#SangreDeMetal

Sí, hay dos versiones de Venom que giran paralelamente. Sí, hay por lo menos un miembro de la alineación clásica en cada una de esas formaciones. Sí, son entidades distintas pero ambas de gran calidad, y la que viene a México el 29 de febrero en el Indie Rocks es la encabezada por Mantas y Demolition Man (guitarrista y bajista/cantante respectivamente), es decir, la mitad de la alineación que grabó los discos “Prime Evil”, “Temples of Ice” y “The Waste Lands” bajo el nombre de Venom.

El pleito por el nombre de Venom es, como suele suceder en estos casos, tedioso y confuso. El punto en todo caso es que Mantas es fundador y por eso pudo usar el nombre con el agregado Inc. Importante es también que, de alguna manera, el pasado común entre Mantas, Cronos (líder de la otra Venom) y Abaddon (baterista de la alineación clásica y que estuvo en la versión Inc. hasta hace poco) se puede escuchar en ambas versiones de la banda, con el extra de que cada cual ofrece además lo más reciente que han grabado. Es decir, las dos versiones de la agrupación ofrecen rendiciones en vivo de clásicos como “Black Metal”, “Welcome to Hell”, “Don´t Burn The Witch”, “Black Metal” o “Countess Bathory”, pero con la versión Inc. se pueden escuchar además otras como “Parasite” y “Carnivorous”, lo mejor de ambos mundos.

Al final del día, Venom ha estado presente en la escena metalera desde 1979. Si bien en estos 40 años ha habido un par de pausas (entre 1992 y 95 y entre 2002 y 05), el legado que trae consigo es incuestionable: los tres mencionados son pieza fundamental en el desarrollo del metal extremo y en la creación del concepto “black metal”, y son reverenciados a lo largo y ancho del planeta. También, y a diferencia de otros casos similares (LA Guns y Saxon en el mundo anglo, Luzbel en México), en el caso concreto de los Venom, ambas encarnaciones son de altísimo nivel y relevancia. Ya después, los fans tienen su propia voz y decisión, pero no son pocos los que consideran a Venom Inc. como la que lleva de manera más sólida el legado de la banda.

También se puede abordar el tema sin tanta confusión: Venom Inc. es una entidad individual que bajo ese nombre tiene un disco, “Avé” (2017, Nuclear Blast), planes para sacar uno más en el futuro cercano y 19 fechas anunciadas entre febrero y agosto que incluyen, además de México, Bolivia, Colombia, Guatemala, El Salvador, Estados Unidos, Países Bajos, Francia, Australia y finalmente, una presentación en el Wacken Open Air. Es decir, se trata de una banda legítima que por lo menos ante los fans, no le debe nada a nadie. El pleito con el otro Venom corresponde a sus equipos legales y, afortunadamente, a nosotros sólo nos debe ocupar la música, y en esa categoría, la calidad está garantizada.

La versión Inc. comenzó su recorrido en 2015, año en que fueron invitados al legendario festival Keep It True, en Alemania. Desde entonces todo ha sido vertiginosos: ya no sólo era juntarse una vez exclusiva y tocar algunos temas viejos de Venom con la alineación del aclamado “Prime Evil”. Luego de esa presentación llovieron las ofertas, comenzaron a alinearse fechas y de pronto ya había una gira. El siguiente paso fue que les ofrecieran un contrato discográfico, vinieron las entrevistas, las fotos, las llamadas… La bola de nieve agarró vuelo, creció y entonces Abaddon, el baterista, decidió tomarse un tiempo para recibir el nacimiento de su hija, y no regresar más. Así, Venom Inc. vendrá a México y realizará las fechas ya mencionadas con Demolition Man, Mantas y Jeramie Kling.

Se trata pues de una leyenda, una banda que influenció a tantas que sería inútil enumerarlas. Influyó en las que eventualmente fueron denominadas “Big Four”, así que tiene influencia en el desarrollo del thrash. Fue la influencia primaria de Hellhammer, banda que después sería Celtic Frost y por lo tanto, es una banda con influencia en el Avant Garde Metal. Su concepto lírico y visual ayudó a moldear el black metal y lo que algunos críticos llamaban “poca capacidad técnica en cuanto a sus instrumentos” cayó como anillo al dedo en ciertos círculos del punk. Es decir, hay ADN Venom en la mayor parte de los sub géneros extremos del metal.