Continuamos recorriendo distintas regiones del mundo y averiguando sobre la actualidad pandémica en cada país, su cultura y detalles particulares. Hoy es el turno de Argentina y tuve la oportunidad de hablar con la Lic. Lucrecia Cardoso, Secretaria de Desarrollo Cultural de la Nación Argentina, quien previamente fue parte del INCAA, Directora Ejecutiva del Observatorio del Sector Audiovisual e Infocomunicaciones (OSAI) y fue una de las compiladoras del libro “Políticas y producción audiovisual en la era digital en América Latina”, editado en 2019.

Durante nuestra conversación me contó sobre los orígenes y razones de las crisis que asiduamente afectan al país, los apoyos del gobierno durante la pandemia, el estado del sector cultural y la creatividad de los argentinos. También hablamos sobre los shows en vivo vs streaming y el futuro de la legislación de los contenidos audiovisuales digitales, así como los nuevos desafíos que plantea.

Argentina venía otra vez al borde del precipicio y, por si faltaba algo, llegó el coronavirus. ¿Cómo está la situación allá?

Argentina iniciaba una nueva gestión de gobierno, en diciembre 2019, con un escenario de mucho endeudamiento fiscal, público y privado, con un proceso por delante de renegociación y reestructuración de su deuda, ya que por la escala en la que se pidió en los últimos años hacían que Argentina tuviera un default técnico. Hoy iniciamos el 2020 con una crisis económica interna importantísima que afecta a grandes sectores de la población, con desempleo en crecimiento, restricción en la capacidad de consumo y el escenario de la mencionada reestructuración. Al día de hoy no hay acuerdo con los acreedores de esa deuda y se ha dado una prorroga. En esa situación nos encontrábamos cuando llegó la pandemia. Y te hablo de la reestructuración ya que es un tema central que va a definir que estado, economía y acceso al crédito vamos a tener. Es un antes y un después que nos va a permitir planificar desde la gestión pública hacia los distintos sectores productivos.

¿Por qué crees que la economía parece ser el talón de Aquiles para Argentina?

Vas a encontrar distintas opiniones, dependiendo del posicionamiento ideológico, incluso dentro de los economistas. Hay distintas posiciones sobre temas estructurales, pero más allá de eso tenemos un gran problema que es la restricción externa. El país necesita más dólares para importar de los que logra obtener exportando y esa restricción sumada a una cultura dolarizada (si bien tenemos un sistema monetario propio hay una cultura del ahorro en divisa dólar), y otra ligada a la fuga de capitales por parte de los sectores concentrados (sectores de la economía agrícola de base estructural en los commodities) –NOTA DEL AUTOR: materias primas o bienes primarios-, alto poder extractivo y bajo nivel de trabajo agregado. A esto hay que sumarle que hay gobiernos que tienen distintas perspectivas que oscilan en sus políticas con respecto al endeudamiento externo. Tuvimos un modelo neoliberal tardío, que había fracasado en la mayoría de sus experiencias en el mundo, y tenemos ahora un gobierno con una perspectiva más productivista que da mayor lugar al mercado interno y políticas anti cíclicas (NOTA DEL AUTOR: en donde el estado estimula o presiona sobre la economía para contrarrestar sus efectos). La restricción externa más la oscilación del modelo económico hace que la deuda vuelva a ser un problema estructural. Cada vez que tenemos gobierno de derecha hay un endeudamiento feroz acompañado por una gran fuga de capitales. La toma de deuda financia la fuga de capitales; lo dicen los datos duros del Banco Central, no es una interpretación mía. Cualquier economista con una mirada más neoliberal te dirá que es una apertura a la financiación externa, a las inversiones, aunque sean del tipo financiero. Con ello empieza una política de especulación financiera muy fuerte. Como ejemplo, durante el gobierno pasado, tuvimos tasas de interés de hasta el 70%. Los únicos ganadores, en términos económicos, durante 2018 y 2019 fueron los del sector bancario. Todos los demás sectores productivos se vieron retraídos. Y luego la restricción externa cambia acorde al precio de los commodities, por el precio de lo que exportamos. Si los principales insumos que se exportan tienen un precio internacional alto, la restricción es menor, pero es algo que no definimos nosotros.

