Primero escuche algunas veces el tercer álbum de Yard Act para comprobar el placer declarado por la banda a la hora de volcarse sin prisas –por 5 meses- para componer canciones entre todos sus miembros; fue después cuando topé con una frase del libro Escucha –nuestra relación con la música y el sonido- que le queda muy bien.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Volví a dejar correr “Empty Places” con su torrente de spoken word y un sonido rugoso de fondo, antes de teclear lo escrito por Michael Faber, quien apunta: “El arte está en el aire, tan abundante como el oxígeno y nosotros vivimos con la presión de inhalar profundamente”.
Por supuesto que Faber se refiere al arte musical –que es lo que ocupa su fascinante ensayo publicado en español por Anagrama. El autor apunta que en este momento de la sociedad capitalista o post es cuando más música se crea y se difunde… hasta un punto de vernos rodeado de ella casi de forma involuntaria.
Por su parte, el grupo originario de Leeds disfrutó de un disco debut –The Overload (2002)- que terminó nominado al Mercury Prize y luego de una consolidación de público y crítica a través de Where’s My Utopia? (2024), que implicó ese tan conocido periodo de las giras larguísimas y el correspondiente agotamiento.
Así que tras un buen lapso de reposo, la misión emprendida por Yard Act era pasarla bien, trabajar a su ritmo y exprimir al máximo el sentido de colectividad –algo que no se da en todas las bandas-. El resultado terminó por titularse You’re Gonna Need A Little Music, lo que es una declaración más que simbólica.
Y por si no fuera poco, la segunda canción se llama “New Beginnings”, que ya muestra los haceres del productor Justin Meldal-Johnsen (colaborador de St. Vincent y M83) en pos de un sonido más directo y crudo para un álbum que pretende asomarse en el comportamiento de la gente –especialmente la que sólo se presta atención a sí misma-.
Es así como llegamos hasta el tema titular, una “You’re Gonna Need A Little Music”, marcada por un juguetón usó del piano y que resulta de un tono más fiestero y festivalero (no cuesta imaginar a la muchedumbre brincando en Glastonbury o lugares así).
Si nos atenemos a lo ofrecido por “Cherophobe Rock” y “Thrill Of The Chase” habrá que considerar la influencia del punk-funk de LCD Soundsystem, también muy dado a esos largos monólogos en los que se habla de todo y no queda títere por cabeza.
En total, 11 canciones que tienen mucho rock, que abrevan del hip-hop por el fraseo y que reflejan la narrativa de ingleses que se encuentran en la vida adulta, que ven como su gobierno se tambalea y las cosas se van deteriorando. Lo que habremos de recordar de You’re Gonna Need A Little Music es que es el disco en que Yard Act se propusieron romper con “la década del yo”, como ellos le llaman.
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