TXT: Toño Quintanar

-Mad Max.

Un clásico de clásicos. Cuando la educación sexual en la Primaria South Park se torna cada vez más radical, los conflictos y divisiones no se hacen esperar; misma situación que pronto deviene en un choque directo entre niñas y niños. Es así como vemos recreada una de las secuencias más memorables de la saga Mad Max en la que el propio Butters toma el cargo de dirigente.

-Fingiendo su muerte.

Estarás de acuerdo en que el carácter noble de Butters casi siempre lo transforma en la víctima excelencia de las ocurrencias de Cartman y compañía. Uno de los ejemplos más evidentes de dicha tragedia es aquella ocasión en la que nuestro pequeñín rubio se vio obligado a fingir su propia muerte –delante de sus afligidos padres y del pueblo completo- a través de una violentísima estratagema la cual es difícil de olvidar. Uno de los momentos humorísticos más oscuros en la historia de la serie.

-Bailando.

A lo largo de la serie, nos hemos percatado de que Butters es un amante del baile; misma pasión que va, desde su carrera como danzante de tap, hasta secuencias en las que lo observamos entregarse sin concesiones a la música de Lorde. Sin embargo quizás la más cool de todas sus actuaciones como bailarían sea este momento en el que deja en claro que lo suyo es el synth pop.

-Un dinero chingón.

Imposible olvidar aquella ocasión en la que este amiguito se transformó en el chulo más respetado de South Park. La forma en que su personalidad –siempre inocente y bobalicona- se entremezcla con los códigos de comportamiento propios de los proxenetas es algo verdaderamente insólito; misma situación que da como resultado una serie de frases verdaderamente legendarias.