TXT: Toño Quintanar

Corre el año de 1993 y las cosas no van nada bien para John Frusciante. Tras sumirse de manera indeterminada en una larga dependencia a los opiáceos inyectables, el legendario guitarrista ahora se ve reducido al fantasma de quien antes fue: una imagen titilante que amenaza de forma cada más definitiva con desvanecerse del todo para integrarse a esa vaporosa dimensión en la que los espectros deambulan silenciosamente, limitándose a envidiar las voluptuosas substancias de lo vivos.

Con la firme noción de que era muy probable que su amigo no sobreviviera a esta extrema forma de vida, el actor Johny Depp y el cantante Gibby Haynes se dieron a la tarea de enarbolar una última carta de despedida a esa mente terriblemente sensible y trágica que fue el John Frusciante de principios de la década de los noventa.

A más de veinte años de su surgimiento, Stuff sigue destacándose como una obra maestra de la introspección audiovisual la cual nos presenta un rostro sumamente obscuro del ex guitarrista de los Red Hot Chili Peppers.

Con sus poco menos de 12 minutos de duración, este trabajo de carácter experimental nos introduce en una serie de atmósferas absolutamente lisérgicas las cuales se ven aerezadas por la corrosiva música del guitarrista oriundo de Nueva York.

Mima situación a la que se suma un conjunto de tomas vertiginosas de la casa de John: un frío y obscuro agujero el cual se encuentra decorado con alucinantes pinturas y grafitis los cuales fueron dibujados por él mismo ya que, por aquel entonces, el músico estaba sumamente obsesionado con Jean Michel Basquiat.

El ánimo de perdición y abandono de este documento es algo verdaderamente palpable. No cabe duda de que, durante esta época, Frusciante se encontraba rozando lo que bien pudo haber sido su trágico desenlace. Sin duda alguna, una auténtica “Crónica de una Muerte Anunciada” de la cual, afortunadamente, su protagonista logró zafarse a última hora.

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