Los cuatro pilares del colectivo Traición son Lucía (Derré-Tida), Diego Jiménez, Pepe Romero y Alberto Bustamante (Mexican Jihad). Desde hace 3 años impulsan, desde la realización de fiestas emblemáticas y cada vez más anheladas, el reconocimiento del mundo queer. Platicamos con Pepe y Alberto acerca del papel que la moda ha tenido en el desarrollo de Traición.

#MARVINCDMX

Un texto de Arturo J. Flores
Producción y dirección creativa: Pablo Pulido
Fotógrafo: Carlos Álvarez Montero
Dirección de arte: Héctor Montes de Oca
Asistente de foto: José Luis González
Styling: Zái Najera
Asistente de styling: Ana Velázquez
Video: Orquídea Vázquez
Maquillaje: Andres Mañón
Asistente de producción: Montserrat Ascanio

Créditos moda:
Liguero y pantalones: Marika Vera
Abrigo: Gareth Pugh

Después de nuestro propio cuerpo, la ropa es lo que mejor nos define ante los demás. A partir de esta idea, ¿qué es lo que Traición desea comunicar?

Pepe: No es un querer comunicar como tal, porque todo sucede de forma orgánica. Los asistentes a crean y provocan a partir de la comunidad y las tendencias; tiene que ver con la libertad y la desnudez.

Alberto: Lo que celebramos es la autodeterminación de que cada quien se pueda representar a sí mismo como quiera: con la ropa, en la forma de cómo te cortas la barba, hasta cómo te maquillas o quienes se inyectan hormonas o construyen su cuerpo en un gimnasio. Todo tiene que ver.

Pepe: Traición se vuelve un aparador de los cuerpos diversos.

Desde un principio, el mainstream absorbió a la moda, la maquiló y se la devolvió al mundo de una manera específica; pero a la par, existe también un movimiento mucho más underground. ¿En dónde se ubica Traición?

Alberto: Traición pone énfasis en el origen y la mayoría de las veces es queer. Pero muchas veces lo queer viene diluido por el enfoque del mainstream, que es heteronormado y machista. Una de las motivaciones explícitas de Traición es exhibir esas expresiones under, que son multidisciplinarias porque los gays y los queers están en todas las escenas, músicos, artistas y diseñadores. Porque te das cuenta que, además de quienes aparecen en el line up, los asistentes a Traición también tienen un trabajo creativo. Son fotógrafos o tienen una marca de ropa por su cuenta. No es un público pasivo que únicamente consume.

Falda y Top: AZZMA
Botas: Pepe Romero

Una de las estructuras heteronormadas más antiguas tiene que ver con dividir los productos de la moda en “damas” y “caballeros”. Aunque la gente más joven no tiene impuesta esa programación, ¿cómo romper con ella en otros targets? Porque a las fiestas de Traición llega todo tipo de personas.

Alberto: Sí, pero la fiesta es el formato ideal para romper esas estructuras, porque sucede fuera de ellas o incluso, en un lugar donde puedes romper con las tuyas. En la fiesta eres otro. Ahora, es importante señalar que esa visibilidad de lo queer no necesariamente es un triunfo. En este momento, lo queer está en la cúspide del mainstream. Todo mundo quiere tener vogueras en sus portadas, drags en sus eventos, pero eso no significa que las drags hayan mejorado su calidad de vida o que los bailarines hayan salido de su marginación. Lo bueno es que puedes controlar tu propia narrativa. Hasta hace poco, lo queer, por su carácter marginal, punk o DIY, no era propiamente documentado. Pero ahora vemos que productos mucho más pop, están volteando a verlo. Pero los contextos son específicos, no es lo mismo hablar de lo queer en México que en Berlín. La mediatización de Traición es diferente que lo que es Traición; por eso estamos aprovechando su visibilidad para empujar nuestras propias narrativas.

Una vez que se logra esa visibilidad, ¿cuál sería el siguiente paso?

Alberto: Que los creadores tengan los recursos, que no se trate únicamente de contratar a un trans por subirse a una tendencia, sino incorporarlos de manera activa a tus equipos. Por ejemplo, quizá el fotógrafo debe ser trans y no el modelo. Los ojos están puestos en la cultura queer, pero no los presupuestos. Nosotros como Traición estamos en los moodboards de todas las agencias y de todas las marcas, pero no obtenemos ningún patrocinio. Todos quieren el arcoíris pero nadie le pone dinero al arcoíris.

¿Se trata de una marginación a través del capital?

Alberto: Total, porque cuando hablas de cuestiones queer tienes que hacerlo de acuerdo con el mundo donde vives. No puedes removerte de la realidad de mercado o el capitalismo. Existes dentro de eso.

Vestido: NVDD
Arnés: Sanchez Kane

Una de sus influencias es Salvador Novo; y aunque Traición no sea explícitamente nacionalista, el tomar un icono cultural mexicano como influencia, ¿le brinda al proyecto una identidad más nacional?

Pepe: Como Alberto ha dicho en otras ocasiones, muchos gays mexicanos conocen a Oscar Wilde, pero no a Novo, un personaje tan importante para la literatura y el teatro, como para la estética queer. Fue alguien que rompió los moldes.

Alberto: El valor de Novo fue más allá de la literatura, fue diseñador de interiores, gastrónomo y cronista. Además, vivió fuera del closet en los años 20.

Pepe: Eso hay que destacarlo, porque a los personajes históricos asimilados por el sistema cultural, se les “limpia” para no hablar de su queernes. Nadie piensa en Luis Barragán, por ejemplo, como queer.

Alberto: Por eso Traición se llama así, porque si la nacionalidad se construye a través de lo macho y la hombría violenta, donde ser puto es traicionar a México.

Pepe: En el prólogo de La estatua de sal, Carlos Monsiváis explica cómo Salvador Novo y Xavier Villaurrutia eran percibidos como unos traidores a la masculinidad, a la familia y a la patria, sólo por existir. Novo se esforzó por dejar testimonio de sus experiencias sexuales en su obra. En La estatua de sal encontramos a Polencho, que aparece mencionado sólo en un párrafo, en el que Novo cuenta que cuando él y Villaurrutia eran rommies, tenían un ídolo prehispánico nalgón al que llamaban San Polencho y que delante de él, con una jícara de vaselina “en un arrebato nacionalista”, realizaban orgías. A partir de ello, nosotros tomamos a la figura de Polencho para que en cada fiesta de Traición sea reinterpretado por un artista gráfico. A la fecha llevamos 31.

Alberto: Lo hacemos a través de una camiseta que es una pieza de merch. Cuando empezamos Traición, no teníamos mucha información acerca del origen de Polencho, pero asumimos que las pistas nos llevaban hacia Xochipilli, el Príncipe de las Flores, una deidad prehispánica asociada con el baile. Pero tres años después, descubrimos que se trata de Tlazoltéotl, la Diosa de la Inmundicia. Está asociada al placer y el exceso sexual. Aunque lo descubrimos después, hace clic perfecto con la idea.

Finalmente, ¿qué viene para Traición?

Estamos enfocando nuestras energías en la próxima Traición, que se llevará a cabo a finales de septiembre. Será en formato rave, no tan íntima como las anteriores. Quizá asistamos a un festival queer en Colombia y también estamos decidiendo si organizaremos un evento de Año Nuevo. Algo que nos tiene muy contentos es que lanzamos nuestro webshop, por lo que ya es posible conseguir en línea los saldos de las camisetas de Polencho. También estamos trabajando el fanzine, involucrándonos en campañas de salud sexual y próximamente haremos una edición para lesbianas de Traición.

Vestido: AZZMA

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