Tonio Ruiz es un guitarrista veterano a quien la mayoría ubica por ser parte de Coda, ese grupo que marcó una época importante en el hard rock mexicano en la década de los noventa, y por ser líder de qbo. No obstante, pocos saben acerca de su trabajo en solitario, que si bien en un inicio fue intermitente, ahora apunta a ser más sistemático, aunque eso dependa de su complicada agenda.
Ruiz tenía 15 años cuando comenzó a tocar la guitarra, porque fue el instrumento “que se le atravesó”, pero reconoce que, desde pequeño, fue el piano lo que le llamó la atención. “De adolescente -dice-, uno de mis amigos descubrió en su casa una guitarra, se la pedí prestada y allí valió madre. Siempre he sido muy disciplinado cuando algo me gusta, me puse a estudiar música en serio y acabé tocando piano. Ahora me puedo entender con casi cualquier instrumento”.

La primera producción en solitario de este guitarrista fue My life from nowhere, una compilación de temas que compuso en los noventa, consideradas por él mismo como “pruebas de campo, prácticas de composición” y cuyo nombre tentativo fue Nueva luz porque se enteró de que sería padre por primera vez. Años después, grabó To hell and back (2015), una segunda placa cuya genésis nos cuenta el guitarrista: “Desde los noventa daba clínicas para las tiendas de música del centro, expos y marcas de guitarra. Tocaba rolas instrumentales y por esa fecha le abrí a Joe Satriani cuando tocó en el Teatro Metropolitan; las rolas que más me funcionaban eran las rockeras y decidí hacer un disco en este trip; así fue como nació”.
Las múltiples actividades de Ruiz lo llevaron a guardar un largo silencio discográfico, roto con la apárición de Souls (2023), su tercera producción como solista. Cuenta: “Hubo un lapso de varios años entre ambos discos, porque este proyecto instrumental es mi campo de prácticas, de diversión guitarrística y donde tengo más licencias de experimentación en diferentes áreas, porque no lo hago para que lo escuche nadie en particular, sino por gusto. No tengo mucha urgencia por sacar discos instrumentales con regularidad, hasta que me digo que hay que hacer otro disco y busco espacio para hacerlo, por eso hay tanto espacio entre uno y otro. En Souls viene una mutación interesante, experimental también, las canas se van notando”.

¿A qué te refieres con que las canas se van notando? Souls me parece un disco menos rockero, más fusionado, jazzístico.
A eso me refiero, hay una evolución, una madurez de lo que he ido estudiando toda mi vida… lo maravilloso de la música es que por un lado es arte, por otro es una ciencia exacta, numérica, matemática, pero la combinación de ambas cosas es mutante, todo el tiempo se mueve, entonces la información que aprendí a los 18 años no es la misma en mi asimilación personal que ahora, a mis cincuenta y seis. Es la maravilla que solo te da el tiempo.
Uno crece y madura, cuando se es joven se es más espontáneo. Cuando llegas a la edad adulta, se pierde espontaneidad y eso incide en la creatividad, ¿te ha sucedido eso?
No, siempre he tenido una estructura de pensamiento particular desde pequeño, siempre he sido muy estructurado y al momento de la composición he sido así y he logrado, según yo, conectar esos dos hemisferios del cerebro. En mi cabeza, estos dos weyes platican mucho, se ponen de acuerdo para hacer música, porque nunca hago música si no la siento y nunca puedo hacer música si no se cómo se construye. Lo que cambia es el tipo de música que me gusta hacer en cada momento. Souls es mucho más relax, pero sigue siendo rock, todas las estructuras en él son muy friendly, las puedes escuchar aunque sean instrumentales y se ha reflejado mucho en los streamings, aunque a nadie le interesa.

Si a nadie le interesa, ¿por qué lo hiciste?
Porque a mí sí me interesa, hago música para mi cabeza, mi alma, incluso hay una rola en Souls que se llama “Medicine” y si la escuchas vas a entender por qué se llama así. Todas las historias feas, tristes, tienen que salir en las rolas y por eso cuando es cantado, como en qbo, todas las rolas son depres y no es que mi día sea depre. Es música que tengo que hacer porque si no me vuelvo loco. Y le ruego a los dioses del universo que alguien más pueda conectar con esa música, que resuene. No puedo hacer música por encargo, ni con una intención específica, solo busco que salga, limpiarme desde adentro.
Eso nos lleva a Bipolar, que se dice es tu primer disco como solista, ¿qué los otros no lo fueron?
El rollo instrumental es ignorado, muy poca gente había pelado estos discos instrumentales, lo cual me dio mucho gusto cuando me escribiste y querías hablar de esto, porque usualmente son de los temas más ignorados en mi carrera por los medios. Bipolar no es instrumental, es una parte que tenía en el cajón y de pronto dije que tenía ganas de hacer mi disco, darle otra arista a mi proyecto solista que no sea instrumental, porque en los conciertos con qbo hay una parte del show que siempre hacemos a guitarra y voz, medio bohemia, y esa parte nos relaja y nos conecta emocionalmente. Quería hacer un disco solista con esas características, que todo el proyecto fuera así y no lo hice para salir de gira, es solo un proyecto de estudio y me gustó tanto que ya estoy pensando en las siguientes rolas que voy a sacar.