¿Sientes que este vaivén ha vuelto al argentino experto en caminar por la cornisa?

Es filosofar. Yo no soy economista, pero el devenir de la Argentina en la segunda mitad del siglo XX hizo que todos los argentinos nos convirtiéramos en economistas. Entender de especulación financiera no es algo común en otros países, pero tiene que ver con las dificultades que sorteamos. Como cuando llega el mundial, todos nos volvemos directores técnicos. Nos han hecho especialistas en los problemas estructurales. Es un país con características muy particulares. Alto nivel de movilización, participación social y politización. Es interesante pensarlo cuando la tendencia del mundo no va para ese lado. La pandemia nos puso sobre la mesa una cantidad de temas que es interesante pensar. Hay muchos ensayos interesantes que están siendo publicados y que ponen por delante la dimensión colectiva, social. Veníamos construyendo una idea del hombre basada en el concepto de individuo, creativo o no, osado o no, con o sin mérito. Esta pandemia hace que se activen el estado, los sistemas de salud y los servicios sociales, todos en protección de su pueblo. Es un momento interesante donde la economía se puso por detrás de la salud. Hubo debates fuertes pero la responsabilidad de los estados ha sido garantizar (o no) la salud de sus sociedades sabiendo que había una enfermedad de amplia expansión, 5% de mortalidad, 15% de atención clínica y con sistemas hospitalarios que no estaban preparados para esto ni para garantizar el no contagio. Creo que Argentina ha sido un modelo exitoso en cuanto a las medidas de prevención, expansión del contagio e índices de mortalidad.

¿Sientes que el hecho de volverse expertos después de tantas crisis es parte de lo volvió  tan creativo y emprendedor al argentino? ¿O viene de antes?

Creo que hay un componente creativo además de la supervivencia a las crisis. Muchas cosas y situaciones se cruzaron además de una realidad compleja. Somos un pueblo que tiene un componente migratorio fuerte en la construcción de su identidad, además de los pueblos originarios y las comunidades (que son muchas, diversas y aisladas). La corriente migratoria hacia Argentina fue muy importante en la segunda mitad del siglo XX y también entre guerras. Mucha gente vino escapando de la guerra en la absoluta pobreza y con la nostalgia de haber dejado su lugar pero también con las ganas de construir una vida nueva. En lo individual creo que la creatividad se sostiene en un sistema de educación pública gratuita y de calidad que además está acompañado por una valoración simbólica importante. Hoy todavía hay progreso para gran parte de nuestra sociedad, y no hablo solo de progreso económico sino social, que pasa por poder acceder a estudiar en una universidad y obtener un título universitario. Que un hijo de una familia de clase popular pueda llegar a ser egresado universitario tiene mucho que ver con la creatividad que algunos argentinos y eso ha logrado reconocimiento en el mundo del deporte, la ciencia, cultura o el cine.

¿De que forma en especial afecta el coronavirus a la Argentina?

Tiene que ver con la situación en la que estábamos cuando comenzaba 2020. A pesar de la crisis había la típica esperanza del inicio de un nuevo ciclo. Un director de cine amigo me decía que sentía nostalgia por el futuro, de lo que percibía que sería el futuro (el año 2020) y que no pasó. Esa esperanza se vio detenida, e incluso empeorada, por una pandemia mundial.

¿En que estado está el sector cultural del país y como lo ha afectado el coronavirus?

Durante el gobierno anterior Cultura, Educación y Ciencia pasaron a ser secretarías y esas fueron decisiones políticas de derecha que muestran lo que priorizaron durante su gobierno. Ahora las tres áreas volvieron a ser ministerios. Lo bueno que tenemos, fuera de los bajos presupuestos, es una línea técnica de trabajadores que formaron parte de otras experiencias más masivas, políticas culturales universales y fortalecimiento de sectores industriales, que hoy se activan y se vuelven a poner en funcionamiento en relación a las nuevas prioridades del gobierno. Al llegar encontramos un sector cultural muy golpeado. Por ejemplo, en 2015 (finales del gobierno previo al anterior) se imprimían 0.76 libros por habitante. En 2019 (último año del gobierno pasado) cayó a la mitad, 0.37. Y así en cada sector. Lo primero que hicimos es construir un diagnóstico de situación. La caída de ventas de entradas de cine, espectadores de cine nacional, corte de entradas al teatro. A las industrias culturales las llamamos elásticas a la economía. Si uno puede garantizar los derechos básicos y tiene capacidad de consumo, puede acceder a los bienes culturales. Pero sino son los primeros que se resienten. Esa es la situación en la que estábamos, entre otras que son más generales, quizás.

