El poeta chileno Vicente Huidobro aseguraba que un escritor es el Dios de sus escritos, por ello fue el fundador de esa corriente literaria llamada “creacionismo”, que convierte al autor en el soberano absoluto de lo que escribe.

Pero para los escritores cuyos textos se adaptan a una serie o película, este proceso puede ser tan lucrativo como traumático. Y parece que así ha sido para George R. R. Martin, quien en una reciente entrevista para Fast Company (publicada por digitalspy) platicó sobre los desafíos de adaptar a la pantalla la muy criticada octava temporada de Game of Thrones.

En esta entrevista, Martin habló sobre el proceso de adaptación:

“Puede ser… traumático. Porque a veces su visión creativa y tu visión creativa no coinciden, y obtienes las famosas diferencias creativas, lo que genera muchos conflictos”.

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El escritor también habló sobre la influencia negativa que en ocasiones provoca la burocracia de la industria fílmica, y dijo:

“Obtienes cosas totalmente extrañas según el peso del estudio o la web, y tienen algo en particular que no tiene nada que ver con la historia, pero se relaciona con ‘Bueno, este personaje tiene una calificación Q muy alta, así que vamos a darle muchas más cosas para hacer’.”

Esta calificación Q es una medición del apego o el atractivo de una propiedad de entretenimiento para el público. Y en el “departamento de apegos”, Game of Thrones ha saturado la cultura popular tanto como parece humanamente posible, pero con su octava temporada se desplomaron por completo.



De hecho, los fans quedaron tan decepcionados con el final que 1,7 millones de ellos firmaron una petición pidiendo que la temporada se hiciera de nuevo por escritores “competentes”.

Y se podría decir que Martin es uno de estos 1,7 millones de fans desilusionados, haciendo una lectura entre líneas de sus comentarios recientes sobre esta octava temporada:

El final de la serie[…] no ha sido completamente fiel. De lo contrario, hubiéramos tenido que hacer otras cinco temporadas.

Los duros comentarios de Martin sobre el proceso de adaptación sorprenden después de que anteriormente elogiara tanto a la serie como a su equipo creativo. De hecho, se sabe que el escritor trabaja en sintonía con los productores D.B. Weiss y David Benioff, con quienes se reunió para hablar sobre el final desde 2015. Cuando la octava temporada fue recibida con burlas y críticas, Martin defendió a los productores argumentando que:

[Los productores] tenían seis horas. Yo tendré 3000 páginas.

Sin embargo, parece que ahora el tono de Martin ha cambiado. En el juego actual de pasarse la papa caliente por la culpa de la desastrosa temporada final, Martin se deslinda de toda responsabilidad.

Y no es la primera vez que esto sucede. A finales de los 60 cuando Stanley Kubrick tuvo diferencias creativas con el escritor Arthur C. Clarke por el desarrollo de la historia de “2001: A Space Odyssey”, simplemente le propuso que cada quien hiciera su propia versión de la historia, él en cine y Clarke en libro.

Esperemos que George R.R. Martin pueda conseguir un final decoroso, al menos en la versión literaria de esta entrañable historia.

Foto vía Instagram.