Hacemos gala de nuestro instinto nómada y nos calzamos de eclecticismo musical. Hay cumbia electrónica desde Chilangolandia y worldpunkfunk creado desde la supuesta calma suiza. Atestiguamos como es que el indie rejuvenece en modo australiano y nos dejamos seducir por buenísimos covers que nos suspenden en el tiempo. Nos asomamos al Atlántico desde “El fin de la tierra” anhelando llegar a Brasil para mover las caderas. Esto suena y mucho más.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

The Joy Formidable (Gales) / “Into the blue”. Se trata de una canción para rendirse al amor y a la magia, así lo ha explicado Ritzy Bryan, la cantante y guitarrista de la banda galesa, asentada en Londres. Y entonces se desata la épica a través de una tormenta de guitarras y la contundencia de la batería. La voz va esparciendo caricias y antecede a un crescendo que lo colma todo y nos instala ante esa totalidad azul que envuelve al entorno.

Vetusta Morla (España) / “Finisterre”. En aquel paraje existente en A Coruña se decía que terminaba el mundo, pero al grupo de Tres Cantos en Madrid le sirve para sublimar su arte -ya de por sí mayor-. Una maravilla intensa e inspirada que tiene en la producción al inmenso Dave Fridmann, que aquí hace crujir a los sintetizadores. Ellos nos remiten a formas y palabras añejas, pero con enorme visión de futuro; hacen que el tiempo se licué en un instante de total plenitud musical.

The Goon Sax (Australia) / “In The Stone”. En la banda de Brisbane transpira el espíritu más puro del indie; algo que quizá provenga de que Louis Forster es hijo de Robert, leyenda con The Go-Betweens. Esta pieza procede de Mirror II, que es su tercer álbum, y refleja perfectamente la forma directa de componer y un juego a dos voces que hace que sea como una flecha que llega al centro del blanco. Quizá nos catapulta a los noventa, pero está bien golpear a la nostalgia de vez en cuando.

John Murry (Estados Unidos, Irlanda) / “Ordinary world”. Su quinto disco lleva el inspiradísimo título de The stars are god’s bullet holes e incluye referencias a Oscar Wilde y gran poder narrativo. Contiene igualmente un único cover que le quedó absolutamente perfecto por la manera en que retrabaja el clásico de Duran Duran. Le inyecta un tremendo groove, un sonido Honky Tonk y sobrado ambiente tabernero. Si de lo que se trata es de sumar al original, este nativo de Tupelo, Misisipi, y residente de Irlanda, lo ha logrado con creces. Además, produce, nada menos que, John Parish (PJ Harvey).

Manic Street Preachers feat. Julia Cumming (Gales, Estados Unidos) / “The secret he had missed”. Una trayectoria larguísima no les ha quitado las ganas de componer, sólo los puso ahora en el piano y no en la guitarra; lo que no obstó para que evitaran el estricto romance con la melodía. Para sazonar el asunto invitaron Julia Cumming, de Sunflower Bean, a cantar. Aquí suenan enteros y es una buena señal para esperar la llegada de The ultra vivid lament, su nuevo álbum.

Faraón (México) / “Luz”. Es una señal muy interesante que los primeros pasos del talento emergente mexicano se den con una cuota de técnica y talento. Desde Monterrey, aparece un cuarteto de marcada solvencia instrumental que apela a ese ir de menos a más para luego hacer estallar la épica. Ellos se interesan por agregar una carga de misterio a sus composiciones y esto se evidencia en un segundo sencillo en el que las guitarras conducen la incursión.

 Drug Store Romeos (Inglaterra) / “Frame of reference”. A veces parece que la maquinaria mediática hace mal en colgarle tan pronto a una banda novel el epíteto de “La nueva sensación inglesa”. Los del condado de Hampshire van debutando con The world within our bedrooms, pero elogios no les faltan por doquier. Tienen gran candor adolescente, chispazo DIY y una vuelta a aquel sonido de la Generación C-86; en modo alguno descubren el hilo negro, pero traen consigo esa vibra que se contagia.

Alizzz (España) / “Ya no siento nada”. Se trata del célebre productor de C. Tangana, quien ha dado muestras de ser un musicazo y que ahora busca abrirse paso para su persona. Y es cuando aprovecha todas las virtudes del pop más maleable y colorido. Utiliza sus vastos recursos técnicos (tiene un sintetizador brillante) para agregar encanto a una fiesta desenfadada y en la que todo mundo quiere pasarla lo mejor posible. No viene mal un amor pasajero.