El título de Bipolar, ¿viene por el hecho de usar inglés y español?, porque por primera vez en un disco como solista cantas…
Es un viaje en mi cabeza que ni yo entiendo. Al final de To hell and back, la última rola se llama “Bipolarity” y es la única tranquila, rompe con todo lo demás. Le puse ese nombre porque desde entonces ya tenía pensado hacer Bipolar, que conectara con este otro rollo de música distinta y que me gusta hacer. Bipolar es más folk, tiene mucho de country rock, es más amigable al oído, pero sigue teniendo una energía y una intensidad dentro de estos colores. Me di la divertida de mi vida, pero era justamente lo que conectaba con la rola anterior. A eso se refiere más que nada, a una bipolaridad musical; una de ellas es que efectivamente hay rolas en inglés y en español, hay rolas que empiezan de una manera y luego derivan a otro lado y hay unas rolas súper oscuras, como “Bleeding love”, para mí la más poderosa del disco y al mismo tiempo la más suave y lirícamente muy desgarradora. Hay varias connotaciones de bipolaridad en la música, por eso el título.
¿Cómo te sentiste al cantar por primera vez en un disco solista?
Aunque he cantado un montón de años con qbo, es distinto hacerlo como solista porque te sientes más expuesto. Sé que no soy la voz que México esperaba, pero me encanta hacerlo. No me gusta mi voz, pero es la única que tengo, es la que uso y lo hago de una manera que me conecta internamente con mi yo emocional y disfruto al hacerlo, escribirlo y grabarlo, que se ha convertido en una especie de adicción positiva en mi vida, esa sensación de soltarlo. Estoy muy consciente de mis limitaciones vocales, entonces me atengo donde lo puedo hacer bien, no pretendo hacer algo que no me va a salir y eso le da una característica padre a qbo y a mi proyecto solista.

Acerca de la vulnerabilidad, cualquiera pensaría que con tu experiencia, estarías lejos de sentirte vulnerable.
No, al contrario, los que nos dedicamos a esto nos ponemos más máscaras de las que la gente puede percibir. Mi personalidad en la vida cotidiana es muy seria, reservada, retraída, pero en el escenario siempre hay un ataque de nervios controlable y cuando estás como solista, no le puedes echar la culpa a nadie si algo sale mal, es sentir toda la responsabilidad en tus hombros.
Dado el éxito de Coda y qbo, ya deberías tener un público cautivo y parece que no es así.
No, tenía la esperanza de que a quienes les gustara Coda o qbo se iban a identificar con esto un poco y vaya que ha sido muy poco, pero estoy consciente de que este es otro proyecto que empieza de cero y ahora tengo que ser paciente, consistente, y en el camino encontrar mi nicho. Quisiera que mi proyecto solista se gane lo que se gane a mérito propio, pero que sea por el proyecto, no por la historia.

En caso de tener que decidir entre Coda, qbo y tu trabajo como solista, ¿por cuál apostarás?
Es difícil porque los tres son importantes para mí. Ahora más que nunca Coda necesita la atención de quienes seguimos y tenemos que mantener la historia, por nosotros y también por nuestro compañero caído. Es todo un esfuerzo que no se puede quedar así, tenemos que encontrar la manera de continuar. Qbo es un proyecto que amo y adoro, donde musicalmente me he conectado, es un proyecto bipolar en sí mismo y ahora acabamos de lanzar un B sides de rolas que estaban arrumbadas y acabamos de encontrar.
Eres un músico veterano, te toca entrar a la industria en un momento de jauja, has atravesado buenos tiempos y ahora estamos en un bache, ¿cómo te sientes en ese sentido?
Desde que empezó a digitalizarse la música nos dimos cuenta de que ya nada iba a ser igual, entonces hemos tratado de estar al menos al pendiente. La atención de las masas ha cambiado y ahora ya no es a la música ni a los músicos, sino a las figuras que se han hecho en redes. Los cambios no regresan y hay ciclos. Tenemos que tratar de ver cómo va el rollo, al menos para intentar seguir presentes en el abanico de opciones cada vez más grande que tiene la gente. Te das cuenta de que para estar vigente en redes tienes que hacer una bola de ridiculeces que no tienen que ver con lo que te puso en el camino desde un principio y si logras esa atención, no va a ser hacia lo que tú ofreces como músico; entonces no, gracias. Que dure lo que tiene que durar, yo ya voy de salida, lo siento por los que están empezando, porque la industria está de cabeza.
¿Qué sigue?
Aterrizar las ideas para Coda, para qbo, para mis rolas, porque no quiero dejar de sacar material cantado como solista, me divierte muchísimo; además voy a empezar la producción de varios discos y no voy a dormir mucho los próximos dos años.
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