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TOMORROW X TOGETHER encapsula la introspección en ‘7TH Year: a moment of stillness in the thorns’

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TOMORROW X TOGETHER encapsula la introspección en  ‘7TH Year: a moment of stillness in the thorns’

La incertidumbre, la ansiedad, el consumo rápido, el amor condicionado, entre muchas otras cosas, son las que rodean a la juventud, y los temas que hoy habitan en el octavo material discográfico de una de las bandas más emblemáticas del K-POP actual. TOMORROW X TOGETHER es una de esas bandas cuyos lanzamientos no pasan desapercibidos y que marcan una nueva era consistente con su contexto y evolución musical, y su octavo material no es la excepción.

‘7TH Year: a moment of sillness in the thorns’ es el nombre de esta entrega. Soobin, Yeonjun, Beomgyu, Taehyun y Hueningkai muestran su lado más vulnerable y emocional a lo largo de las 5 canciones que lo componen. ‘Stick With YouTake Me to Nirvana (feat. Vinida Weng)’, ‘So What’, ’21st Century Romance‘ y ‘Dream of Mine’ trazan los puntos en el recorrido sonoro que hace el escucha, mientras se adentra en su subconsciente, sus emociones y su nueva obsesión musical.

‘Stick with you’

Hay algo incómodo en la forma en la que empieza: un beat insistente, casi ansioso, como si no te dejara respirar del todo. Los beats no acompañan, presionan. Y encima, esa idea que atraviesa la canción: quedarse un poco más, aunque todo ya esté cayéndose. No es amor, es resistencia disfrazada. Es ver cómo alguien se va mientras tú haces como si no. Hay una línea emocional clara: “un día más”, como si el tiempo pudiera estirarse por pura voluntad. Pero no. Y justo ahí es donde duele. Aquí TXT tiene la ansiedad prendida de una despedida.

‘Take Me to Nirvana (feat. Vinida Weng)’

Aquí cambia el pulso, pero no la herida. Más bien se maquilla. Hay una sensación de liberación, sí, pero también de exceso: como cuando sales de algo que te rompió y lo primero que haces es correr sin dirección. El beat flota, casi hipnótico, y la voz se vuelve más ligera, como si ya no pesara nada… o como si estuviera evitando pesar. Nirvana no suena a paz, suena a escape. A ese momento donde te convences de que ya sanaste, aunque apenas estás dejando de sentir.

‘So what’

El quiebre emocional del disco, pero con sonrisa torcida. Aquí TXT se permite jugar con el cinismo: frases que parecen despreocupadas, pero que esconden un cansancio brutal. El ritmo es más suelto, casi divertido, pero hay algo en el fondo que no termina de cerrar. Es como reírte de algo que todavía te afecta. Decir “da igual” como mecanismo de defensa. Y funciona… hasta que deja de hacerlo.

’21st Century Romance’

Amar en 2026 es esto: ruido, pantallas, respuestas a medias. La canción se siente como una conversación que nunca termina de suceder. Hay distancia, pero no física. El beat tiene algo más contenido, más introspectivo, como si caminara lento entre pensamientos que no se dicen. Aquí TXT no idealiza el amor, lo cuestiona. ¿Qué significa conectar con alguien cuando todo es inmediato y reemplazable? La respuesta no llega, pero la duda se queda.

‘Dream of mine’

El cierre no busca resolver, sino sostener. Es la canción más honesta del disco. Hay una especie de calma, pero no es paz absoluta, es aceptación. Como cuando decides avanzar sin tener claro el camino. Las voces suenan más abiertas, menos contenidas, y el sonido acompaña esa sensación de soltar. No hay promesas grandes, solo una idea persistente: seguir, aunque no sepas exactamente por qué.

En ‘7TH Year: a moment of sillness in the thorns’, TXT no se mira al espejo para celebrarse, se observa de frente para incomodarse. Hay algo más interesante que el “llegamos hasta aquí”: el cómo suenan ahora que ya entendieron que crecer también es perder certezas. Entre beats que aprietan, letras que no terminan de cerrarse y emociones que se contradicen, el disco se sostiene en esa tensión donde todo podría romperse… pero no lo hace.

Y es justo ahí donde pasa algo: sin levantar la voz, sin necesidad de subrayarlo, TXT afina su lenguaje hasta hacerlo propio. No como quien busca validación, sino como quien ya encontró un pulso y decide seguirlo aunque incomode. Siete años después, no están demostrando nada; están dejando rastro. Y ese rastro, aunque tenga espinas, ya no se borra fácil.

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Stephania Santoyo

Stephania Santoyo

Un INFJ intentando sobrevivir con un poco de cafeína, música e intentos de poesía.

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