nos deja con el corazón en vilo- sólo para más tarde, esa noche, cruzarse con un It quien al principio toma la forma de su hermanito muerto para torturarlo emocionalmente. El pequeño intenta escapar pero es alcanzado por Pennywise quien, en esta ocasión, toma la forma del Monstruo de la Laguna Negra. La criatura toma al pequeño por el cuello y lo decapita mientras éste murmura “No eres real…”. ¡Creepy! ¿Verdad?