“La música y la creatividad aún ofrecen asombro, diversión y misterio”

TXT :: Juan Carlos Hidalgo  |  FOT :: EyeScream Prod.

Dejo correr “Lo que quieres ver”, el más reciente sencillo de San Pascualito Rey, y confirmo la plenitud de un riff. Y no me cuesta imaginar a Vicente Jáuregui tomando la estafeta de Alex Otaola para pulsar la guitarra en la banda. Desde hace muchos años he palpado su gran amor y disciplina por la música y el rock.

Llegó a la capital desde su natal Michoacán para hacerse de un lugar a sangre y fuego –y lo ha logrado-. Más de diez años y empleos diversos han pasado –desde librero hasta roadie-, pero el objetivo jamás se diluyó. Al momento se mantiene on the road militando en dos grupos y volcando su creatividad en cada uno de ellos.

El cierre del año pasado le trajo consigo dos conciertos memorables en su carrera, por lo que se imponía una charla para hacer un “corte de caja” de los logros y plantarle la cara ante los retos inminentes. Claro que también hubo chance de echar una mirada a la escena nacional desde distintas aristas.

El concierto del noveno aniversario marcó un ciclo para Capo. ¿Cómo sientes el momento de la banda? ¿Cuáles son tus expectativas?

Actualmente, Capo vive su mejor momento como banda. Cumplir nueve años reforzó nuestra idea de seguir adelante. La música y la creatividad aún ofrecen asombro, diversión y misterio. Este nuevo ciclo nos arrojó hacia una reinvención sonora. En el Foro IndieRocks!, Tito y yo tocamos sintes en vivo y se sintió muy bien. Por ahí va nuestra búsqueda ahora. Los discos anteriores tienen folk, rock, dream pop, psicodelia; ahora integraremos un elemento electrónico que nos tiene muy inspirados.

¿Las condiciones del ámbito independiente permiten el desarrollo de las bandas o se llega a un punto en que ya no se puede avanzar más?

Siempre se puede avanzar más. Cada banda tiene motivaciones distintas para continuar. La nuestra sigue siendo la música. Juntarnos a componer y grabar se percibe como un laboratorio. En este ámbito, lo más importante es no dejar de grabar música nueva. Si tus motivaciones son ligar o salir de fiesta, es posible que sientas un estancamiento. Para Capo, el hecho de producir un disco como nosotros queremos ya representa un gran trofeo.

Cuéntanos acerca de tu acercamiento a San Pascualito Rey para irles apoyando en la guitarra hasta ocupar un rol como miembro formal.

El primer encuentro fue hace siete años. Alex Otaola me escribió para que lo supliera y lo hice encantado. Juan Morales (bajista de SPR) tocaba con Capo y Luca Ortega (ex baterista de SPR) había producido “Dispara”, una rola de nuestro Ep Florecer. Entonces, la invitación resultaba natural. La tocada fue en León y salió muy bien. Hace cuatro meses, Alex me escribió de nuevo para una suplencia. La idea me emocionó mucho. Unos días después, Juan me dijo que Alex ya no seguiría en la banda. Me preguntó si me gustaría ser el guitarrista oficial y dije que sí. Mi debut fue en Colombia, así que no me puedo quejar.

¿Qué sentiste al relevar a un guitarrista tan importante como Alex Otaola? Y en ese sentido, ¿qué es lo que piensas que puedes aportar a la banda?

Es un gran honor. Escuché a Santa Sabina en un Cervantino hace como veinte años y Alex me impresionó mucho. Es alguien muy innovador a nivel sonoro y eso me ha influenciado. De alguna forma, me resulta natural aprender y asimilar sus guitarras porque es un ejecutante de quien he escuchado todo con detalle. Entonces, le agarro la onda muy bien a su estilo. Ambos usamos muchos efectos, somos fans de King Crimson, de Radiohead, Pink Floyd.

Sobre mi aportación; me emociona que las nuevas canciones tienen mucha identidad mexicana. Soy muy fan del Sufro Sufro Sufro porque tiene una huella musical única. Ya estamos montando nuevas rolas y me inspira bastante proponer mis ideas e imprimir mi sonido a la banda.

¿Cómo es que has ido combinando tu trayectoria periodística con tu desempeño como músico? ¿puede llegar a existir un conflicto de intereses de alguna manera?

Cuando me mudé a la ciudad, yo venía de tocar covers. Al llegar, tenía muy claro que no me interesaba ser un músico huesero, así que me busqué un oficio alterno. La duplicidad entre la música y el periodismo es muy emocionante, porque vas a miles de conciertos, entrevistas a gente que admiras mucho, escuchas música todo el día, etc, etc. Durante varios años dediqué más tiempo a escribir que a tocar. Ahora estoy en el canal contrario: me considero músico, pero no periodista en un sentido estricto. Hasta la fecha, no recuerdo que haya habido algún conflicto de intereses.

Hay una gran cantidad de proyectos jóvenes que van surgiendo y levantando la mano en la escena nacional. ¿Cuál es tu percepción al respecto?

El crecimiento de la escena es tremendo y muy positivo: proyectos como Ramona, Renee Mooi, Vanessa Zamora, Budaya, Valsian, por mencionar algunos. Esa parte está bien, pero siguen faltando espacios de calidad para presentarse. Los festivales obedecen a muchos intereses. Hay de todo, pero las bandas tienen que sortear una serie de obstáculos y más que una carrera de cien metros, es un ultramaratón de alta resistencia.

No faltan las voces que señalan que el regreso de Jaguares evidencia la escasez de bandas mexicanas de tal convocatoria. ¿Te parece que así sucede?

No creo que haya relación, pero sí es raro su regreso. No estoy tan enterado, ¿seguirá Caifanes? ¿habrá conflicto de intereses? Personalmente sólo me gusta el primer disco, ese que grabaron con José Manuel Aguilera; así que me parece un gran acierto que lo hayan incluido. Iría a verlos solo por escuchar esas rolas tocadas con su guitarra, fuera de eso, no me emociona mucho.

¿Qué opinas que bastiones históricos del periodismo como la revista Rockdelux haya concedido su portada a J Balvin?

Quizá ya di el viejazo, pero no encuentro empatía con el “tum pa-tum pa-tum”. La verdad no he escuchado a Balvin, no me llama; hay poco tiempo y prefiero dedicarlo a explorar otras cosas. Es música para bailar y yo no bailo. Tampoco encuentro interesante sentarme a leer una entrevista con él o con Maluma. Ya casi no compro revistas, mucho menos una que traiga a Balvin en la portada. Supongo que la Rockdelux ya busca otro público, igual que Coachella. No está ni bien ni mal, solo ES.