Este próximo domingo se celebrará una nueva edición de los Premios Oscar -amenizada por Queen, ¡yeahhh!- y todos los ojos están puestos sobre Vice y Christian Bale.

No es ningún secreto que Bale es, sin exagerar, un auténtico camaleón.

Este intérprete está consciente de que la principal herramienta de un histrión es su propio cuerpo, misma situación que lo ha llevado a experimentar una serie transformaciones sumamente agresivas.

Desde su famélico estado en El Maquinista, hasta el conglomerado de músculos que ganó para ponerse el traje de Batman, este actor se ha destacado como un auténtico mutante del método actoral.

Este año atestiguamos un nuevo capítulo de esta serie de transformaciones con Vice, cinta en la que el actor luce verdaderamente irreconocible.

Dirigida por Adam Mckay, esta cinta se destaca como una brutal confidencia la cual expone ese descaro con el que el terrorismo de Estado opera en la era moderna.

Sin embargo, lejos de caer en la ñoñez propia del material de denuncia, esta cinta ostenta un potente humor negro -por momentos recuerda a Scorsese- el cual nos invita a reírnos a regañadientes de la tragedia de la era moderna.

Deadly Class: la serie que todos deberíamos de estar viendo.

Sin embargo, la pieza clave de todo esto es un Bale taciturno y sobrado de peso quien destaca como el monstruo político por excelencia.

¿Bale se llevará la estatuilla este año? Todo apunta a que simón.