Polonia es hogar de varias bandas de metal extremo que han hecho historia, y Vader es una de ellas. Con 37 años de carrera, y en este punto hay que hacer una pausa, levantar la copa de whisky y leerlo con calma, 37 años de carrera y 28 de debutar discográficamente con un LP, la leyenda del Death/Thrash del bloque oriental de Europa regresa en 2020 con Solitude in Madness y una gira en otoño.

Si algo ha definido a Vader a lo largo de su historia es la velocidad. Su música siempre ha sido una explosión acelerada, de riffs maniáticos, pero de vez en cuando también le bajan a las revoluciones -que no a la intensidad- y en este disco, entre la banda y la disquera escogieron “Bones”, el tema más lento y melódico de los diez que dan vida al álbum para que fuera el sencillo. 

Al respecto, el guitarrista, cantante y fundador Peter Wiwczarek dice que de vez en cuando cae bien una pausa después de varios minutos de metralla veloz, y en el caso del disco considera que al ser la última canción, “Bones”es algo así como un momento para pensar en todo lo que acabas de escuchar. Esto sin embargo hay que entenderlo en el contexto de la banda: aquí lento significa en realidad menos acelerado.

De esta manera, Solitude in Madness es otra muestra de que Vader lleva el metal extremo en las venas y que con tantos años en la escena no necesita hacer concesiones, y afortunadamente cuentan para ello con el apoyo de Nuclear Blast, un sello que alienta a las bandas a que entreguen aquello que los ha hecho famosos, sin pedirles sencillos amigables para la radio o sin poner a trajeados sin apreciación por el metal a manejar el futuro de sus bandas.

El disco “solamente” dura 30 minutos, pero no necesita más. Tiene todos esos elementos que se esperan de bandas extremas de calidad: acelera el ritmo cardiaco, te hace sentir más alto y fuerte de lo que eres, como si nada pudiera detenerte y si manejas, seguramente te hará pisar el acelerador un poco más allá del límite de velocidad. En el Death es común encontrar temas largos y complejos, pero estos polacos resumen todo en pocos minutos de brutalidad, precisión y desenfreno. Ese ha sido su sello a lo largo de casi cuatro décadas y, afortunadamente, en esta nueva entrega todo sigue en su lugar.