TXT y FOT :: Carlos Martin Schwab

Para entender este disco de Mastodon hay que revisar la historia musical de la banda: del 2002 al 2009 lanzaron una tetralogía de discos basada en los 4 elementos: Remission (2002, referido al fuego), Leviathan (2004, al agua), Blood Mountain (2006, a la tierra) y Crack the Skye (2009, referido al aire).

Salvo el primero de ellos, todos contienen una narración conceptual que le proporcionó a la banda un andamio creativo. Así, al unirlos entre sí, se palpaba cierto movimiento que hacía que cada nuevo trabajo fuera más grande que sí mismo, en tanto que se sumaba a los anteriores.

A partir de ahí, comenzaron a hacer su sonido un poco más accesible, dejando de lado los discos conceptuales y las complejidades rítmicas y sonoras, y centrándose en sólidos compases de cuatro cuartos y en melodías. Así surgieron The Hunter (2011) y Once More ‘Round the Sun (2014), pero sin dejar de lado su identidad sonora ni su tremenda flexibilidad a la hora de las voces, ya que cuenta con tres vocalistas que rotan esa tarea sobre el escenario.

A pesar de tales cambios, no perdieron la oportunidad de continuar entre las bandas más populares de metal progresivo en este nuevo milenio.

Emperor of Sand, su disco más reciente, producido por Brendan O’ Brien, quien también produjo Crack the Skye, los encuentra transitando entre ambos perfiles musicales: por un lado, podría considerarse conceptual en cierto modo, pues la historia de un viajero que es condenado a muerte por el Emperador de Arena, se usa como metáfora en referencia al cáncer, enfermedad que a varios miembros de Mastodon les ha tocado vivir de cerca, y contiene temas que recuerdan a su tetralogía inicial, como son “Sultan’s Curse”, “Roots Remain” y “Scorpion Breath”; por otro, cuenta con temas más mainstream liderados por “Lose Yourself”, una canción que bien podría haber sido de Foo Fighters o de Queens of the Stone Age (cabe destacar que el líder de QOTSA, Josh Homme, es fan de Mastodon).

Así y todo, sigue siendo un muy buen álbum de esta banda de Atlanta, EE.UU.

Referencias: ninguno de sus discos tiene desperdicio, por lo que lo mejor es escuchar a esta banda desde su primera grabación, Remission, y empezar a apreciar los cambios que surgen desde su quinto trabajo, The Hunter.

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