¿En que lugar de prioridad está el sector musical para este gobierno?

Hoy la prioridad está marcada por la pandemia, la emergencia social , alimentaria y sanitaria. La segunda etapa, que esperamos sea pronto, va a tener que ver con la reactivación productiva. Lo que teníamos como norte al inicio del gobierno era fomentar las industrias culturales, pensándolas como industrias generadoras de trabajo e ingresos y como parte de la solución a nuestra histórica restricción externa, ya que tienen una fuerte capacidad exportadora. Y cuando hablamos de música, también hablamos de contenidos que circulan por el mundo virtual, sea audiovisual, musical o informativo. Ese mundo digital nos propone un desafío y una agenda enorme alrededor de la legislación de protección, que hasta ahora estaba pensada para un mundo analógico y solo recaudaba de ese mundo y que viene en firme contracción frente a la expansión del espacio digital. Esto se aceleró con la pandemia pero ya era una tendencia. Queremos ver como fomentar ese segmento de la industria que transita en el universo digital y como acompañar desde el estado la circulación y exportación de esos bienes.

¿Y como lo visualizan a mediano y largo plazo? 

Yo creo que se percibe como un sector estratégico que puede ser parte de un círculo virtuoso que ayude a ser parte de la solución a alguno de los problemas estructurales de la Argentina. Te hablo de la diversificación de la matriz productiva, poder ser productores de conocimiento. Tenemos experiencias muy relevantes. Por ejemplo, el sector del software o videojuegos es uno de los pocos que no han sufrido una caída sino un incremento. Somos competitivos. Se está discutiendo la ley de economía del conocimiento que habla de generar incentivos fiscales para los productores de todo ese universo digital que va desde el software hasta el contenido que viaja dentro.

¿Crees que habrá una pronta recuperación para los promotores musicales que viven de vender boletos de conciertos?

Va a depender de cómo avance la economía y de cómo se reestructure la deuda del país. Sin embargo, también está cambiando el modelo de negocio en el mundo a través de la digitalización. Hoy una banda puede monetizar un espectáculo vía streaming a través de plataformas asiáticas o americanas y generar un ingreso. El tema es que ese ingreso cultural no vaya solo a las plataformas concentradas sino que pueda distribuirse hacia los artistas. Todos esos contenidos sostienen el modelo de negocio de algunas plataformas pero no todas las experiencias, bandas o músicos pueden monetizar su actividad a pesar de que ayudan a sustentar la ganancia de alguien. Ese es el desafío nuestro.  Nuestra creatividad debe generar los ingresos necesarios para seguir produciendo.

¿Se planteará un cambio de legislación en la forma de repartir los ingresos que genera la exposición de la cultura en los diferentes medios? 

Es un desafío mundial. La única experiencia que tenemos es la normativa comunitaria, que tiene menos de un año y cada país tiene que ver como la va a adecuar. Creo que habrá que avanzar sobre eso. No solo es el modelo de negocio de las plataformas sino también el servicio de conectividad. Porque uno consume producciones culturales usando los datos de su Smartphone, conexión de WIFI u otros dispositivos. Entonces ahí hay un modelo de negocio en donde las industrias culturales estamos aportando y eso tiene que volver a generar la sinergia necesaria a través de legislaciones, o lo que sea posible, como modelo de negocio que permita seguir produciendo. Argentina tiene un alto nivel de suscriptores a plataformas como Netflix. Tenía unos 4 millones y medio de suscriptores y subió un 15% durante la pandemia. Pero también es cierto de que, sobre todo en la música, hay una selección de hasta un 50% de contenidos nacionales, sea vía suscripción o en la aplicación gratuita de Spotify. Entonces tanto para los músicos como para las plataformas es necesario que se siga produciendo contenido.

