El film Veneno para las Hadas del año 1986 se erige como una de las cimas del cine de terror mexicano, gracias a la construcción de un universo narrativo donde la sugestión y el clima psicológico predominan sobre cualquier artificio visual. La película es el cuarto largometraje de Carlos Enrique Taboada dentro de su célebre tetralogía de horror, Veneno para las Hadas se inscribe en una reflexión acerca de los mecanismos de la creencia, la influencia del relato oral y la maleabilidad de la percepción infantil.
Taboada articula su discurso fílmico a partir de una premisa aparentemente ingenua para desplegar una puesta en escena y estudio sobre el poder corruptor de la imaginación cuando se ve alimentada por supersticiones. El director evita el sobresalto como recurso primario y opta por una narrativa de acumulación donde el encuadre, el silencio y cada inflexión del diálogo contribuyen a una erosión de los límites entre lo lúdico y lo siniestro. La fotografía con a partir de claroscuros y un diseño sonoro¡que privilegia el murmullo y el eco, configuran una atmósfera opresiva para sostener un relato libre de sensacionalismos.
Ana Patricia Rojo ofrece una interpretación capaz de transitar de la fragilidad a la manipulación con una naturalidad que inquieta. Elsa María Gutiérrez presenta una vulnerabilidad que funciona como contrapeso dramático y como catalizador de la tensión moral que atraviesa toda la obra.
El reconocimiento de la crítica y la industria fue inmediato y contundente. La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas distinguió al filme con cinco Premios Ariel, entre ellos los de Mejor Película y Mejor Dirección, fallo que legitimó al cine de terror como un vehículo viable para la reflexión estética y temática dentro del panorama nacional.
A más de cuatro décadas de su estreno, Veneno para las Hadas mantiene intacta su capacidad de perturbación y sigue siendo objeto de análisis recurrente en la filmografía mexicana, no tanto como una reliquia nostálgica, sino como un texto fílmico que anticipó con lucidez muchas de las preocupaciones del cine de autor contemporáneo.
Las celebraciones del 40 aniversario de Veneno para las Hadas por Casa del Lago presenta una musicalización en vivo a cargo de un ensamble integrado por la vocalista Camille Mandoki, la percusionista Topacio Ortiz, la arpista Alondra Máynez y la productora experimental Malitzin Cortés el día sábado 15 de agosto a las 18:30 horas en el Foro Alicia Urreta de Casa del Lago, Entrada Libre.
Casa del Lago, 1a Seccion del lago de Chapultepec a un lado de lago mayor y del zoologico.








