Toño Quintanar

Un “toquín” es un evento musical que se caracteriza por su aura estridente y casi mística; misma que expande las particularidades de un determinado contexto para erigirse como una muestra cabal de esas potencias que son propias de la creatividad humana.

Muy a menudo, el séptimo arte se ha visto inmerso en la labor de recrear ese caudal de emociones y experiencias que se desprenden de este tipo de situaciones; mismo fenómeno que, por supuesto, también ha propiciado la mitificación de ciertos ambientes musicales.

A continuación, presentamos una lista con diez escenas que, ya sea por su afilado intimismo, o por la intensidad innata de su esencia, logran recrear palpablemente el ánimo que se vive en una tocada.

10. Almost Famous. (Cameron Crowe, 2010). “Concierto en Cleveland”.

Basada en las experiencias vividas por Crowe a lado de la mítica banda Led-Zeppelin, esta cinta nos muestra las andanzas del grupo ficticio Stillwater; mismo que se vuelve toda una reflexión semiótica acerca del rock de los setenta. En esta secuencia podemos encontrar una contextualización que nos acerca al sonido de toda una época.

9. Ex Drummer. (Koen Mortier, 2007). “Millionaire-Deepfish”.

Mortier nos presenta a The Feminists, banda de punk conformada por un puñado de erráticos individuos quienes comparten una misma condición: la locura. Energía y actitud son los principales ingredientes de esta aguerrida secuencia donde atestiguamos el desempeño en vivo de estos singulares sujetos.

8. The Doors. (Oliver Stone, 1991). “Break On Trough (To the Other Side)”.

De entre el gran repertorio de actuaciones recreadas para esta cinta de Oliver Stone, nos topamos con esta escena que representa esa abrupta transición que habría de llevar a The Doors a convertirse en una de las bandas más legendarias de la historia del rock. El tema Break On Trough se vuelve un himno de madurez creativa en medio de un contexto donde Jim Morrison y compañía adquieren noción de su influjo místico.

7. Inside Llewyn Davis. (Ethan y Joel Coen, 2013). “Hang Me”.

La excelente actuación gestada por Oscar Isaac a lo largo de esta cinta se ve coronada por ciertos momentos musicales donde el histrión logra invocar toda una atmósfera de nostalgia. Es así como el ambiente de la música folk de principios de los sesenta es recreado tangiblemente gracias a una serie de caprichosos efectismos que inauguran una sincera intimidad entre el espectador y el discurso.

6. Ray. (Taylor Hackford, 2004). “Whatd I Say”.

Toda la genialidad del indiscutible Ray Charles queda plasmada de forma vívida a lo largo de esta memorable secuencia la cual narra el nacimiento formal del tema Whatd I Say. El despliegue vocal de Jamie Foxx es, hasta la fecha, un ejemplo de perfección histriónica.

5. Great Balls of Fire!. (Jim McBride, 1989). “Great Balls of Fire”.

Un frenético Dennis Quaid da vida al legendario músico Jerry Lee Lewis en esta cinta de Jim McBride. Sin duda alguna, uno de los momentos más álgidos del filme es esta escena donde, después de sostener una serie discrepancias con Chuck Berry, Jerry Lee decide vengarse del guitarrista ofreciendo un estridente ejercicio musical imposible de superar.

4. Control. (Anton Corbjin, 2008). “Leaders of Men”.

Esta cinta es una auténtica colección de escenas sumamente memorables; sin embargo, la primera actuación de Joy Division, aún con el nombre de Warsaw, es uno de los instantes que más expectación provoca. Por supuesto, destaca enormemente la interpretación de Sam Riley.

3. Im Not There. (Todd Haynes, 2008). “Ballad of a Thin Man”.

Durante el transcurso de esta cinta, la figura del legendario Bob Dylan se ve abordada mediante múltiples perspectivas que arrojan un bosquejo anacrónico y subjetivo de su personalidad. Es así como nos encontramos con Jude Quinn, alter ego quien representa una de las etapas más cruciales y complejas de un Dylan quien comienza a desembarazarse del folk para adentrarse en los matices del rock.

2. The Runaways. (Floria Sigismondi, 2010). “Dead End Justice”.

Esta cinta se destaca como un proyecto tremendamente sugestivo el cual logró capturar a la perfección la esencia medular de la banda más representativa del movimiento Riot Grrrl. Para muestra de esto sólo basta observar esta secuencia en la que los matices enervantes de la música en directo adquieren una naturaleza casi onírica.

 

1. Scott Pilgrim vs. The World. (Edgar Wright, 2010).

“Treshold”. Esta secuencia lleva a nuevos y ensordecedores niveles el término “batalla de bandas”. Scott Pilgrim es una cinta la cual nos introduce en una serie de situaciones delirantemente fantásticas; sin embargo, eta secuencia en particular resalta genialmente por hacer de la música un puente para las ensoñaciones más grandiosas.


 

 

 

 

 

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