“Y allí no estaba Janis ni Bowie ni Simone/ Y desapareció cualquier ideología/ Y todas mis batallas fueron una gran batalla/ Una única y gran batalla/ Que perdí para poder ganar”. Tan sólo por la existencia de “Sombras chinas”el Oniria Popular de Xoel López merecía una reseña, pero lo mejor es que no es la única canción brillante, hay otras más.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Pero de entrada “Sombras chinas” nos conquista por entero: “Una vez lo vi desaparecer/ Entonces se abrió la tierra bajo mis pies/ Monstruos de sal que nunca imaginé/ En la ártica luz donde yo te negué”. He aquí una letra perfectamente concebida y trabajada, el gallego Xoel López es un viejo perro del menudo, alguien que domina el arte de la canción… a la que saca más provecho cuando se mantiene indie y contiene al cantautor que lleva dentro.
Y es que “Sombras chinas” arranca con un coro y luego tira de épica a través de un medio tiempo inolvidable: “Y allí no estaba Dylan, Violeta ni Serrat/ Y desapareció cualquier ideología”. Orfebrería indie a plenitud y lo mejor es que del disco ya habíamos escuchado también “Campos de Castilla para siempre” -claro, su personal “Strawberry Fields” y una “Cupido (muerte al amor romántico”, en la que acelera y se pone intenso -lo que le hace ganar enteros-.
Pero este Oniria Popular es generoso y también ofrece “Mundo flotante, cuyo trabajo melódico nos hace pensar en The Smiths componiendo desde algún lugar de Andalucía… la parte musical clara y precisa, para que las letras sigan soltado encanto: “Escupo lanzas de fuego por los ojos/ Si derramas mercurio por mi vida/ Y si descubro que tienes dos caras, me voy”.
Xoel López demuestra que la madurez existencial le sienta bien y que, además, como músico sabe también tocar vibráfono, melódica, cuatro y es también capaz de co-dirigir a la orquesta que se sumó al disco. Acotemos que ha dejado que Adrián Seijas hiciera puntualmente lo suyo como productor.
Oniria Popular nos permite especular si este artista ha llegado a su punto más alto… si ha entregado lo mejor de su carrera o también pensar en que todavía se viene lo mejor y puede llegar más alto.
A estas alturas ha sabido tributar a las grandes figuras que le dieron las bases, para a continuación afirmar una personalidad sonora muy delineada que lo ha acompañado a través de años fructíferos en los que también se ha dejado influir por el sur del continente americano.
Cierra con una versión un tanto distinta de “Campos de Castilla para siempre”, a la que hace más sinuosa agregando clavicordio y flauta… he aquí una fiesta indie en la que no falta ese toque de nostalgia que trae consigo todo lo vivido… y lo escuchado.
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