Fuel Fandango feat. Amadou et Mariam (España, Malí) / “Ruido”. El dúo de músicos españoles ha buscado llevar a su electrónica aflamencada hasta los confines más inesperados y es por ello que suman a la pareja maliense de invidentes y extraordinarios artistas. El concepto de su disco por venir son los Romances y se trata de una pieza compuesta con la intención de: “poder alejarnos del ruido del mundo para encontrar la luz”. Un encuentro de estéticas y culturas muy vibrante.

Orchestre Tout Puissant Marchel Duchamp (Suiza) / “Beginning”. El nombre de uno de los surrealistas más influyentes inserto en una orquesta. Uno pensaría que poco pasa en la tranquila Suiza, pero es ahí donde surgió una agrupación a la que le da por el worldpunkfunk, y le sale estupendo. En un solo tema hay resabios kraut, spoken word, referencias étnicas y free jazz. Esta vibrante canción viene en el álbum We’re OK. But we’re lost anyway, que han editado este mismo año.

Homero Onvtiveros feat. Victor Rice (México, Brasil) / “Dub calavera”. No conforme con una distendida y notoria carrera con Inspector, este músico regio se ha dado a la tarea de explorar ritmos y tesituras para hacerse de una voz propia. Una vez que tuvo al “Boogaloo calavera” lo puso en manos de una figura amazónica del ska y el dub para que le diera un tratamiento extra y le inyectó calor agregado. Aquí se muestra más robusta y juguetona que en su versión original, luciendo una mezcla en la que cada instrumento brilla.

Salterio Marsupial feat. Líber Terán (Sultán Balkanero Rework) (México) / “Sonaja y tambor”. Un músico de Iztapalapa se decanta por un instrumento tan demodé como el salterio -una especie de arpa pequeña- y lo incorpora a su versión en cumbia electrónica de una añeja pieza colombiana. Si en la versión original ya cantaba Terán, ahora permite que el alter ego de Bruno Bartra le dé otra vuelta de tuerca con Bial Hclap en la consola. Vaya afortunada manera de traer al presente un viejo instrumento procedente de la música sacra y popular.

Tom Odell (Inglaterra) / “Monster V.2”. Un disco que surge debido a los problemas de ansiedad del músico (y obviamente por el Covid-19). Nos sorprende poniendo distancia con su piano y agregando instrumentación; en este tema se acerca mucho a lo que hace Perfume Genius y su pop electrónico muy dolido. Esta versión es la que tiene más texturas de las que dos que colocó en el álbum que le debe su nombre. Aquí saca el mayor provecho a su voz de barítono y unos coros infantiles.

Angel Olsen / “Gloria”. Sin duda, hay que tener un instinto especial a la hora de elegir una rola para versionarla, y la nativa de St. Louis, Missouri, radicada en Carolina del Norte, escogió a una joya deslumbrante de los años ochenta; esta maravilla de Laura Branigan aquí perdió velocidad, pero ganó en intensidad y densidad musical. Además, se le agregó una sección de cuerdas que funciona perfecto junto a esa maraña eléctrica. Y Angel interpretando en estado de gracia.

Love of Lesbian feat. Gaby Moreno (España, Guatemala) / “El mundo”. Si ya de por síViaje épico hacia la nada (V.E.H.N) está lleno de canciones absolutamente logradas y conmovedoras, el grupo catalán optó por entregar una de ellas para que la cantante guatemalteca le agregué exponencialmente belleza. Nos hace pensar si es que supera a la original, pero siempre tendremos que considerar lo mucho que aporta la letra: Si a veces sientes que hace años no amanece / Y que has vivido tantos días / En un coma tan profundo / Un sueño tatuado en invisible/ Sobre la piel de tu autoengaño”. Saudade total.

Natacha Atlas (Bélgica) / “The outer”. Nació en Bélgica de padre egipcio y madre inglesa, y desde los años noventa arrancó como parte del ethno-tecno y gradualmente ha tendido hacia una música árabe más reposada, tal como lo evidencia está canción en la que se acompaña por otros 3 músicos, entre los que destaca Jason Singh. En el álbum The inner & the outer hace una exploración más introspectiva de las cosas del mundo a través de sonidos más bien hipnóticos.