César Pineda tiene una colección de guitarras. “Para redondear, diremos que son 50”, dice. La mitad de ellas habita un cuarto dentro de su casa. El resto duerme el sueño de los justos en una bodega. A la espera de ser despertadas. 

TXT:: Arturo J. Flores

FOT:: Lemus Photography/ Rodrigo Lemus

El confinamiento fue ese momento. Guitarrista de la agrupación de metal Wild Pistoleros, periodista político, deportivo y musical, además de conductor de radio y TV, César es también un apasionado del universo de las seis cuerdas.

Desde que empezó la cuarenta, que en su caso fue el 29 de febrero y hasta la fecha no ha salido de su casa, lo cual suma siete meses de encierro, ha lidiado con la ansiedad con ayuda de sus guitarras. Esa misma incertidumbre que todos experimentamos a consecuencia de la pandemia de coronavirus.

Mientras “desempolvaba”, sus instrumentos, tuvo una idea: así como hay quienes compartían videos en la redes sociales enseñando a otras personas a hornear un pay, maquillarse como Catrina o bailando alguna canción de moda, César se propuso tocar alguno de sus covers favoritos.

“Lo hago sin fines de lucro, lo cual está de más decir”, me cuenta cuando le echo una llamada para platicar. “Sólo quiero distraer a mis amigos, que en vez de estresarse, mejor vean a este loco pegar de guitarrazos”.

50 guitarras exigen mucho tiempo y cuidados. Son celosas. Hay que ajustarlas, limpiarlas, cambiarles las cuerdas. Si no se les acaricia con regularidad, se ponen de mal humor.

Bien lo sabe él. Desde los 5 años se hizo aficionado a la música y hoy tiene 50. Su papá también tocaba la guitarra. En realidad, César comenzó tocando a batería, pero como era zurdo, se le presentaba una gran dificultad. Cuando lo invitaban a tocar con su banda, la configuración de los tambores siempre era para diestros.

Se pasó entonces al micrófono. Pero se sentía desnudo. Le faltaba algo en las manos. Así que se obligó a aprender a tocar la guitarra. Como muchos otros, es lírico. Pero tomó algunas lecciones con el fallecido integrante de Arpía, José Luis Domínguez.

Hasta el momento en que hablamos ha publicado 52 videos en Facebook. Ha sido su terapia para sobrellevar estos momento. Son videos amateurs, sin grandes despliegues de producción. Le basta con elegir la canción adecuada, colgarse una de las 50 guitarras, combinar el cover con la camiseta que usará y de ser posible, colocar a la vista la portada del álbum de la banda.

Porque César tiene curiosos hábitos musicales. Como la canción de Enanitos Verdes, “está parado en medio de lo que fue y de lo que será”. Posee una colección de cientos de vinilos, discos compactos, posters y hasta muñecos de Star Wars. Pero nunca ha armado una playlist. De hecho, no utiliza Spotify, Amazon Music o ninguna plataforma similar.

Pero para montar las canciones de los videos sí busca tablaturas, partituras y hasta tutoriales de YouTube. Calcula que aún le quedan más de 500 canciones por subir. 

Le pregunto por sus guitarristas preferidos. Los divide en dos grupos. Los que, podríamos decir, no son humanos. Jimi Page, Joe Satriani, Steve Vai y Allan Holdsworth caben en esa categoría. 

“Ni en ocho millones de años luz podría igualar lo que hacen”, explica.

Por otro lado están los que lo han influido para tocar. No dejan de ser virtuosos, pero digamos que ocupan un escalón más cercano a la tierra. Ace Frehley (KISS), Tom Morello (Rage Against The Machina, Audioslave), Scott Ian (Anthrax), Elliot Easton (The Cars), Steve Clark (Def Leppard), Paul Gilbert, Jimi Hendrix, Carlos Santana y Tom Iommi (Black Sabbath) engrosan este inventario.

Hablamos también de sus guitarras favoritas. Entre esas 50 tendría que haber algunas.

César se declara team de Gibson Les Paul. En segundo lugar, de Gibson SG, Fender Telecaster y la Superstrat de Eddie Van Halen

De entre las que viven en su habitación de guitarras y la bodega, existe un par que tiene una historia emotiva.

“Un día me levanté con la idea de comprarme una guitarra que hubiera salido de la línea de producción de Gibson el mismo día que nací: 3 de febrero de 1970”, dice. 

Dos años la persiguió hasta que encontró una tienda virtual que había tenido una Gibson Les Paul Custom 1970. Se la había vendido a una persona en Australia. Luego de hacer contacto con él y contarle su historia, César lo convenció de que revendiera el instrumento a la tienda y así él pudo hacerse de la guitarra.

La otra es una Gibson Les Paul Budokan como la que Ace Frehley tocó en el Alive II. El disco icónico que KISS lanzó en 1977.

Por azares del destino un músico que era guitarrista de Armando Manzanero y Aranza tenía una. Se le vendió a César. “Pero como tenía el dinero reunido, hasta me dio facilidades de pago. Casi fue como una tanda y no sabes cómo se lo agradezco”.

Desde mediados del año pasado, me platica, su banda entró en receso. Primero porque Wild Pistoleros se enclaustró para grabar su disco. El mismo que ahora buscarán subir a las mismas plataformas digitales que su guitarrista paradójicamente no utiliza.

Pero entre tanto, continúa grabando sus videos para combatir la ansiedad.

Porque nunca cae mal un poco de Quiet Riot o Rob Zombie ni hay guitarra entre las 50 de su colección  que se rehúse a hacerlo sonar. 

Perfil: https://www.facebook.com/cesar.dosal

https://www.facebook.com/WildPistolerosMexicoCityOficial