¿En que medida sientes que un streaming pueda reemplazar un show en vivo?

En cuanto a la experiencia personal es otra cosa. Como puede ser ver una película en Netflix o ir a una sala de cine. Pero eso no quiere decir que no puedan coexistir o que se opongan.

En cuestiones de apoyo a la industria musical he visto que el INAMU o ACMMA están viendo programas de apoyos para artistas o técnicos. ¿Qué están planeando desde el gobierno?

El INAMU es parte del Ministerio de Cultura. Todas sus políticas son parte del Ministerio. Por un lado hay una cantidad de políticas de acceso universal que el gobierno puso en marcha a través de distintos organismos. En las empresas de hasta 25 empleados el Estado le paga un sueldo mínimo a cada trabajador y el 95% de las cargas patronales. También hay congelación de tarifas y rentas, la no judicialización e imposibilidad de ejecución judicial. Los espacios culturales pueden dejar de pagar tarifas y/o renta sin que los puedan judicializar, ejecutar o cortarles el servicio. Luego están las políticas nacionales como el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) que se entregó a 8 millones y medio de personas (20% de la población del país) según su categoría y nivel de ingreso. Para los centros culturales independientes lanzamos un programa específico para que puedan sostener los costos fijos y los trabajadores informales que son parte de ese circuito. El circuito de teatros comerciales tienen otras políticas desde Hacienda y el Ministerio de Trabajo.

¿El IFE de cuantos dólares es?

Haciendo cuentas, alrededor de 140 dólares mensuales

¿Y los apoyos para los centros culturales independientes?

Estos sitios gastan un 40% en rentas, 40% en tarifas y 20% en sueldos, con unos 15 a 20 trabajadores por espacio. Más o menos el 50% de lo que es el circuito comercial. Para ellos hicimos un programa específico sabiendo que quizás no todos tienen personería jurídica lo cual podría impedirles acceder al beneficio. La convocatoria incluye a personas físicas o jurídicas, no solo orientada a la música sino a todo el sector cultural, sumando a lugares donde se aprende a bailar tango, peñas folclóricas (NOTA DEL AUTOR: reuniones de actividades folclóricas con música, danza y/o poesía) de todo el país, donde tienen realidades muy diferentes. Para el sector cultural más comunitario, que existe mucho en argentina y cumple una función social, establecimos el programa Puntos de Cultura con ayudas para pagarle a empleados informales. A través del Plan Podestá lanzamos una convocatoria para apoyos al circuito teatral más independiente. El INAMU lanzó convocatorias para artistas que no alcanzaron el apoyo del IFE por razones tributarias o de bancarización. Hicimos, a través del Consejo Nacional de Cultura, convocatorias para artesanos. El Fondo Nacional de las Artes también lanzó un programa de becas para artistas. Todo en combinación con las iniciativas nacionales.

Pensándolo como una adivinanza ¿Cuándo dirías que regresarán los conciertos al 100% de capacidad en Argentina?

Me gustaría hablar primero de cómo se vuelve. Y si esto es lineal o zigzaguea. Esto tiene que ver con la capacidad de resilencia y respuesta que esta patología generó o pueda generar. Espero que la vuelta sea sin miedo al disfrute y desde el deseo. Que esto no afecte los patrones de consumo y de la experiencia artística en vivo. Esto es un desafío y espero que, mientras tanto, podamos seguir produciendo y trabajando con todos los trabajadores de la cultura. Para el teatro la temporada 2020 ya terminó. Para la agenda de eventos internacionales, ferias y demás, no van a suceder este año. Uno sabe que el 2020 está cerrado. Y todo puede ser si la recuperación acompaña, pero recién para 2021.

Para cerrar me gustaría dejarlos con una gran banda de culto argentina, cuyo vocalista era italiano, y quienes surgieron en el país en una época muy revuelta, cantando algunas canciones en inglés entre dictaduras militares y la época de la guerra de Malvinas, menudo atrevimiento. Eso no impidió que se convirtieran en una leyenda y dieran pie a otras 2 bandas muy importantes: DIVIDIDOS y LAS PELOTAS. Mejor no hablar de ciertas cosas…

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