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La radiografía de WOODZ en 6 canciones

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La radiografía de WOODZ en 6 canciones

¿Y si el rock alternativo más fresco del momento viene de Seúl? La respuesta corta es sí. La larga se llama Cho Seung-youn firmando bajo el alias de WOODZ. Para entender el fenómeno, hay que mirar el reverso de la moneda. Seung-youn conoce a la perfección el sistema de idols: pasó por alineaciones pulidas y la precisión que el reflector exige, hasta que decidió reclamar el poder de su pseudónimo de productor y adueñarse del escenario en solitario.

Desde entonces, su crecimiento ha sido destacable, consolidándose como una de las apuestas más potentes y propositivas del rock alternativo del circuito actual. Acá no hay pop simulado; es un músico que siente la narrativa y la lleva desnuda al escenario. A punto de encontrarlo en CDMX, trazamos una radiografía a través de 6 canciones clave que prepararán al oído y a la mente para este show en La Maraka.

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Waiting”

Construida desde la tensión. Caminando sobre una línea de R&B sombrío que de pronto estalla en guitarras alternativas, se mete en esa zona incómoda donde la paciencia se transforma en humillación dentro de una relación que ya caducó. Es la pieza perfecta para dar paso a la calma inicial del setlist y dictar la línea dramática de lo que nos espera en el foro.

“Drowning”

El must para tanto fans como oyentes casuales. Un pasaje que se resiente en cada articulación. Aquí el amor deja de ser un refugio para convertirse en un océano que te jala al fondo, usando un muro de sonido masivo y post-grunge para sostener el peso del duelo. Como un choque de frente a una ausencia, entiendes que no estás ante un artista casual.

I hate you”

Nostalgia skate punk llena de acordes acelerados y una línea de bajo que te sacude las costillas. El tema es un desahogo cínico y veloz sobre el desencanto, escupido con esa vibración liberadora cuando te das cuenta de que puedes vivir sin “esa persona”. Figura aquí porque es el catalizador perfecto para el desborde físico colectivo y gritarlo al amor que ya fue.

파랗게 (Love me harder)

Un coqueteo descarado con el K-pop, pero sin soltar el amplificador. Acá hay una fijación psicológica bastante oscura por ser amado a cualquier costo con un ritmo. Esta es una canción que muestra la dualidad de WOODZ, logrando equilibrar la precisión sin perder su estilo. Un clásico de su repertorio que funciona como la invitación definitiva a la pista.

Human extinction

Una obra de desesperación existencial y aislamiento que destaca por su densidad conceptual. Su producción roza lo cinematográfico, logrando traducir visual y sónicamente el dolor de perder la identidad dentro del caos colectivo. Figura en este listado porque es el reflejo perfecto de su mutación como artista; un tema tan profundo que, al ser coreado por la multitud en directo, seguro envolverá el ambiente en una tensión liberadora.

비행 (Stray)

Para cerrar el listado, no podía faltar el metal alternativo. Aquí WOODZ se despoja de cualquier sutileza, donde la batería y las afinaciones bajas guían esas emociones que asfixian. El tema aborda el pánico al estancamiento y la necesidad de huir de las expectativas del entorno. Como pieza de su último disco, muestra su evolución en los controles y como artista.

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Stephania Santoyo

Stephania Santoyo

INFJ intentando sobrevivir con un poco de cafeína, música e intentos de poesía.

Auditorio BB